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Snacks

Pullmantur Gastrolab: la mejor gastronomía en alta mar

Carme Gasull
Carme Gasull 5/11/2019Comentarios

Convertirse en la naviera que mejor da de comer en alta mar. Este es el ambicioso reto que se ha propuesto Pullmatur Cruceros a corto plazo. Para lograrlo, ha creado Pullmantur Gastrolab, una plataforma de I+D liderada por el catalán Jordi Cruz, 3 estrellas Michelin en ABaC (Barcelona), e integrada por otros chefs de alto nivel, diferentes disciplinas y procedencias distintas, que está reinventando la oferta gastronómica de la compañía para llevarla a la excelencia marítima.

Jordi Cruz, junto al chef ejecutivo del Horizon, Cristiand Mini

Jordi Cruz, junto al chef ejecutivo del Horizon, Cristiand Mini

“Yo solo soy una parte de Pullmantur Gastrolab, una plataforma que reúne al mejor equipo de chefs especializados en tierra y mar, una inmejorable selección de ingredientes y de producto y un impecable despliegue logístico que hace posible algo muy, muy complicado: ofrecer al pasajero la mejor gastronomía en alta mar. En este sentido, es muy importante el trabajo de todos. El esfuerzo de tantos profesionales que consiguen que lo que yo sueño se pueda hacer realidad a bordo”, recalca el cocinero triestrellado.

El trabajo en equipo y la selección de las mejores materias primas son dos de los pilares del proyecto. “Pullmantur es una compañía que hace de nuestra cultura su bandera, y la ondea por el mundo con orgullo. Por este motivo, me he basado en ingredientes y recetas que nos hacen sentir muy cerca de casa, de nuestra gastronomía, cuando estamos lejos, viviendo aventuras”, cuenta el chef. Platos que brillan en el menú ‘Noche de Gala’, el primer fruto de Pullmantur Gastrolab que se ofrece a los viajeros en la emblemática ‘Cena del Capitán’.

A modo de aperitivo presentan un tartar de tomate pasificado, aire de miel, aceite de albahaca y salazón con coca de sardinas y espárragos ahumados, cebollino, aceite cítrico y coco. A continuación, sirven un ajoblanco de pistachos, uvas, tostones y brotes de Salicornia al que le siguen o bien un solomillo de ternera marinado al yuzu, compota de manzana a la sidra, cebollas platillo glaseadas y ragú de setas o bien un bacalao en camisa seca de romesco, picada y sofrito en dos cocciones. Dos platos fuertes, a escoger. El momento dulce son tres: sorbete de fresas, gel de lima y crumble de almendra, de pre-postre; pastelito de chocolate con praliné y helado de almendra, de postre; y buñuelos de viento, merengue seco de lima y menta y financiers para acompañar digestivos, infusiones o cafés.

El menú de la velada ha conquistado a los pasajeros de tal modo que incluso comentan sus favoritos. “Me consta que el solomillo de ternera y el sorbete de fresas están gustando mucho”, revela Cruz. Entre sus preferidos, el ajoblanco de pistachos. “Es un plato muy nuestro, de nuestro recetario tradicional, presentado de una forma nueva, pero sin perder la esencia de su sabor y personalidad. El pistacho es un fruto seco que, tostado y bien trabajado, lleva a la excelencia la receta clásica”, asegura.

A parte del menú citado, la reformulación gastronómica también pasa por la introducción de tapas como opción en los entrantes o la inclusión de nuevas sugerencias del chef. “Uno de los cometidos de la plataforma es reinventarse constantemente para que, cuando el comensal vuelva, se encuentre con nuevas propuestas y nuevas recetas. Esta es la gracia del proyecto, que siempre estamos cocinando o pensando qué será lo próximo o en cómo sorprender”, explica.

En Pullmantur Cruceros sorprende también el servicio a los pasajeros. “Al personal de sala, al igual que el de cocina, se le ha formado y entrenado para que la ejecución sea impecable”, cuenta Jordi Cruz. “El ritual en mesa es muy importante para que la experiencia gastronómica sea completa y para llevarla a la excelencia. Una buena oferta gastronómica debe ser presentada como es debido. Los camareros son los encargados de aportar una buena atmósfera, además de un asesoramiento al comensal para que su disfrute sea de primer nivel”, subraya.

Y asegura que la experiencia le está aportando otros puntos de vista. “Las cocinas de un barco son un mundo aparte, no son cocinas convencionales. Se requiere mucha organización y tener un control estricto de lo que se está haciendo en cada momento, incluso son mucho más exigentes que las que están en tierra. He podido conocer a chefs ejecutivos del barco, unos auténticos profesionales, capaces de organizar la ejecución y el servicio de más de 1.200 platos en una hora y media ¡Admirable!”, exclama.

Hacer de lo bueno algo extraordinario. Ese es el plan de viaje.


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