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Revista Gastronómica Digital
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Snacks

La cena de la Noche del Asador de OAD

David Salvador
David Salvador 22/5/2019Comentarios

Las brasas y el fuego hipnotizan, adormilan. Quizá eso pasó también en una cena larga, la que acompañaba a la presentación de los premios OAD 2019 y que tuvo lugar el lunes en el Hotel Maria Cristina de San Sebastián. Una cena larga, de seis horas, en la que España y su gastronomía se reivindicaron ante el centenar de invitados internacionales presentes sobre todo a través de sus brasas. Titulada “La Noche del Asador”, el ágape se centró “exclusivamente en la maravillosa cocina española, desde la más tradicional –la que cocinan las abuelas españolas- hasta la más vanguardista del mundo”.

Foto de grupo de los chefs de La Noche del Asador de OAD. Foto: Gourmets.se

Foto de grupo de los chefs de La Noche del Asador de OAD. Steve Plotnicky, en el centro. Foto: Gourmets.se

Son palabras del fundador de OAD y promotor de los premios, Steve Plotnicki, quien había ideado una cena que aunaba tradición y vanguardia, con platos seguidos que hablaban del porqué España y su gastronomía ostentan un lugar privilegiado tanto en los premios como en el mundo. La demostración, no obstante, conllevó tiempos de espera ineludibles y comprensibles, teniendo en cuenta que era un ágape de hasta 13 restaurantes (y chefs) para más de 150 personas, con muchos platos procedentes de brasa -con su inmediatez y complicación inherente-. Gajes del oficio. Buena mesa.

Cena larga, productiva y llena de estrellas de los fogones españoles como el trío de Disfrutar** (Barcelona), que arrancó con su versión de la gilda (los asistentes al evento bien podrían haberse pasado durante el día por el bar Casa Vallés de la capital gipuzkoana donde dicen inventaron este pincho hace más de 60 años), demostrando esa unión de tradición y vanguardia que comentaba el americano. También jugaba tirando guantes Amaia Ortuzar, de Ganbara (San Sebastián), con su revuelto de setas y huevo, que recogía Eneko Atxa ysu Lemon grass. Más diálogo entre conceptos.

 

El ex Quique Dacosta Didier Fertilati, jefe de sala del pop up, explicaba el concepto: “Los platos que servimos al medio de la mesa son tradicionales y para compartir; los que van directamente al plato, raciones individuales y más modernas”. Entendido. El asador D’Berto (O Grove) tiraba de langosta frita mientras Acá*, el japonés de Tetsuo Azuma que cocina España en Tokyo con una estrella Michelin, sorprendía con una croqueta –una morcilla sería- de arroz negra con allioli. Rías de Galicia (Barcelona) volvía al producto más genuino con sus gambas de Palamós.

 

Un partido de tenis. La vanguardia volvía ahora de la mano de los hermanos Torres (Cocina Hermanos Torres**) con un praliné de atún, y se iba hacia el producto con el virrey a la brasa con guisantes lágrima de Güeyu Mar (Ribadesella) o la sobrasada de Els Casals (Sagàs, Girona).

Habían pasado finos y blancos especiales; faltaba el tinto para que los verdaderos protagonistas de la noche la cerraran: Aitor Arregi (Elkano*, Getaria) y su rodaballo, y Gorka Gorrotxategi (Casa Julián de Tolosa) y su chuleta. Era la noche del asador. Entre ambos, otra demostración de la convivencia, la Kaipiritxia de Azurmendi*** (Larrabetzu), un árbol de los deseos que hacía pivotar.

Quique Dacosta (Quique Dacosta***, Dénia), otro de los grandes héroes de la velada al ganar el premio “Five in Ten” que reconoce a aquellos restaurantes que consiguen estar entre los diez primeros de la lista durante cinco años consecutivos, finalizaba el ágape con su cheesecake tras seis horas de cocina española y brasa. Incluso hubo tiempo para el copeo y la felicitación. España vindicaba gastronomía, quizá también pausa y disfrute en torno a una mesa.


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