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Snacks

Recomendaciones de alimentación para el confinamiento

Redacción
Redacción 25/3/2020Comentarios

Que el coronavirus ha supuesto un parón -y cambio- en nuestras rutinas habituales no es ninguna novedad. Unos cambios que han afectado a todos los aspectos de nuestra vida, incluida la de la cesta de la compra y nuestra alimentación. La Universitat Oberta de Catalunya (UOC) nos ofrece una serie de recomendaciones para mantener nuestra salud durante el confinamiento.

Las profesoras de los Estudios de Ciencias de la Salud de la UOC Alicia Aguilar y Anna Bach -además, investigadoras del grupo FoodLab de la UOC-,  son las encargadas de hacernos llegar una serie de recomendaciones para que el confinamiento y las malas costumbres no acaben con nuestra salud. Ahí van:

-Alimentos que no deben faltar en nuestra dieta, según la profesora Anna Bach: fresas y naranjas (ambos, productos de temporada), verduras de hoja verde (ricas en ß-caroteno, un antioxidante fundamental para la inmunidad de la piel y las mucosas), tomates (ricos en licopeno, un potente antioxidante), legumbres (frescas o envasadas), cereales (preferiblemente integrales), pescados (grasos y azules)… Para Bach, lo mejor es planificar compras en las que se prioricen los alimentos frescos, locales y de temporada combinados con otros menos perecederos, de los que siempre puede echarse mano en la despensa: conservas, legumbres, cereales o congelados. Esta recomendación está en línea con las pautas de la Sociedad Española de Endocrinología y Nutrición (SEEN), en las que se recuerda que en estos momentos las compras deben ceñirse a los productos necesarios, evitando improvisar con alimentos más calóricos y también dejando de lado los ultraprocesados, que suelen ser menos perecederos.

-Compensar la falta de vitamina D, proporcionada por la luz solar. “La mejor opción es aumentar la ingesta de alimentos ricos en vitamina D, entre ellos destacan los pescados azules (pueden ser en lata o en conserva) como las sardinillas, los boquerones, las anchoas, el atún… También están los lácteos o los huevos. Todos ellos, además de su fácil conservación y de que suelen ser del agrado de toda la familia, pueden consumirse solos o como parte de diversas recetas, combinados con otros alimentos, de modo que se contribuye a llevar una dieta más variada”, señala Alicia Aguilar.

-Combatir los estados de ansiedad o tristeza. “Hay que intentar, en la medida de lo posible, no buscar en la comida la solución a un bajo estado anímico y controlar el hambre emocional, que lleva a comer de manera impulsiva y a escoger alimentos ready to eat, tipo snacks, chocolate, bollería, etc., que no son los más recomendables desde el punto de vista nutricional”, afirma Alicia Aguilar. La solución es, directamente, no comprar este tipo de productos o limitar su consumo. De acuerdo con Anna Bach, “podemos optar por alimentos que pueden tener un efecto positivo en el estado de ánimo: los pescados grasos, ricos en ácidos grasos omega-3; el chocolate negro, con compuestos que activan la química cerebral relacionada con el bienestar, o el pescado azul y las semillas de lino, imprescindibles para el buen funcionamiento del sistema nervioso central”. Y añade “También son muy recomendables los alimentos fermentados (kéfir, yogur, kombucha, chucrut, kimchi…), pues son muy ricos en probióticos, garantes de una buena salud intestinal, un efecto muy importante teniendo en cuenta que hasta el 90 % de la serotonina (u hormona del bienestar) se produce en el intestino”.

-Plan B al picoteo. Anna Bach recomienda frutas como los plátanos, “una estupenda fuente de azúcar natural, vitamina B6 y fibra prebiótica, nutrientes que trabajan de forma conjunta para mantener estables tanto los niveles de azúcar en la sangre como el ánimo. Las bayas, los arándanos y los frutos rojos (todos ellos ricos en antocianinas, antioxidantes que protegen el sistema nervioso) y los frutos secos (con moderación) son también buenas alternativas”.

Respetar el número de comidas habitual. “Habría que moderar la cantidad, puesto que es probable que haya un menor gasto energético debido a la reducción de la movilidad”. E insisten “Debe evitarse la acumulación de refrescos, snacks o bollería y, en su lugar, optarse por alimentos que haya que cocinar (arroz, pasta, legumbres, verduras, conservas de pescado…). Una buena idea es compartir la preparación de una nueva receta (y no necesariamente un postre) con alguien de la familia”.

-Extremar las medidas de higiene en la compra. Laura Soler, profesora colaboradora de los Estudios de Ciencias de la Salud de la UOC y experta en seguridad alimentaria afirma “antes de salir de casa, desinfectarse las manos; una vez en el establecimiento, mantener una distancia de uno-dos metros entre los consumidores y los trabajadores; utilizar guantes de un solo uso (que debe proporcionar el establecimiento) para tocar alimentos frescos, como la fruta y la verdura. También es importante evitar la contaminación cruzada entre los alimentos y cualquier fuente contaminante potencial como las superficies, el dinero, los teléfonos móviles… Y hay que recordar siempre que, si se tocan los carros, los estantes, las neveras y congeladores, en definitiva, cualquier superficie o el dinero al pagar (la mayoría de los establecimientos ya solo permiten hacerlo con tarjeta), no hay que tocarse después la cara y, siempre, limpiarse las manos con gel desinfectante o agua y jabón al finalizar la compra“.

Así lo haremos.


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