Se come muy bien en Santiago de Compostela. La capital de Galicia atraviesa un gran momento, con restaurantes que van desde la cocina tradicional hasta otra más actual. Espacios aparentemente informales en los que se recupera el producto gallego como elemento principal de los platos y se revisa el recetario popular como base de nuevas elaboraciones. Todo con una evidente mejora del servicio de sala y bodegas bien puestas al día, sobre todo en el capítulo de vinos gallegos.
El abanderado del resurgir de la gastronomía compostelana ha sido Marcelo Tejedor, uno de los grandes cocineros de Galicia. Alejado de los focos mediáticos, mantiene muy alto el listón en el aparentemente “informal” Casa Marcelo, uno de los tres restaurantes con estrella de la ciudad junto a A Tafona, de Lucía Freitas, y Simpar. Al frente de este último está un cocinero de sólo 34 años pero con una larga trayectoria: Axel Smyth.
Precisamente Axel considera a Tejedor, con el que empezó, su principal referente. Luego la vida le llevó a trabajar en Miramar, As Garzas, José Carlos García o Casa Elena. Su gran salto lo dio, tras regresar a Santiago, en el restaurante Auga e Sal, donde logró una estrella. Tras su cierre, en agosto de 2023 abrió, junto a su pareja, la pastelera Claudia Merchán, Simpar, un céntrico local con sólo siete mesas sin mantel, donde ha recuperado la estrella. Sus claves, cocina local bien actualizada, mucha técnica y producto gallego como protagonista.
En Gastronomika 2024 ganó el campeonato de callos y pocos meses después, en Madrid Fusión, fue reconocido como Cocinero Revelación, además de llevarse otro premio, el de mejor croqueta. Croqueta y callos están integrados en su menú actual, si bien los segundos se cobran como un extra, detalle que no acaba de convencerme. Pueden ahorrárselos porque no me parecieron lo más destacado de un menú que incluye otros platos verdaderamente notables como la ensalada fría de crucíferas, el arroz con setas y erizo o, especialmente, el pescado del día en una ajada gallega en texturas. Si ese pescado es, como fue mi caso, un salmonete de roca, el nivel de plato alcanza el sobresaliente. Al margen de los tres estrellados, en Santiago encontrarán otros comedores informales con cocinas de mucho interés como Pampín Bar o Abastos 2.0. Este último situado junto al Mercado de Abastos, un espacio imprescindible. Se dice que el lugar más visitado tras la Catedral.