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De vinos

Uno de los Nuestros – Armando Guerra

Yolanda Ortiz de Arri
Yolanda Ortiz de Arri 11/2/2016Comentarios

Con un nombre como el suyo, Armando Guerra estaba predestinado a ser un hombre combativo pero en lugar de librar batallas con ametralladora, este sanluqueño con cara de buen chico decidió enarbolar como arma la manzanilla y el resto de vinos que se elaboran en el Marco de Jerez. Pertenece a una familia sanluqueña en la que el vino siempre ha sido importante. Su padre fundó la Taberna der Guerrita en 1978, un lugar humilde donde siempre se bebió buen vino pero que en 2008 adquirió una nueva dimensión con una sala de catas de color blanco albariza por la que cada verano desfila lo más granado del panorama vinícola español. Desde entonces, su taberna en el Barrio Bajo de Sanlúcar es un lugar de encuentro y aprendizaje para amantes del vino en general, y de los vinos del Marco de Jerez en particular.

Armando Guerra 7CANIBALES

Master en Enología y Viticultura por la Universidad Politécnica de Madrid con especialización en empresas agroalimentarias y Licenciado en Derecho, Guerra se sigue considerando un chaval de barrio al que le gusta el vino y tiene la suerte de trabajar en ello.

Cuando a un niño le preguntan qué quiere ser de mayor, la respuesta suele ser futbolista, médico o astronauta. Guerra decía que quería trabajar en una bodega de Sanlúcar y su sueño se acaba de cumplir. Desde noviembre de 2015 es Director de Alta Enología en Bodegas Barbadillo, una de las casas con más historia y solera de la zona y la pionera en atreverse a vender manzanilla en rama de sacas estacionales cuando todavía nadie hablaba de este estilo.

Para Guerra, cuyo nuevo trabajo consiste en poner en valor los grandes vinos que tiene Barbadillo, este “apasionante” proyecto surge en un momento de gran dinamismo en la zona con la recuperación de variedades antiguas y formas de elaboración y un renovado interés en los vinos del Marco: “Ahora todos nos miran”.

 

¿Un vino para probar antes de morir?

Un buen amontillado, de esos cuchilleros. Sanlúcar es la cuna de los grandes amontillados.

 

¿Cuál es el último vino que has comprado?

Una botella de Manzanilla Pasada Pastora de la primera mitad de los años 30. Se puede datar perfectamente porque en la etiqueta recurrieron a sobreimprimir sobre el escudo de la Casa Real la leyenda “República Española”. Era algo muy habitual entonces con el objetivo de aprovechar las etiquetas de la etapa política anterior. El aspecto de la botella es inmejorable.

 

¿Cómo incentivarías el consumo de vino entre los jóvenes?

La situación del consumo de vino en España no es cosa de los jóvenes. La responsabilidad está en los mayores. Sólo así se entiende que los datos sean de risa. Somos bebedores de ginebra, ron, whisky, de lambrusquitos y cervezas. Seríamos capaces de beber cicuta si se pusiera de moda.

 

¿Tienes algún referente en el mundo del vino?

Tengo muchos referentes en el mundo del vino, como en todo. Te podría citar a unos cuantos cuyo consejo es muy valorado por mí. A veces hablan de marcas, otras de zonas y en ocasiones de filosofía de vida. En cualquier caso, soy un poco menos ignorante gracias a todos ellos.

 

¿Con qué maridaje te has emocionado?

Ayer mismo: un amontillado de Er Guerrita con almendras recién tostadas por mi madre. Como para no emocionarse…

 

¿Una carta de vinos de un restaurante?

La de El Mayeto: taberna canalla que defiende una forma moderna de entender el vino en plena Plaza del Cabildo sanluqueña.

 

¿Una bodega para la historia?

Barbadillo junto a las otras firmas históricas del Marco que han sido capaces de aguantar la última crisis. Con ello, han sido garantes de la tradición y el tiempo les reconocerá esa figura. Otras muchas casas desaparecieron o de dedicaron a otra cosa. Las que hoy siguen al pie del cañón, en perfecta posición de salida en el nuevo mundo del Jerez, merecen admiración y respeto.

 

¿Tu variedad preferida?

Depende del día, de dónde estoy, de con quién, de cuántas botellas quiero beberme…

 

¿Puede terminar la frase? No quite el ojo a…

Al Marco de Jerez, que está en plena ebullición.