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De vinos

Mariano García, enólogo Gran Cru

Lluís Ariza Soler
Lluís Ariza Soler 21/3/2017Comentarios

Hace ya algunos años, tampoco muchos, que en los restaurantes el nombre del cocinero no figuraba, nadie sabía quién era y solamente el nombre del propietario aparecía en las guías de  entonces. Hablo de unos cuarenta años atrás. Lo mismo ocurría en las bodegas, el nombre del enólogo parecía que no interesaba y tan solo la propiedad figuraba si era de alguna persona importante: conde, duque o marqués. También entonces los entendidos de vino afirmaban  que los mejores  blancos eran gallegos, los mejores rosados de Navarra, los tintos sin duda de La Rioja y los espumosos eran catalanes.

En Bodegas Mauro

En Bodegas Mauro

Pero todos los aficionados al vino coincidían; el mejor vino de España, el más caro y el de más renombre era el Vega Sicilia de Valladolid. Aquí nació, en Vega Sicilia, nuestro enólogo Mariano García. Su padre fue encargado de campo y su abuelo administrador de la finca que fundó Eloy Lecanda en 1864, que trajo de Burdeos 1.800 esquejes de cabernet sauvignon, merlot  y malbec.

Si bien los primeros pasos de Mariano eran para entrar en la administración, pronto se dió cuenta de que su mundo estaba en la bodega y especialmente en el terruño. Tras la compra de Vega Sicilia por la familia Álvarez en 1982, el entonces responsable de la bodega Jesús Anadón,  contrató al joven y brillante enólogo Mariano García, para seguir elaborando los mejores vinos del país. Durante su permanencia, Mariano elaboró 30 añadas de este fastuoso vino, del que podemos destacar algunas excepcionales como 1998, 1994, 1968 y 1970.

En 1986 la familia Álvarez compró 30 ha. en Padilla de Duero. Su intención era crear una bodega, con viñedos propios, que produjera un vino con una filosofía diferente y una identidad independiente a Vega Sicilia. Crear un vino para el siglo XXI. Así nació Bodegas y Viñedos Alión. Dificultades no faltaron ya que, inicialmente, no pudieron adquirir las previstas 100 ha. y tuvieron que plantar 70 de  tempranillo en terrenos de Vega Sicilia.

La primera añada 1991, realizada en Vega Sicilia fue un éxito espectacular. Solo unas 30.000 botellas numeradas y 500 botellas en magnum. Se convirtió en el vino más deseado de España y la guia Wine Spectador lo situó en el top de los 100 mejores. Era un vino opulento, rico, complejo y su perfil aromático era de una grandeza tal que se parecía al de un Mouton Rothschild de las grandes añadas. A partir de 1993 su vinificación se realizó en una bodega recién comprada, moderna y muy práctica. Un vino entre Ribera del Duero y Burdeos, Álvarez dixit. Un gran éxito de Mariano.

Un día en el restaurante Gaig cuando estaba en el barrio de Horta de Barcelona, el sumiller Óscar Liarte, -que siempre que podía me traía una copa de vino para ver si era capaz de identificarla a ciegas, al menos su procedencia-, me trajo una advirtiéndome de que era “imposible” conocer el vino ya que acababa de salir al mercado aquella misma semana. Era un vino que sabía a tierra, un viñedo que expresaba los sabores del terruño, el cru, como dicen los franceses, y además el que lo elaboraba se notaba que amaba la tierra y que su intención era que esta diera lo mejor de sí en el vino.  Con estos datos el vino delataba su nombre y su procedencia: era el  Terreus  1996, el Grand Cru de la Ribera del Duero.

En 1978 Mariano García compró un viñedo en Tudela del Duero, aconsejado por su amigo Juan Antonio Ibáñez, un viñedo a punto de ser arrancado. Fundó con sus hijos la empresa Bodegas Mauro, nombre en honor a su padre Mauro García y convirtieron un antiguo caserón del siglo XVII , que había sido la casa de una de las amantes de Felipe IV, en el centro de Tudela, en su bodega.

Elaboraron tres vinos: Mauro, Mauro Vendimia Seleccionada y Terreus, de los viñedos de Tudela del Duero y Santibáñez de Valcorba. En total eran unas 55 ha. de tempranillo, garnacha y shiraz. Con el terruño y estas cepas empezaron a personalizar sus vinos a base de seleccionar la uva parcela a parcela, limitar el rendimiento y realizar crianzas reducidas para favorecer la expresión de la fruta.

El último encuentro con Mariano fue este mes de marzo en una comida celebrada en Barcelona en el restaurante Alkimia organizado por el Grupo Casacas Rojas. Nos ofreció dos vinos de nueva creación: un blanco Mauro Godello 2015 y el tinto Garmon 2014, además de degustar San Román de Toro 2005, Mauro 2010, Vendimia Seleccionada 2008 y 2013 y Terreus 2014.

Mariano es un hombre ejemplar. En esta ocasión, hablamos de fútbol, él ni es del Madrid ni del Barça. De toda la vida sus colores han sido el blanco violeta del Real Valladolid. Repasamos los grandes jugadores que del Valladolid pasaron a jugar al Barcelona en los últimos años. De la Cruz, Juan Carlos, del gran Barça de Migueli, Reixac y Cruyff, más tarde Landaburu y Eusebio. Además de lo que significaba económica y deportivamente jugar en el F.C. Barcelona: los jugadores así evitaban coger un fuerte catarro o una neumonía jugando  en invierno en el “estadio de la pulmonía” también llamado José Zorrilla.

Mariano también es fiel en su elección automovilística: siempre un Audi. El amigo Xavi Beltrán del concesionario de Mercedes en Barcelona, intentaba convencerle de que un bodeguero como él debería tener un Mercedes, le decía que habían salido últimamente unos coches fabulosos a lo que Mariano serio le respondió: “probé un BMW y no me convenció y mi hija, entre un Mercedes y un Volvo prefirió este último”. Xavi con ironía le respondió “tu hija no tiene p… idea de coches”.

Muchas son las historias y anécdotas que Mariano nos cuenta de sus vinos, de las personas que ha conocido, de los restaurantes que ha visitado y de los problemas que ha tenido que afrontar a lo largo de 50 años dedicados a producir uno de los mejores vinos del país.

En 1994 llegó a Toro, en una época en la que las viñas estaban desapareciendo. Con la ayuda de su amigo Fariña compró muy buenas parcelas a buen precio y ya en 1999 sacó al mercado el vino de su bodega. De San Román y de Prima elaboran más de 300.000 botellas. Contó que un día vinieron los de la D.O. y le dijeron que la vendimia no podía iniciarse a primeros de septiembre sino que debía esperarse un mes más bajo la amenaza de que sus vinos no estarían dentro de la D.O. Toro. El confiesa que les contestó “Y a mí qué me importa, siempre he estado fuera de las D.O”. Naturalmente hizo la vendimia cuando la uva lo requería.

Al salir del restaurante mientras caminaba hacia el coche pensé: ¿Qué harías ahora si te enteraras de que se acerca el fin del mundo? Lo tengo muy claro: pediría un Mercedes último modelo al amigo Xavi Beltrán, enfilaría el coche en dirección  a Valladolid y en Tudela del Duero me iría a cenar al restaurante Mesón 2,39 , el mejor de la zona, con mi amigo Mariano y con las mejores botellas que él ha elaborado. Nos las beberíamos todas, hasta la última gota. ¿Que a la salida hay un control? Es igual ya no nos podrán sacar ningún punto…


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