Así como en los restaurantes la torrija se convierte en territorio creativo, en las pastelerías suele conservar su formato original, en parte por razones prácticas: en Semana Santa, lo más probable es que disfrutemos este chute de energía y felicidad por la calle. Hemos pedido a nuestros sabios caníbales que nos recomienden las torrijas favoritas de su zona, o aquellas que les han robado el corazón. Aquí hay siete pistas que seguro que no les defraudarán.
1. Antigua Pastelería del Pozo (Madrid)

Carlos Maribona, crítico gastronómico de ABC, nos recomienda visitar la Antigua Pastelería del Pozo, el obrador más antiguo de Madrid, abierto en 1830, para probar sus famosas torrijas de bizcocho. A diferencia de las clásicas, elaboradas con pan, estas están hechas con bizcochos de soletilla empapados en almíbar y leche y aromatizados con anís. Luego se abren en dos y se rellenan de crema pastelera. Imperdibles.
2. Pastelería Frías (Olmedo, Valladolid)

De nuevo de la mano de Carlos Maribona, hacemos parada en Olmedo (Valladolid), tierra cerealista donde la calidad del trigo y el pan es legendaria. La pastelería familiar Frías lleva elaborando dulces tradicionales desde 1899, y en Semana Santa, no faltan en la vitrina sus famosas torrijas. Base del mejor pan, saber hacer y mucho cariño es el secreto de su éxito.
3. El Brillante (Córdoba)

Periko Ortega, chef, fanático del producto y uno de los grandes paladares del país, nos lleva a Córdoba para conocer las impresionantes torrijas de la panadería El Brillante. El hecho de que José Roldán, actual responsable de este negocio familiar, ostente el título de Mejor Panadero del Mundo 2025, no hace sino anticipar el placer de degustar la perfección una torrija de factura clásica que preserva en su interior todos los jugos y la cremosidad del baño de leche perfumada.
4. Casa Ysla (Granada)

Jesús Lens, nuestro corresponsal caníbal en Granada, nos hace un descubrimiento: la pastelería Casa Ysla, cuyos piononos tienen fama en toda España, también elabora unas deliciosas torrijas clásicas que, cada Semana Santa, buscan los entendidos de la zona. Nada raro o diferente. La redondez de lo sencillo bien hecho.
5. Lapaca, Huesca

Rais Esteve es un lujo de caníbal cuando entramos en materia de dulces. Responsable de pastelería del restaurante Dani García***, pastelera ejecutiva en varios restaurantes de Paco Pérez o jefa de la partida de creatividad de Disfrutar***, nos lleva de la mano hasta Huesca para visitar Lapaca y descubrir el universo creativo de Raúl Bernal, a quien considera uno de los grandes de la gastronomía dulce española, y probar sus torrisants. Como su propio nombre sugiere, hablamos de un híbrido entre torrija y croissant, o más bien, un perfecto croissant artesano convertido en base de una torrija que termina encerrando entre sus hojaldradas láminas la jugosidad del infusionado. Un must.
6. Confitería Los Ángeles, Sevilla

Sevilla es Semana Santa, y Semana Santa es Sevilla. Álvaro Salinero, editor de ABC Gurmé Sevilla y nuestro nuevo fichaje caníbal en Andalucía, se mueve como pez en el agua entre las barras y mostradores tradicionales (y no tanto) de su ciudad. En materia de torrijas cuesta decidirse, pero él lo tiene claro: las de la Confitería Los Ángeles. ¿Por qué? «Porque tienen todo lo que tiene que tener una torrija tradicional, pero con unos estándares de calidad suprema, desde la fritura hasta el almibarado y el baño de miel. Irresistibles».
7. Pastelería Cibus, Zaragoza.

Técnica, creatividad y amor por el oficio son los ingredientes que han hecho de Cibus, una pequeña pero famosa pastelería en los alrededores de la Basílica del Pilar, un referente en Zaragoza. Nuestro corresponsal caníbal en Aragón, Alejandro Toquero, no duda en recomendarnos unas torrijas que innovan cada año y se salen de lo habitual sin perder su esencia. Una de las más famosas es la de crema tostada, con topping de pepitas de chocolate o de granillo de almendra.