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De vinos

Vino y literatura maridan en Solar de Samaniego

Pilar Salas
Pilar Salas 21/6/2016Comentarios

Félix María de Samaniego encontró inspiración para sus fábulas, como “La zorra y las uvas” en paisajes de viñedos de la Rioja Alavesa. Bodegas Solar de Samaniego recupera la comunión entre vino y literatura para impulsar un premio internacional de novela y la colección Beber entre Líneas. Además, el arte ha entrado en sus instalaciones con los murales del australiano Guido Van Helten.

Vistas desde la bodega de Laguardia

Vistas desde la bodega de Laguardia

Solar de Samaniego, una empresa familiar creada en 1972, no es una bodega al uso. Para empezar, no vende directamente al público los vinos que produce en sus viñedos de la Rioja Alavesa (Laguardia), algunos de ellos en una finca comprada al escritor al que debe su nombre, y en la Ribera del Duero (Durón), sino a sus 20.000 cofrades. “Para hacerse cofrade basta con comprar una caja de vino al año y seguir un programa de fidelización”, tranquiliza el director creativo del grupo, César León. Y no se conforman con hacer vino, también lo maridan con literatura.

En sus bodegas en Laguardia (Álava), encargaron al interiorista Lázaro Rosa-Violán, muy requerido en hostelería, la decoración de un espacio en cuyas estanterías reposan botellas y libros, una “enolibrería” en la que el visitante se puede recostar en uno de los sofás Chester mientras degusta letras y copas. No sólo eso, en honor del fabulista se creó el Premio Internacional de Novela Solar de Samaniego, dotado con 25.000 euros y la publicación por la Editorial Algaida de la obra, que debe ser inédita y escrita en castellano. A la primera convocatoria concurrieron el año pasado más de un centenar de autores y contó con un jurado de altura presidido por Javier Reverte y compuesto por Espido Freire, Félix Madroño, Ramón Pernas y Bieito Rubido, que eligieron la obra presentada por Luis del Val. A la de este año se han presentado 143 propuestas, algunas de ellas desde América Latina, y en esta ocasión serán Luis Alberto de Cuenca, Soledad Puértolas, José María Merino, Jesús Ferrero y el propio Del Val quienes escojan al ganador, cuyo nombre se dará a conocer en unas jornadas enoliterarias que celebran en octubre, durante la vendimia, en la bodega. La composición del jurado se desveló en una fiesta que al vino y a las letras aunó en Madrid la música de Pecker.

Biblioteca de Solar de Samaniego

Biblioteca de Solar de Samaniego

Dando un paso más allá, Solar de Samaniego ha creado Beber entre Líneas, una colección de vinos de finca que merecen toda la consideración de “vinos de autor”, ya que un escritor le dedica un relato y una nota de cata a cada uno de ellos.  Se producen en las fincas de Majaflorida y El Cerrao, en la Rioja Alavesa, y en Finca Corderilla, en Ribera del Duero, zona en la que plantaron sus primeros viñedos en 1982. Las etiquetas se encargan a reputados ilustradores nacionales, que se inspiran en los textos de los autores. Estrena la colección la Premio Planeta Espido Freire con Majaflorida Crianza 2012, que escribió un relato del género realista -el atribuido a esa finca- y una nota de cata, mientras que la etiqueta de esta edición limitada -500 cajas de 12 botellas- correspondió a Noemí Villamuza, ganadora del Premio Nacional de Literatura Infantil y finalista del Premio Nacional de Ilustración.

La literaria nota de cata de Freide describe un vino “elaborado hasta alcanzar la esencia, el sabor, el aroma y el recuerdo entre la realidad y la fantasía de lo que una vez fue la uva. Color rojo brillante, de pasión fermentada durante largo tiempo. Aroma intenso a frutos rojos, a tiempo preservado en barrica. Redondo y aterciopelado en la boca, con sabor a regaliz y a vino auténtico. Muy persistente en el recuerdo. Consumir con prudencia, con insensatez, para transformar cualquier momento en inolvidable.”

Su relato acompaña la caja de vinos, como lo hace la novela negra breve de Jesús Ferrero inspirada en El Cerrao Crianza 2012 y la que José María Merino ha escrito inspirándose en un vino de Finca Corderilla, aún no disponible. La producción de las tres fincas supera las cien mil botellas, me dice César León, más que satisfecho con el maridaje de vino y literatura que ha emprendido Solar de Samaniego. “La vinculación venía por el propio nombre de la bodega, pero ahora que ese vínculo sea aún más fuerte y duradero”, explica.

La sala de barricas de una bodega con literatura

La sala de barricas de una bodega con literatura

Las alusiones literarias están también en su vino 7 cepas, un reserva 2009 para el que la ganadora del Premio Nacional de Ilustración 2015,  Elena Odriozola, creó doce etiquetas exclusivas dedicadas a escritores como Cervantes, Quevedo, Balzac, Baudelaire o Virginia Wolf. O en la Edición Limitada Luis del Val Reserva 2010, en conmemoración del ganador del I Premio Internacional de Novela, en cuya etiqueta se reproduce la fábula que el periodista escribió para los cofrades. Las bodegas acogen además encuentros literarios periódicos.

En su afán de hacer de las bodegas un lugar donde el vino conviva con otras expresiones culturales, han traído por primera vez a España al muralista australiano Guido Van Helten, que está decorando los gigantescos depósitos de hormigón -de medio millón de litros y diez metros de altura- construidos en el espacio Medio Millón en los años cincuenta del siglo pasado. “Se hizo pensando en un modelo de negocio de grandes ventas, pero nunca llegaron a utilizarse”, recuerda León. En sus grises paredes curvas, Van Helten está pintando a lugareños, a los que seleccionó y fotografió previamente en su trabajo de campo, para hacer un homenaje a los oficios del vino y la literatura. “Será un diálogo conceptual entre el vino y la literatura, enfrentando al sumiller con el bibliotecario, al bodeguero con el encuadernador…”, apunta el director creativo de Solar de Samaniego, en lo que supone “una recuperación del patrimonio arquitectónico de la bodega con un resultado impresionante”. El público que acuda a la bodega, abierta para actividades de enoturismo, podrá disfrutar de esta obra en gran formato en unos días.

Y para completar la visita, los menús degustación que el recién llegado cocinero residente, Víctor Taboada, crea cada mes para acompañar los vinos cuyas etiquetas se inspiran en Lorca, Rubén Darío o Alejandro Dumas (7 Cepas). “Era algo que le faltaba a la bodega, donde hasta ahora sólo venían cofrades a comer un menú cerrado tradicional de papas con chorizo, chuletillas y goxúa. Ahora hemos dado un paso más y nos abrimos al público con una cocina más elaborada”, dice León. La cultura en todas sus manifestaciones.

Beber entre líneas, Solar de Samaniego