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De vinos

Nueve verdejos con clase

Yolanda Ortiz de Arri
Yolanda Ortiz de Arri 9/3/2017Comentarios

Tan popular en los bares de media España como la tapa de aceitunas o los programas de deportes de la televisión con el sonido apagado, el Verdejo ha conseguido ser uno de los vinos más reconocidos y demandados por el grueso de consumidores españoles. Según los últimos datos oficiales, en 2016 se vendieron más de 60 millones de botellas de vino elaboradas con esta variedad, buque insignia de la DO Rueda, nacida en 1980.

 

Viñas de verdejo en Belondrade

Viñas de verdejo en Belondrade

A pesar de su popularidad, los vinos de esta zona están también entre los más vilipendiados por profesionales y aficionados serios. Hoy en día, para este sector pedir un Verdejo en una barra está más o menos tan bien visto como el reaggeton.

A esta imagen tan poco apetecible han contribuido, a rasgos generales, varios factores: el desembarco en Rueda de grandes grupos bodegueros con potentes redes de distribución centrados en elaborar vinos tecnológicos, de producciones masivas y sin alma; una hostelería de márgenes, empeñada en sacar el máximo beneficio posible a esas botellas desalmadas; unos consumidores que sucumben a las modas y al precio y se olvidan de exigir unos mínimos de calidad y una denominación de origen que ha mirado para otro lado cuando algunos desde dentro exigían más rigor en los controles de calidad de los vinos que llegaban al mercado con la contraetiqueta de Rueda.

Este deterioro de la imagen, que ha llevado a un puñado de bodegas a abandonar progresivamente la DO Rueda y acogerse al sello de Vino de la Tierra de Castilla y León, no impide que siga habiendo —dentro y fuera de la denominación— buenos vinos elaborados con verdejo. Todos ellos intentan mantener la esencia y el carácter de la variedad y de la zona, más allá de las notas tropicales en nariz y del color pálido de los ejemplos que se suelen encontrar con más asiduidad.

Lo que viene a continuación es una selección personal en la que todos los vinos, elaborados principalmente o en su totalidad con verdejo, intentan ser fieles al lugar del que proceden. La mayoría de ellos no se encuentran fácilmente en las barras del país, ni en los supermercados, a pesar de que en muchos casos ofrecen una buena relación calidad-precio. Otra excusa más para visitar (en persona u online) tiendas especializadas y comprar vinos en lugares donde cuidan la selección y aconsejan según los gustos.

 

Barco del Corneta, Vino de la Tierra de Castilla y León

Beatriz Herranz es la joven viticultora y enóloga que está detrás de este vino, que da nombre también a su proyecto nacido de unas viñas familiares en La Seca (Valladolid).

Cultivadas en ecológico y sin riego, las viñas de verdejo que son la base de Barco del Corneta están plantadas en suelos de arena y cantos rodados con arcilla y caliza en las capas más profundas. Su forma de trabajar es artesana, en comparación con lo habitual en la zona: Beatriz vendimia a mano en cajas, prensa la uva sin despalillar, utiliza levaduras autóctonas y deja el vino en barricas usadas con las lías en suspensión durante unos ocho o nueve meses. El resultado es un Verdejo limpio y muy expresivo en el paladar. Su hermano pequeño Cucú (8,75 €), elaborado con uvas ecológicas compradas a un viticultor de Segovia, es una alternativa excelente a un precio muy ajustado.

Precio: 16,50€

 

Cantayano, Bodegas Isaac Cantayano, Vino de la Tierra de Castilla y León

Aunque la familia Cantalapiedra lleva trabajando los viñedos de La Seca (Valladolid) desde hace más de un siglo, no contaban con bodega propia hasta hace muy poco tiempo. Isaac, junto a su hijo Manuel, cuentan con 20 hectáreas de viñedo de las que de momento trabajan siete en ecológico pero con vistas a aumentar la producción con nuevos vinos poco a poco. Su Cantayano, que mezcla uvas de tres parcelas diferentes con rendimientos que rondan los 5.000kg/Ha (muy inferior a lo habitual en la zona) y se cría seis meses con sus lías, es un vino directo y sin maquillajes con agradables notas herbáceas en boca y buen equilibrio entre fruta y acidez. 2015 es su segunda añada. En breve saldrá al mercado su Majuelo del Chivitero 2015, un Verdejo de la parcela del mismo nombre fermentado en barricas usadas y con reposo en lías.

Precio: 9,50 €

 

Santyuste Vino de Pueblo, Pagos de Nona, Vino de la Tierra de Castilla y León

Hasta la añada 2015 este vino salía al mercado con el nombre de Veragua, pero tras el recurso interpuesto por el duque de Veragua, este Verdejo procedente de varias parcelas de viñedos prefiloxéricos con unos 150 años de edad media, ha cambiado su nombre a Santyuste, en referencia al antiguo nombre del pueblo del que procede, Santiuste de San Juan Bautista (Segovia).

Detrás de este proyecto pegado al terruño están Esmeralda García y Jesús Hermida, una pareja joven que trabaja los viñedos heredados de sus respectivos abuelos en Santiuste y Pieros (Bierzo). Hasta hace poco ambos estaban muy vinculados al cultivo y elaboración del vino ecológico Finca Caraballas —uno de los Verdejos alternativos más conocidos—, aunque ahora es solo Esmeralda la que asesora a esta bodega de Medina del Campo.

Tanto para su vino de pueblo —con una producción en la cosecha 2016 que ronda las 4.000 botellas y que saldrá al mercado este mes— como para su vino de parajes y para su vino de parcela (Las Miñanas), Esmeralda y Jesús buscan expresar el carácter y la personalidad de la variedad y del suelo más que una forma de elaborar, pero siempre trabajando con levaduras autóctonas y con mínima intervención.

Precio: 13,50 €

 

La Misión, Bodegas Menade, Vino de la Tierra de Castilla y León

Richard, Marco y Alejandra Sanz son los tres hermanos detrás de esta bodega concienciada con el respeto al medio ambiente tanto en el campo como en la elaboración. Sus 180 hectáreas de viñedo ecológico incluyen cepas centenarias plantadas en suelos arenosos que injertaron hace ocho años con “verdeja” del viñedo familiar. Según Richard, las uvas verdejas “son más rústicas y pequeñas, los racimos más ovalados y, por su piel más gruesa, más resistentes a enfermedades como la botrytis”.

El vino La Misión, que sustituye al antiguo V3 y se presenta en botella borgoña, se cría durante 10 meses en diversos tipos de recipientes: una parte permanece en tinas grandes, una parte en barricas de 500 litros y una parte en tinajas de distintas capacidades fabricadas con un porcentaje de arcilla proveniente de las propias fincas de Menade. Esta añada 2014, que acaba de salir al mercado, tiene frescor y volumen y un perfil mucho más gastronómico que los Verdejos habituales.

Precio: 22,80 €

La Mar Salada, MicroBio Wines, Vino de España

La agricultura ecológica y las biosinergias son dos principios fundamentales para Ismael Gozalo, viticultor y enólogo de Nieva (Segovia), una zona en la que todavía se conservan viñedos en pie franco y prefiloxéricos.

Aquí elabora un considerable número de vinos con mucha personalidad, estilos heterogéneos y poca producción con nombres tan curiosos como Nieva York (un espumoso ancestral), Ilegal (una disputa con la Administración que acaba con final feliz), Sin Nombre (“el resultado de un sinfín de sin”) o este La Mar Salada, un vino sin sulfuroso añadido y fermentado y criado durante siete meses en un foudre viejo que se trajo de Mosela para respetar al máximo el carácter de la uva verdejo y de los suelos arenosos sobre los que se cultiva. Como su nombre indica, tiene un delicioso carácter salino recordándonos que el suelo donde están las viñas fue el mar Tetis hace 180 millones de años.

Precio: 12 €

 

Ossian, Bodegas Ossian, Vino de la Tierra de Castilla y León

Junto a Javier Zaccagnini (Aalto y Sei Solo en Ribera del Duero) Ismael Gozalo creó Ossian, una de las marcas pioneras en la elaboración de Verdejos de guarda y una referencia de calidad en la zona a pesar de que la DO Rueda considerara que era un vino al que “le faltaba tipicidad”.

Aunque ambos socios están ya desvinculados del proyecto —hoy en día propiedad de Pago de Carraovejas, de Ribera del Duero— Gozalo continúa suministrando las uvas para Ossian, que nacen en sus viñedos prefiloxéricos de Nieva, y la asesoría enológica corre a cargo de Xavier Ausàs (ex Vega Sicilia).

Ossian se fermenta y cría en pequeños depósitos de acero inoxidable y en foudres y barricas de roble francés de varios tamaños, con sus propias levaduras. Cremoso en nariz y en boca y con complejidad, es un vino al que le viene bien el descanso en botella para que se integre la madera. La añada 2013, que todavía se puede encontrar a la venta, es interesante para comprar y guardar en el fondo del armario porque tiene una buena capacidad de evolución y un futuro prometedor a pesar de que fue un año complicado en la zona.

Precio: 22,60 €

 

Belondrade Quinta Apolonia, Belondrade 2016, Vino de la Tierra de Castilla y León

El francés Didier Belondrade se instaló en La Seca a mediados de los años noventa para elaborar un vino con un estilo diferente a la verdejo fresca y con aromas a heno del momento. Su Belondrade y Lurton apelaba a la tradición más borgoñona y estaba criado en barrica con sus lías apostando por la longevidad de esta variedad, algo novedoso en la zona de Rueda en aquel momento.

Su segundo vino, Quinta Apolonia, procede principalmente de las parcelas más jóvenes de la casa y comenzó a elaborarse en 2002. Toma el nombre de una de las hijas de Didier —el rosado Clarisa lleva el nombre de su otra hija— y presenta un perfil joven y vivaz a pesar de que puede llegar a tener hasta un 30% de vino fermentado en barrica ya que se elabora con descartes del Belondrade y Lurton.

La añada más reciente en el mercado es 2015, con una producción de 45.000 botellas. Quinta Apolonia tiene una presencia mayor en hostelería y grandes superficies y es una buena opción por su carácter fresco y aromático, perfecto para disfrutar por copas.

Precio: 14,20 €

 

Páramos de Nicasia 2015, Máquina y Tabla, DO Rueda

Este pequeño proyecto de nombre tan curioso que hace referencia a la intervención humana en la naturaleza es obra de Oriol Illa (enólogo, ex Els Jelipins, Prieto Pariente) y Susana Pastor (ventas y comunicación). Nació en 2012 tras recorrer las tierras de Castilla y León, donde elaboran vinos biodinámicos y con poca intervención en Toro, Bierzo, Gredos y Rueda.

Buscan la singularidad en todos los viñedos con los que trabajan, la mayoría con una edad considerable, algo que también se refleja en las curiosas etiquetas de sus vinos, como la de este Páramos de Nicasia. Criado en en barricas de roble y depósitos de cemento durante seis meses, proviene de varias fincas arrendadas y plantadas con viñedos viejos de verdejo en La Seca (Valladolid).

Como el resto de los vinos en este artículo, se escapa del concepto más comercial de los Verdejos, con aromas más sobrios y reposados pero con buena acidez y untuosidad. Otro gran candidato para servir acompañando a las comidas.

Precio: 9,75 €

De Alberto Dorado, Hijos de Alberto Gutiérrez, DO Rueda

En un estilo completamente distinto a todos los anteriores, este vino también está elaborado con la variedad verdejo pero a la antigua usanza, con crianza oxidativa en damajuanas que se exponen al sol y sometido al método de soleras, como en el Marco de Jerez. Son los antiguos Dorados, que llegaron a ser el vino de la corte en la época de los Reyes Católicos, y que este productor ha continuado elaborando durante los años en que este estilo estaba olvidado y era repudiado en favor de vinos frescos y con aromas a frutas tropicales.

De color ámbar y aromas a frutos secos y ligero barniz, en boca es punzante y salino y recuerda más a un amontillado que a un vino de Rueda. Es un vino sorprendente: a ciegas en una cata seguro que descoloca a más de uno.

Precio: 10 € (50 cl)

 


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