
Fu He Hui es un restaurante con dos estrellas Michelin en el que no se usan ni carnes ni pescados. Hay un uso exquisito de las setas, de los tofus artesanales, brotes, raíces y productos de temporada en presentaciones minimalistas, pero que nadie piense en sabores deslavados o básicos. Cada preparación es de una sutileza extrema, plena de sabor, con texturas sorprendentes y variadísimas. Toda la experiencia tiene inspiración budista, empezando por el restaurante, decorado sobriamente en madera. Para los seguidores de Buda la comida no solo alimenta sino que debe sanar internamente. Hasta el más lego siente que la comida de Tony Lu tiene algo de espiritual.

Sabores de temporada

En el menú de primavera de esta semana los snacks son pequeñas porciones vegetales en crudo con una diversidad de sabores y de texturas sorprendentes. Desde una nuez crocante, pasado por seta de jade y su textura gelatinosa, guayaba con su dulzor tropical, tallo de lechuga china o un poco de brócoli. El menú avanza con un dumpling con forma de granada ligerísimo hecho con clara de huevo y relleno de láminas de calabaza china con corte en forma de espagueti en un salsa verde de lechuga romana y cilantro, bello, fresco y primaveral. De ahí, a un rollo de primavera tradicional no frito, el Popiah, relleno en este caso de brotes de cacahuetes, taro y alga, tofu seco y setas con chalota y cacahuete que le dan un sabor tostado y textura crujiente, una original mixtura sápida.

A continuación salen dos colmenillas rellenas, una con granos de trigo cocinados y otra de castaña de agua, un bulbo acuático que aporta crocante y dulzor. Muchos de los platos tienen su origen o inspiración en provincias diferentes de China.

Entre mis favoritos está el bulbo de lirio o azucena relleno de apionabo y albahaca, con un cambio sorprendente de texturas y el aroma fresco de la hierba que contrasta con el dulzor del lirio. También me encantó un plato típico del este del país cuyo principal ingrediente es una de las siete hierbas que los chinos de Sanghai aman en primavera. Se llama Kalimeris y, en este caso, se cocina con soja, verdura encurtida, pistacho y la maravillosa pimienta rattan, verde y de aroma cítrico y punzante. El menú salado de este artículo se cierra por falta de espacio con la versión vegetal del afamado mapo tofu de en el que la carne ha sido sustituida por un tofu sedoso, setas picadas y aceite de chile refinado con un picante controlado acompañado de un arroz de increíble textura.

Sí pasan por Sanghai, denle una oportunidad a este restaurante, uno de los mejores vegetarianos que he pisado en mi vida.
