VIR, el futuro de Rioja ya es presente

La plataforma de Viticultores Independientes de Rioja (VIR) se constituye en Madrid con 38 pequeñas bodegas de 18 pueblos para mostrar nuevos caminos en la centenaria denominación de origen

Alberto Luchini

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Probablemente muchos no lo veamos, pero tal vez llegue un día, dentro de unas cuantas décadas, en el que al entrar un cliente en un bar de vinos y pedirle al camarero “un Rioja”, la respuesta sea algo así como “¿De qué pueblo? ¿De qué paraje? ¿De qué parcela? ¿Procedente de qué tipo de suelo? ¿Elaborado con cuáles variedades? ¿Con qué orientación? ¿Fermentado en barrica, en acero inoxidable o en tinaja?”. Que sea joven, crianza, reserva o gran reserva, tal vez será lo de menos…

 

Igual estamos exagerando un poco y no haya que responder a un cuestionario tan exhaustivo, pero este ejercicio de vino-ficción sirve para introducir el salón con el que los Viticultores Independientes de Rioja (VIR) se presentaron el Madrid el lunes 2 de marzo, para dejar claro que los vinos de la centenaria denominación de origen apenas si tienen en común precisamente eso, estar amparados por dicha D.O., pero que cada uno de ellos es un mundo en sí mismo y que hay tantos vinos como etiquetas.

VIR Madrid en Espacio Jorge Juan
VIR Madrid se celebró en el Espacio Jorge Juan.

A lo largo de una intensa jornada de diez horas ininterrumpidas, que se desarrolló en el peculiar y multidisciplinar Espacio Jorge Juan sito en la calle homónima, 38 bodegas procedentes de 18 pueblos de la zona presentaron al medio millar de asistentes (la gran mayoría, profesionales, pero también enópatas aficionados, porque el evento estaba abierto al público) más de 150 vinos que pretendían confirmar algo tan de Perogrullo (y en lo que, precisamente por eso, hay que hacer hincapié permanentemente) como que “el vino empieza en la tierra y en quien la trabaja”, tal cual se encargaba de dejar bien claro el manifiesto fundacional de VIR que se leyó durante el encuentro.

 

Un manifiesto fundacional en el que se reivindica el viñedo como “la pieza más esencial del alma del vino” y se defiende una forma de entender el territorio basada “en el cuidado, la transmisión y el respeto por el paisaje heredado”. VIR propugna “una región diversa y plural, donde cada parcela y cada viticultor tengan su propia voz, siempre dentro de un compromiso con un modelo sostenible que garantice la dignidad del trabajo en el campo y, de esta forma, el futuro de los pueblos”. “No competimos contra nadie, construimos todos juntos. Sin viticultores no hay viñedo y sin viñedo, no hay vino”. Se puede decir más alto, pero difícilmente más claro.

Lectura del Manifiesto VIR
Lectura del Manifiesto VIR.

Probar todos los vinos era materialmente imposible, e intentarlo, perseguir una quimera sin ningún sentido. Pero sí nos dio tiempo a catar un buen puñado de ellos, de lo cuales vamos a presentar unos cuantos, que seguro van a dar que hablar mucho en el futuro. Y que ya están dando que hablar en el presente.

 

Por ejemplo, Camino de Ribas 2024, de la bodega Vignerons de la Sonsierra, de la localidad de San Vicente, un coupage de garnacha y tempranillo con un diez por ciento de variedades blancas (garnacha blanca, viura…) procedentes de una parcela de suelo arenoso. Estructurado y elegante, con mucha fruta y especias, es al mismo tiempo potente y ligero.

 

Sobresaliente el Valdinero 2020 de la bodega Alonso&Pedrajo (Villalba de Rioja). Un tinto con el espíritu de los riojas de otras épocas, con la viura aportándole frescura y acidez a la tempranillo, lo que unido a una larga crianza en barricas de roble le garantiza una importante longevidad… aunque a sus cinco años y medio ya está más que bebible.

 

Tu Recuerdo 2024, de Dani Resa (San Vicente de la Sonsierra), balsámico y especiado, con mayoría de tempranillo, complementado con garnacha y viura, es un homenaje del elaborador que da nombre a la bodega a las formas antiguas de vinificar y a los familiares que empezaron el negocio vitivinícola. Y con una relación calidad/precio casi imbatible.

 

Muy interesantes los proyectos de la cocinera de origen hongkonés reconvertida en vinatera Jade Gross, que trabaja a caballo entre Labastida y SanVicente de la Sonsierra. Su Peace, Love &Garnacha 2023 del valle del Alto Najerilla, procedente de suelos arcillo-ferrosos y con un año de barrica y otro de botella, permite comprobar hasta dónde llega el potencial de esta variedad.

La bodeguera Elena Corzana
La bodeguera Elena Corzana, radicada en Navarrete.

Otros vinos a tener en cuenta. Guardaviñas 23, un tempranillo biodinámico elegante y refinado de Abel Mendoza (San Vicente de la Sonsierra). El monovarietal de garnacha blanca Parcela 333 de Víctor Ausejo (Alberite), un vinazo al precio imbatible de 18 euros. Los vinos artesanos de Elena Corzana en Navarrete, tanto los monovarietales de las recuperadas maturana blanca y tinta como el ecólogico y muy balsámico Minutero 2023 hecho con navarreteña. El Trikuharri blanco 2022 de Las Orcas (Laguardia, Rioja Alavesa), 3.500 botellas rebosantes de mineralidad a partir de viuras de 60 años plantadas a 500 metros de altitud.

 

Y tantos y tantos otros que quedaron pendientes y de los que, con toda seguridad, hablaremos antes o después y que permiten augurar un futuro más que brillante para la denominación de origen más antigua de España, especialmente por la juventud, las ganas., lo conocimientos y la energía que derrocharon todos los participantes en VIR a la hora de defender y explicar sus novedosos proyectos, destinados a cohabitar en paz y armonía con las tradiciones más antañonas, porque ahí, precisamente, es donde está la riqueza.

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