Nacho Manzano baja la persiana de uno de sus restaurantes con estrella Michelin. Se trata de NM (Oviedo), un local que abrió hace tres años, que hasta la fecha era el primer restaurante estrellado de la ciudad y que estaba «en su mejor momento», según el chef, que confía en que el cierre no sea definitivo, pero considera que se encuentra en momento profesional y personal «que exige mucha creatividad y mucha atención», y que ya no tiene «tanto tiempo» para dedicarle. «No quiero que sea un restaurante estático donde se coma bien y ya está», explica.
«NM nació haciendo cuatro cambios de carta al año. Es un sitio especial en su diseño, en su teoría, en su concepto como restaurante. Para mí es un espacio donde tiene que haber una evolución constante, que no toque techo», sostiene. Por eso, a pesar de haber cerrado 2025 como el mejor año desde su apertura en número de comensales, ha decidido que lo mejor, por el momento, es pausar este proyecto para poder enfocarse en los demás. Además de Casa Marcial, el único restaurante de Asturias con tres estrellas Michelin, desvela que ahora mismo tiene entre manos un proyecto editorial que repasará los últimos diez años de La Salgar, además de continuar al frente de la oferta gastronómica del hotel Tivoli Kopke Porto Gaia, en Portugal, mantener los Gloria en Oviedo y Gijón, Nastura en El Vasco y el hotel Narbasu, en Cereceda, junto al trabajo que les exige el servicio de catering y de comida a domicilio. «Somos inquietos por naturaleza», resume.
El espacio de NM, avanza, se dedicará de manera «inminente» a ampliar las instalaciones de Nastura, «aunque también haremos algunas cosas a nivel privado», pues pretenden «que se pueda utilizar para algo especial», como eventos privados, algo que «siempre se había demandado».
«NM es un concepto mío muy personal», insiste Manzano, «con unas características que se cumplieron a rajatabla». De hecho, confiesa que el local «no tocó techo con una estrella», pues es un lugar al que tiene previsto implicarse con cariño una vez pueda retomar el proyecto. «Hay un paralelismo con el cierre de La Salgar de Gijón en su momento», argumenta. «No es el cierre de un sitio que esté sufriendo una decadencia, una bajada, sino todo lo contrario. Pero a los proyectos intentamos darles una personalidad y una impronta, y a mí ahora mismo me está exigiendo un tiempo del que no dispongo», zanja.
