Históricamente, la coctelería de culto se ha vinculado con la penumbra, la intimidad y los espacios cerrados; así nació, maduró y se sofisticó. Desde el secretismo forzoso de los speakeasies durante la Ley Seca norteamericana –época en la que eran imprescindibles la ausencia de ventanas, los pasadizos falsos y las entradas camufladas– hasta el refinamiento
