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De vinos

Los vinos y el cambio climático – Redacción

Redacción
Redacción 10/11/2010Comentarios

Las cepas lo notan todo…

Desde hace varios años se preocupan los científicos del calentamiento global. Los glaciares de los Alpes se reducen cada vez más, igual que las masas de hielo en el Polo Norte. En el norte de Europa los inviernos son cada vez menos fríos y los veranos más calurosos. Una excepción fue el invierno pasado con mucha nieve al norte de los Alpes, que provocó algunos problemas de circulación. Se cancelaron vuelos por las nevadas y el servicio de trenes de París a Londres se suspendió algunos días.

Pero todo indica que la culpa de estos problemas la tenían fallas mecánicas y no tanto las condiciones climáticas. Todo el mundo se quejaba del frío excesivo y poca gente se acordó de que hace cuarenta o cincuenta años se congelaban a veces ríos y lagos durante los inviernos más crudos. Desde hace varias décadas ya no se puede patinar sobre el hielo de lagos y ríos. Si se forman capas de hielo, éstas son muy delgadas.

No se puede negar que el calentamiento global sigue avanzando. El clima del sur de Alemania a veces se parece al del norte de Italia, lo cual alegra a mucha gente, porque a nadie le gusta el frío. Sin embargo, los periodos de excesivo calor en verano tampoco son agradables. Pero podemos ser optimistas. Tal vez pronto crecerán naranjas y limones al norte de los Alpes. También las uvas crecen mejor con más sol.

El problema del norte de Europa es que en veranos fríos no maduran de manera suficiente las uvas, y así se producen vinos demasiado ácidos. En tierra fría se pueden dar excelentes vinos blancos, en cambio sólo en zonas calurosas se dan vinos tintos de excelente calidad. Aparentemente el cambio climático favorece la producción de los vinos, pero causa también problemas. Sobre todo los viticultores franceses se quejan del cambio que produce el clima caluroso en sus vinos. Un vino del sur de Francia que normalmente tiene 12 ó 13 grados de alcohol, durante un verano de excesivo calor puede cambiar sus características. Si por ejemplo un Beaujolais tiene 17 grados, la gente ya no lo identifica como tal. Entonces es un vino que ya nada tiene que ver con el Beaujolais tradicional y se parece más a un aperitivo como el Oporto que a un vino tinto.

Los franceses se asustan del cambio climático, mientras los ingleses lo ven con buenos ojos. Los vinos ingleses carecen de prestigio y nadie los compara con los franceses y alemanes. El frío húmedo de la isla británica no se presta al cultivo de la uva. A pesar de todo, siempre se producen algunos vinos blancos aceptables, pero de preferencia los ingleses compran vinos del continente europeo. Fueron los ingleses quienes dieron fama mundial a los fuertes vinos de Portugal como el Oporto y de Andalucía, donde ellos comercializaban con el Jerez o sherry. Les hubiera encantado cultivar sus propios vinos, pero sabían que eso no era posible.

El antes y el después…

Pero ahora algunos especialistas vaticinan que algún día gracias al cambio climático en los viñedos ingleses crecerán uvas que podrán competir con las de Francia y Alemania. Obviamente se trata aquí de especulaciones que sólo en un lejano futuro se harán realidad. Los conocedores aprecian los grandes vinos franceses como el Burdeos, el Beaujolais o Cotes du Rhone, es decir los viñedos del Ródano. A un precio muy alto se consiguen en todo el mundo, los vinos tintos de Chateauneuf-du Pape que crecen en la zona de Avignon, el exilio de los papas romanos en el siglo XIV. De los vinos espumosos, el más conocido es el champán de la región de Champagne en el norte de Francia. Para los ingleses va a ser muy difícil enfrentarse al prestigio y la tradición de los vinos franceses en el mundo, porque de los vinos ingleses no sabemos nada.

Lo que si conocemos cada vez más son las nuevos vinos que se producen en las antiguas colonias de Gran Bretaña. En Estados Unidos se producen excelentes vinos, sobre todo en California, que son bien aceptados en Europa y también en México, porque se parecen a los vinos de Baja California. También hay zonas vinícolas en el estado de Nueva York. El vino blanco de esta zona se parece al del Rín. Incluso en Canadá, país conocido por sus crudos inviernos, se cultiva la vid, pero sólo en el extremo sur del país, sobre todo en la zona de las Cataratas de Niágara. Hasta el momento el vino canadiense no es reconocido en el mundo y la mayoría de los canadienses prefieren los vinos franceses.

Desde hace pocos años llegan también a México los vinos de Australia que igual que los de Sudáfrica ya gozan de un gran prestigio mundial. Los vinos tintos que más se consumen en Holanda provienen de Sudáfrica, porque los primeros colonizadores de esta parte del mundo fueron los holandeses, desplazados más tarde por los ingleses.

Durante los últimos años ha aumentado bastante la oferta de vinos. Hace veinte años nadie se podía imaginar que vinos australianos iban a llegar en gran cantidad a México. Y cada vez encontramos más sorpresas. Me acaban de regalar un vino blanco de Nueva Zelandia de buena calidad. Ni siquiera sabía que en este país se cultivaba la uva. Por eso me informé en El pequeño Larousse de los Vinos del año 2007 sobre Nueva Zelandia y así me enteré de que “La industria vinícola moderna apenas está empezando en Nueva Zelandia, pero ha adquirido una representación internacional desproporcionada con su tamaño y antigüedad”. Los productores de este país se dirigen a clientes aficionados a los “vinos de clima fresco”. De esta manera le hacen la competencia a los alemanes.

Fuente: Wolfgang Vogt, El Occidental

Un Comentario

  1. Manuel Durán Samaranch dice:

    Si al vino de Porto lo llamais Oporto al de Jerez le teneis que llamar Eljerez.

    Es curioso que preocupe el cambio climatico a los franceses cuando los españoles están plantando variedades apropiadas para la Región Climática I en las regiones III, IV y V