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Snacks

Calabrasa, un singular toque de brasa en el Born

Mónica Ramírez
Mónica Ramírez 21/5/2019Comentarios

Sergi Simó, propietario del antiguo Casa Nova, da un golpe de timón a la estrategia del local y lo despoja de su anterior vestido para convertirlo en un espacio en el que la propuesta culinaria toma mayor protagonismo. El recién estrenado Calabrasa ocupa su lugar en el Born para captar al público autóctono con tres armas: tradición, sencillez y sobre todo, brasa.

“Hemos hecho una reforma al completo para que la propuesta culinaria sea la protagonista, más de sentarse a la mesa y más dirigida al público autóctono”, explica Sergi Simó, propietario del nuevo Calabrasa. En su carta, pescados, carnes o arroces a los que se les otorga un sabor singular gracias a su paso por la brasa, el sello de la casa, “ahora mismo, la encina es nuestra protagonista aunque estamos trabajando con otros tipos de madera y un sistema similar al de los hornos josper”, afirma el chef Jesús Galán. En cuanto a la materia prima, el mostrador que da la bienvenida al cliente es toda una declaración de intenciones ya que, a diario, se exhibe en él el producto que reciben. “Buscamos calidad y frescura”, insiste Galán.

Desde el restaurante explican que se apuesta por “un formato masía” en el que el fuego es un ingrediente más que está presente en todos los platos. Para Sergi, Calabrasa es la evolución de Casa Nova donde el principal reclamo eran sus tapas (ganaron la Ruta de la Tapa Estrella Damm 2018 y su bocata de chipirones fue la tapa más vendida de la historia del Tast a la Rambla, un evento que se celebra anualmente para reivindicar la gastronomía barcelonesa). En esta ocasión, han querido recuperar el espíritu inicial que se marcaron hace unos tres años, con una propuesta de platillos elaborados, pero con una vuelta más, “el toque brasa”, apostillan desde el restaurante.

En cuanto a las recomendaciones, el must son sus croquetas que cada día elaboran con el producto que no se ha utilizado “es una cocina de aprovechamiento”, señalan. De éstas hay dos versiones, las Terra Ferma (tierra firme) de carne y las Mar Endins (mar adentro) de pescados. En referencia a los principales, el rape a la brasa sobre base de piña, chutney picante y flan de coco gana el primer puesto seguido por el mar y montaña, la melosa carrillera de vaca vieja a la ratafía o el pulpo a la brasa (lo compran entero y lo despiezan ellos mismos para controlar todo el proceso). Otras opciones: el arroz marinero con marisco y ortigas de mar y, cómo no, el chuletón a la brasa (ternera vasca Iruki).

Además de la carta, Calabrasa dispone de menú diario -14,50 euros-, sugerencias del día y un menú cerrado de 25-30 euros –solo noche-. El precio medio es de 30-35 euros.

En cuanto a la sala, gracias a la ambientación conseguida por la decoración, se busca recuperar el espíritu informal, casero y de barrio que tantos adeptos tiene en Barcelona. La carta de vinos consta de 33 referencias “en su gran mayoría, de pequeñas bodegas con proyectos interesantes y algún que otro vino singular de aquellas más reconocidas”, afirman en Calabrasa. Esta oferta se completa con una de coctelería clásica con 18 propuestas a un precio entre 6 y 8 euros.

¿Dónde está?

Passeig del Born, 27. Barcelona. 933 100 786

www.calabrasa.com


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