¿Qué y cómo comeremos en el futuro? ¿Cómo modificará la genética nuestra alimentación? ¿Qué desafíos éticos y morales afrontamos? ¿Modificaremos animales y plantas a nuestro antojo? ¿Habrá, al fin, alimentos para todos? La genética encierra muchas de las respuestas a esas preguntas. Juega un papel cada vez más relevante en la innovación alimentaria, ya sea en la investigación en laboratorio o en la producción en las granjas o piscifactorías. Una innovación a menudo invisible pero «muy transformadora», según destacó en el escenario de Madrid Fusión Dreams #SpainFoodTechNation José Miguel Mulet, catedrático en Bioquímica y Biología Molecular de la Universidad Politécnica de Valencia y divulgador científico con numerosos libros publicados sobre ciencia y sobre alimentación.
«Las modificaciones genéticas que antes necesitaban dos décadas se pueden hacer ahora en unos meses», reveló Mulet, quien señaló que «la herramienta mágica que está revolucionando la genética se llama ‘CrisPR’. Está revolucionando la ganadería y la agricultura», aseguró el científico. Para explicarlo de la forma sencilla, CrisPR funciona como unas «tijeras moleculares» que permiten cortar, insertar o modificar secuencias de ADN de manera precisa en células vivas. Se aplica, entre otras cosas, en el tratamiento de enfermedades, mejoras agrícolas y avances biotecnológicos.
La diferencia con los métodos anteriores de modificación genética es que CrisPR modifica el ADN de un ser vivo sin incorporar nada de fuera. «No es un transgénico porque no tienes nada foráneo», aclaró Mulet, y añadió que «hay animales modificados por CrisPR que te puedes comer, como un pez globo no tóxico». En Estados Unidos, explicó, se han aprobado dos tipos de cerdos modificados genéticamente con la herramienta que «sufren menos el clima y se adaptan mejor al calor».
«Podemos introducir grasa infiltrada en la carne y hacer que una raza ganadera poco apreciada sea una raza premium», añadió. En el campo de la agricultura, donde, según explicó, la experimentación empezó antes que con los animales, el desafío es «producir plantas viables con el cambio climático, incorporar vitamina A en el arroz o enriquecer con hierro cereales como el trigo o el maíz».
«La selección genética es una realidad que mejora sensiblemente la producción de cabras, ovejas y vacas», destacó Rafael Valenzuela, representante de la Real Federación Española de Asociaciones de Ganado Selecto. Otros desafíos de la agricultura que se expusieron en el escenario de Dreams son aprovechar el metano de las vacas y crear granjas cerradas capaces de aprovecharlo con biofermentadores y biodigestores en circuitos cerrados.
