Zaragoza premia a las estrellas de la gastronomía inclusiva

Alumnos con discapacidad intelectual de doce centros de toda España participan en los II Premios Inclucina

Alejandro Toquero

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Zaragoza se posiciona como ciudad de referencia de la gastronomía inclusiva en España de la mano de unos premios, Inclucina, que el 26 de octubre celebraron su segunda edición. Los protagonistas fueron alumnos del grado de cocina de doce institutos y centros de formación de toda España con discapacidad intelectual, autismo y capacidad intelectual límite. 

 

No se lo pusieron nada fácil al jurado de relumbrón que enjuició sus recetas, presidido por la prestigiosa chef con tres estrellas Michelín, Elena Arzak. La jornada empezó pronto, con la docena de chefs dando forma a las recetas y sus profesores ejerciendo de pinches. Para todos ellos era una cocina extraña, “muy completa -comentaba la mayoría-, pero diferente a la que estamos acostumbrados”. Tras esa primera toma de contacto, todo empezó a fluir. 

 

Los aspirantes tenían el mismo reto por delante: elaborar unos ñoquis verdes con el acompañamiento de varios ingredientes fijos, espinacas y queso, pero con la libertad para emplear alguno más de sus territorios. Eneko Muñoz fue uno de los que se animó a improvisar y a aportar su toque personal decantándose por el bacalao con una salsa pil pil. 

 

Tras los nervios iniciales y en cuanto las cazuelas y las sartenes empezaron a echar humo, el recetario fue apareciendo delante del jurado. Realmente imponía su nivel porque, además de Elena Arzak, enjuiciaron su trabajo la presidenta de honor de la Real Academia de Gastronomía, Lourdes Plana; el subdirector de Vocento Gastronomía, Félix Rivadulla, y los reconocidos periodistas y críticos gastronómicos, Pau Arenós y Josema Azpeitia. 

 

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Elena resumía el sentir de todos ellos. Por una parte, de sorpresa “al ver cómo nos han presentado recetas tan distintas empleando, por ejemplo, las espinacas en diferentes texturas”. Además, destacaba, “el nivel ha sido altísimo y los ganadores se han decidido por detalles mínimos”. 

 

Fue en ese momento cuando se empezó a hacer realidad el doble mensaje que lanzó el último miembro del jurado, el vicepresidente de Atades, Antonio Rodríguez. “La pasión y la profesionalidad no entienden de etiquetas ni de barreras, y el potencial de una persona no debe medirse por sus dificultades, sino por sus capacidades”. 

 

Esa es la esencia del Club Inclucina, organizador del evento, una esencia que aspira a algo más: a incorporar a algunos de estos jóvenes aprendices de chef al ámbito de la hostelería. Y es que más de un miembro del jurado se sorprendía al ver “lo minuciosos que son manejando las herramientas de cocina”. 

 

Elena Arzak también reflexionaba sobre el asunto desde la posición de “haber dado el paso de tener a alguna persona con discapacidad intelectual en nuestras cocinas”.  A su juicio, lo más importante es “evaluar su nivel para ver dónde encajan mejor; en nuestro caso, ellos mismos nos dicen a qué ritmo pueden ir y esa información nos resulta muy valiosa”. 

 

Los premios

Tras las deliberaciones del jurado, el teatro zaragozano de Las Esquinas esperaba a los protagonistas para hacer público el veredicto. Todos llevaban la chaquetilla puesta, pero ya no tuvieron que cocinar. Eso sí, estaban nerviosos y expectantes, aunque la espera no fue larga, pero a más de uno se le hizo eterna.

 

La entrega de premios empezó con una sorpresa: el galardón de honor concedido al Instituto de Educación Secundaria Almina de Ceuta. La estatuilla de cerámica diseñada por Alma Atades la recogieron el alumno Jaime Sáinz y su profesora Toska Guerrero. “Durante estos días en Zaragoza hemos sentido el cariño de la gente por la situación que se está viviendo en Ceuta y estamos muy agradecidos”, confesaron. 

 

La explosión de alegría en el Teatro de las Esquinas llegó en el momento en que se hicieron públicos los nombres de los tres primeros clasificados, que recibieron una gratificación económica de 1.000, 700 y 300 euros. 

 

Iraya Zaldúa y su profesor Manuel Moreno del CI. de Burlada (Navarra) fueron los ganadores, mientras que el segundo premio fue para Eneko Muñoz y el docente Ander Lasheras, de Peñascal Kooperatiba, de Galdakao (Bizkaia) y, el tercero, para Juan Miguel Serrano y Laura Ortega, del IES. La Fleta de Murcia. 

 

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Todos se animaron a dirigir unas breves palabras marcadas por la emoción del momento. “Hemos conocido a gente estupenda -comentaba Iraya-; cambiar de cocina ha sido complicado, pero siempre he tenido claro que podía ganar, y he ido a por ello”. 

A su lado, Eneko, segundo clasificado, se mostraba muy contento porque “al jurado le ha gustado la presencia del bacalao al pil pil en la receta”. “Aunque no he ganado estoy feliz porque lo importante era participar y hacer amigos”. Respecto a su futuro como cocinero profesional, está ilusionado con la idea de formar parte algún día de una buena cocina. “Puestos a elegir, mi sueño sería el restaurante de San Mamés, donde juega el Athletic de Bilbao”.

 

La foto de familia final, con todos los protagonistas recibiendo su diploma, fue el mejor colofón posible del que también disfrutaron, en la distancia, familiares y amigos de los aspirantes a cocineros. Iraya, la ganadora, lo primero que hizo fue una videoconferencia con su abuela para darle la noticia. “Este premio se lo dedico a toda mi familia, amigos y a mi novio, pero mi abuela ha sido una inspiración grande para animarme a cocinar”.