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De vinos

Ribera de Duero da en el blanco

Yolanda Ortiz de Arri
Yolanda Ortiz de Arri 14/10/2019Comentarios

La albillo mayor lleva siglos formando parte del paisaje de viñas de la Ribera del Duero. De hecho, es muy probable que naciera aquí pero, como ocurre en otras zonas más conocidas por sus tintos, su presencia ha ido perdiendo terreno frente al tempranillo e incluso la cabernet sauvignon, que llegó desde Burdeos al viñedo de Vega Sicilia a finales del XIX. El hecho de tener como vecinas a Rueda con sus blancos y a Cigales con los rosados acabó por condenar al olvido a la albillo.

Plantada tradicionalmente entre viñas de tempranillo y usada sobre todo como acompañante secundaria en rosados y tintos por su capacidad antioxidante, pH bajo y conservante de color, quedan unas 500 hectáreas inscritas en la denominación (apenas el 2% del total) con una edad media de 50 años.

Ahora, tras el pertinente periplo administrativo y burocrático para que los vinos elaborados con al menos un 75% de esta variedad puedan exhibir la contraetiqueta de la DO Ribera del Duero —hasta el momento bajo el distintivo de Vino de la Tierra de Castilla y León o vino de mesa— se vislumbra un futuro más esperanzador para esta uva, también llamada turruntés en Rioja pero sin relación genética con la albillo real de Gredos.

Tal y como anunció Enrique Pascual, Presidente de la DO Ribera del Duero, durante la presentación de la categoría en San Sebastián Gastronomika, esperan entregar las contraetiquetas en las próximas semanas, con lo que para finales de año ya estarán las primeras botellas con el nuevo distintivo en el mercado.

Como los tintos de esta DO, seguirán clasificándose por tiempo de crianza, es decir desde la etiqueta genérica hasta gran reserva. Agustín Alonso, director técnico de la Denominación, prevé que la mayoría de las 30 bodegas que en la actualidad elaboran albillo simplifique el uso de la contra. “Con 24 y 48 meses de crianza respectivamente, las categorías de Reserva y Gran Reserva van a ser muy difíciles de hacer así que la mayoría serán crianza o etiqueta genérica, como pasa ahora con los tintos de alta calidad”.

Respecto a una clasificación por calidad, en el Consejo están estudiando “como potenciar la zonificación y el estudio de suelos que se hizo en 1997” pero no quieren tomar decisiones precipitadas. “Estamos en una zona muy compleja, con diversas altitudes y exposiciones y 32 suelos diferentes; de hecho, en una hectárea se pueden encontrar entre dos y tres tipos de suelos,” explicaba Agustín Alonso tras la cata de presentación de los vinos. “Lo primero es estudiar bien todo. Lo fácil hubiera sido meter una riesling, una roussanne o una marsanne, que se dan bien en Ribera. Lo difícil, que es por donde hemos tirado, es coger nuestra variedad autóctona y hacer algo original”.

 

Otras variedades blancas que se encuentran en los viñedos tradicionales de Ribera del Duero como la pirulés o la palomino de momento se quedan sin el reconocimiento que tiene ahora el albillo, pero el objetivo del Consejo es no ser demasiado estrictos en cuanto a la tipicidad de estos nuevos vinos bajo su sello para que el talento y la creatividad de los elaboradores vayan marcando el camino de una variedad “con un tremendo potencial”.

Por lo que pudimos comprobar en la cata —un tanto apresurada y caótica con 12 vinos, un powerpoint con datos limitados sobre los vinos y videos de presentación de cada uno de los elaboradores, todo condensado en una hora— no es una variedad demasiado expresiva en nariz pero sí tiene buena acidez y puede dar vinos finos con estructura, complejidad y buena capacidad de guarda.

Es previsible que en un futuro cercano se amplíen las plantaciones de albillo en la denominación, pero los vinos que hay ahora en el mercado o los que saldrán en los próximos dos-tres años son de viñedo viejo, producciones limitadas y precios considerablemente por encima de los 20 €.

 

Lagar de Isilla Albillo 2018

Los primeras botellas de este productor se elaboraron en 1995 en una bodega del siglo XV ubicada debajo del restaurante El Lagar de Isilla de Aranda de Duero aunque ahora la producción se ha trasladado a unas instalaciones más amplias en las que también hay un hotel.

En 2015 salió al mercado la primera añada de su albillo, elaborado con viñas de 58 parcelas a 900 metros de altitud en suelos de arenas, gravas o arcilla y con una edad media entre 70 y 90 años.

En la añada 2018, el vino se maceró con las pieles en barricas de 500 litros de roble francés y en depósitos de inoxidable y después se crió con las lías durante ocho-nueve meses en tres tipos de vasija diferentes: barricas de 500 litros, tina de gres y damajuana. El resultado es un vino con aromas florales, de fruta de hueso y especiados (pimienta blanca) y buena acidez y untuosidad en boca de las lías finas.

 

Bodega: El Lagar de Isilla (La Vid, Burgos)

Enólogo: Aurelio García Herráis

Botellas: 3.000

 

Unanimous Tres Piedras 2018

Tres Piedras es una bodega inaugurada en 2016 con producciones pequeñas y limitadas.

Los viñedos de este 100% albillo tienen más de 70 años y se encuentran a unos 850 metros de altitud sobre suelos aluviales entre las localidades de Santa Cruz de la Salceda y Fuentecén.

Unanimous se cría durante dos meses en barrica sobre lías y después reposa en botella durante otros nueve meses antes de su salida al mercado, prevista para Navidad. Notas de melocotón y fruta blanca con acidez presente y ligero y delicado en boca.

Para Jorge Juan Arandilla, enólogo de la bodega, la albillo es una variedad “tremendamente oxidativa y con muy buena boca” pero considera que se debe trabajar más en los criterios técnicos para definir mejor los aromas en nariz.

 

Bodega: Tres Piedras (Fuentecén, Burgos)

Enólogo: Jorge Juan Arandilla

Botellas: 2.300

 

López Cristóbal Albillo 2018

Bodega familiar de reciente implantación (1994) aunque productora de uvas desde los años ochenta, López Cristobal cuenta con 50 hectáreas de viñedos propios en suelos calcáreos y arcillo-limosos de las que menos de dos están plantadas con albillo en vaso de 25 años de edad.

Esta es la segunda añada en el mercado (la anterior fue 2017) y el vino tiene un paso por madera de entre 10 y 12 meses. Fruta blanca y de hueso en nariz con notas especiadas, buena complejidad en boca y fondo mineral. Para Galo López, propietario de la bodega, se trata de un vino “de corte moderno” en el que buscan la frescura pero “sobre todo que sea placentero a la hora de comer. Es una variedad que no es explosiva en la nariz pero en boca aporta mucho volumen y elegancia”.

 

Bodega: López Cristobal (Roa, Burgos)

Enólogo: David Martín Sampedro

Botellas: 695

 

Caballero Zífar Blanco 2018

Caballero Zífar es el nombre de la la primera novela de caballerías que se conserva escrita en castellano. A diferencia del texto en el que está inspirada, la bodega es de reciente creación (2005). Además de esta albillo, con fruta, armonía y buen volumen en boca, Zífar elabora tintos en Ribera del Duero y un blanco en Rueda bajo la marca Senda de los Olivos.

Según explicó Béquer Prieto, el enólogo de la bodega, en el vídeo que se proyectó durante la presentación le cuesta obtener rendimientos de la albillo, pero al mismo tiempo destacó la textura en boca de esta casta ancestral de Castilla. “No es una variedad de la que tengamos un contexto histórico amplio pero después de varias elaboraciones tenemos una pinceladas de algo realmente importante dentro del panorama vitícola nacional”. Prieto, que tiene experiencia elaborando albillo en otras zonas, confesó que desde pequeño siempre quiso hacer un blanco criado en barrica y que luego creciera mucho en la botella. “Yo creo que debemos intentar parecernos lo máximo posible a los grandes blancos del mundo estando amparados dentro de Ribera del Duero”.

 

Bodega: Zifar (Peñafiel, Valladolid)

Enólogo: Béquer Prieto

Botellas: 695

 

Dominio del Pidio Albillo 2018

Los vinos de municipio, nombrados así en la contraetiqueta, de este productor que apuesta por las elaboraciones tradicionales, nacen de 10 hectáreas de viñedo viejo situadas en Quintana del Pidio y se crían en los calados subterráneos del siglo XVI del antiguo barrio de bodegas de la localidad burgalesa.

Los hermanos Aragón, que también tienen en el mercado otro monovarietal de albillo más directo (Cillar Blanco de Silos), llevan elaborando Dominio del Pidio Blanco desde 2015. Es una vendimia complicada porque las uvas están entremezcladas con el tempranillo en viñedos de entre 60 y 80 años. Para su elaboración, el vino fermenta en cemento y en barrica de 600 litros de roble francés. Dependiendo de cada añada, se trabajan más o menos meses las lías hasta el ensamblaje previo al embotellado.

Este albillo es complejo y afilado en boca con buena estructura y volumen. Un vino con larga vida por delante al que, como insiste Óscar Aragón, le vendrá muy bien más tiempo en botella. De hecho todavía no está en el mercado.

 

Bodega: Dominio del Podio (Quintana del Pidio, Burgos)

Enólogo: Óscar Aragón

Botellas: 3.500

 

Territorio Luthier Blanco 2018

Bodega de reciente implantación (2007) impulsada por la agencia especializada en turismo de vino Rutas de Vino-Vintage Spain y la bodega histórica Don Carlos de Aranda de Duero.

Sus vinos blancos todavía no están en el mercado pero en producción hay dos añadas: 2016 y 2018. Según el enólogo Fernando Ortiz, la elaboración de este albillo es “una pequeña locura” que nace de dos hectáreas de viñedo de 100 años en La Horra y Zazuar y una elaboración artesana.

“Teníamos unos 350-400 kg y lo trabajamos como antiguamente, en un tinanco. Pisamos las uvas con nuestros pies, participamos todos en una pequeña fiesta para hacer este vino”. Posteriormente, el mosto fermentó muy lentamente en una barrica durante nueve meses hasta junio, se trasegó y volvió a barrica hasta completar un año antes de embotellarlo.

El 2018 que probamos en San Sebastián y estaba recién embotellado, tenía la madera todavía muy presente en boca con notas de torrefacto y goma. Jugoso, con buen volumen en boca y persistencia en final.

 

Bodega: Territorio Luthier (Aranda de Duero, Burgos)

Enólogo: Fernando Ortiz

Botellas: 2.000

 

 

Viadero Blanco de Albillo 2018

Valduero es la bodega pionera en esta comarca en la investigación y producción de blancos con la variedad albillo mayor. Comenzaron hace 18 años y ahora cuentan con 15 hectáreas plantadas con clones de la zona desde 1989, año tras año.

Para la enóloga Yolanda García Viadero, hija del fundador la albillo no es una variedad fácil de elaborar. “Es una uva seria y tremendamente elegante pero tienes que encontrar el camino en la elaboración para que te de todo lo que lleva dentro, que yo creo que es mucho”.

Su albillo de entrada, proveniente de viñas de 12 años, criado sobre lías y sin paso por barrica, es un vino fresco y menos evidente en nariz que otras variedades con un leve amargor en final de boca. Notas de fruta blanca y algo de hinojo con buena acidez.

 

Bodega: Valduero (Gumiel de Mercado, Burgos)

Enólogo: Yolanda García Viadero

Botellas: 32.000

 

Valduero Albillo Reserva 2017

Los vinos blancos que Valduero había lanzado al mercado hasta ahora no tenían barrica pero esta bodega familiar está embarcada en la elaboración de vinos de guarda como este Reserva, con dos años de barrica y aún afinándose en botella. Para Yolanda García Viadero, el desarrollo en botella de este vino es fundamental para que gane complejidad. “Lo sé porque llevamos mucho tiempo elaborando albillos y hemos guardado un botellero por añada”, explica. “Aunque los vinos que hacíamos antes no han estado en barrica, creo que la redondez que le da la botella a esta variedad es espectacular. No hay que ir con complejos por la vida y mucho menos cuando tienes una uva como la albillo mayor”.

Para el sumiller Rubén Herranz, que co-dirigió la presentación en San Sebastián junto a Agustín Alonso, Yolanda García Viadero es “una de las personas que irá marcando el camino de los vinos elaborados con albillo mayor”.

 

Bodega: Valduero (Gumiel de Mercado, Burgos)

Enólogo: Yolanda García Viadero

Botellas: n/d

 

Valduero Albillo Gran Reserva 2015

La añada 2015 es una de las mejores de los últimos años en Ribera del Duero, con uvas de una madurez excelente y buen equilibrio que en el caso del albillo permitió a Yolanda García Viadero plantearse hacer un Gran Reserva y ver hasta dónde es capaz de llegar esta variedad.

Tras 24 meses en barrica y un prolongado tiempo en botella, este vino, que aún no está en el mercado, se mostró afinado y elegante en nariz, sin las notas tan evidentes de madera todavía presentes en el Reserva, con estructura en boca, complejidad y potencial de guarda. “Me recuerda a los trocken de riesling y a algunos Chablis”, afirmó el director técnico de la DO.

 

Bodega: Valduero (Gumiel de Mercado, Burgos)

Enólogo: Yolanda García Viadero

Botellas: n/d

 

 

Dominio del Águila 2014 y 2012

El intérprete de la expresión de las 35 hectáreas, mayoritariamente de viña vieja, de esta pequeña bodega familiar en La Aguilera es Jorge Monzón, un joven enólogo con experiencia en bodegas legendarias como la Romanée Conti de Borgoña o Vega Sicilia.

Con cinco hectáreas de esas viñas viejas en La Aguilera, trabajadas en ecológico, elabora Monzón su blanco de albillo a la manera tradicional, en su viejo lagar orientado al norte, y pisando los racimos enteros con los pies. Tras un prensado, el vino se mete en barricas (o cubillos, como les llaman en la zona) para su fermentación que, según Monzón, se puede prolongar entre uno y dos años. No se añade sulfuroso en este proceso y después el vino se trasiega y cuando esté listo, se embotella. Esta etapa puede durar entre dos y tres años; para Monzón, el momento oportuno es “cuando la fuerza de la albillo esté domada”.

En San Sebastián Gastronomika pudimos catar dos añadas. Tal y como explicó Monzón en el vídeo que acompañó la presentación, la 2014 está “todavía en la pre-adolescencia” y le quedan muchos años de vida por delante, mientras que la 2012 es una añada con la madurez más completa y fantástico equilibrio, profundidad y mineralidad. Este vino probablemente marque escuela dentro de la nueva categoría de blancos de Ribera y puede competir sin complejos con blancos de zonas con gran tradición elaboradora.

 

Bodega: Dominio del Águila (La Aguilera, Burgos)

Enólogo: Jorge Monzón Pascual

Botellas: 1.500

 

El Lebrero de Félix Callejo 2018 

Bodega familiar con largo arraigo en Sotillo de la Ribera, en Burgos, donde cultivan todo su viñedo en ecológico. La variedad principal con la que trabajan es la tempranillo pero cuentan con tres hectáreas de albillo con las que llevan elaborando este blanco desde 2012.

Tras una vendimia manual, pasan la uva por doble mesa de selección y hacen una maceración con pieles antes de prensarla. Una parte del mosto (60%) pasa a fermentar en barricas de roble francés, y el resto (40%) en depósitos de acero inoxidable. Tras la fermentación, el vino permanece 11 meses en barrica de roble francés junto con sus lías para conseguir un vino con aromas de fruta blanca y melocotón y buen equilibrio con un final de boca especiado.

Los enólogos de la bodega, los hermanos José Félix y Noelia Callejo, creen que la clave de la albillo es conseguir una madurez óptima y no dudan del “altísimo” potencial de esta variedad en la zona.

 

Bodega: Félix Callejo (Sotillo de La Ribera, Burgos)

Enólogo: José Félix y Noelia Callejo

Botellas: 5.000

 


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