Guías Caníbales: Gràcia, esencia de Barcelona

Xavier Agulló, maestro y Peter Pan del periodismo gastronómico, nos invita a recorrer su barrio barcelonés con el olfato y el paladar. "Esta es una guía completamente subjetiva: aquellos sitios del barrio de Gràcia que, por diversas razones, me alegran el día"

Xavier Agulló

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Esta guía de Gràcia no pretende ser un canon, sino el reflejo de mis quereres. Una selección sin filosofía subyacente (solo mi hedonismo específico) de restaurantes de todo tipo, bares ilustrados o no, y tiendas dispares. El único nexo de todo es la gastronomía, en sus múltiples caras y colores.


Restaurantes

 

Guías Caníbales: Gràcia, esencia de Barcelona 0
Guisantes con butifarra en el Bar Alegría.

Bar Alegría

Torrent de l’Olla, 77

Tapas y platillos de temporada fina.

Tomás Abellán, cuyo bar Alegría original (en Gran Vía con Compte Borrell) es un éxito constante desde su apertura hace unos años, acaba de abrir en Gràcia. El concepto, el mismo, y la atmósfera, también (fue casa de comidas histórica que contempló la explosión de la rumba catalana con clientes como Lola Flores, El Pescaílla o Peret). Barra generosa y mesitas para un menú siempre de temporada y, naturalmente, sus ‘míticos’ como el bikini de trufa (heredado de su padre, Carles Abellán), la ensaladilla de gamba, la anchoa sobre mantequilla ahumada, el paté de campaña, los berberechos con fino…

 

Viblioteca

Guilleries, 10

Quesos de relumbrón y vinos a copas.

Siempre (inevitablemente) a reventar, este bar de vinos ilustrado de quesos (sobre todo) y de cocina fría exige la reserva. A sus casi 200 referencias de vinos (con muchos de ellos a copas) suma el local atractivas tablas de quesos (disponen de un asombroso surtido, en cantidad y en calidad), foie gras, tartares, carpaccios, el bikini de trufa… 

Guilleries, 10

Paloma fondita mexicana
Paloma fondita mexicana.

Paloma Fondita Mexicana

Bonavista, 21

Autenticidad mexicana en informal.

Paloma Ortiz, la talentosa chef que llegó a España para ocuparse de la cocina del barcelonés Oaxaca, junto a Joan Bagur, dirige ahora esta casa de comidas “con el corazón en México y espíritu barcelonés”. Recetas auténticas como el guacamole en molcajete, guisos, moles, tacos con tortillas artesanas… Un México casero pero ejecutado con técnicas de alta cocina, como traslucen sus especialidades: ensalada César con cogollos a la brasa, ‘vuelve a la vida’ de mariscos, antojitos, tostadas, gorditas de suadero y queso Oaxaca, mole negro, chamorro pibil, pescado zarandeado, flan de la abuela con cajeta… Por supuesto, grandes mezcales y coctelería de autor.

 

San Kil

Legalitat, 22

Una Corea tradicional… pero contemporánea

Coreano nacido en Barcelona, entrenado en Disfrutar, Àbac o Azurmendi, el joven chef Kiwon Kim, hijo del restaurante San Kil (un veterano de la cocina coreana en Gracia, Barcelona), está transformando la pura Corea de sus padres avanzando hacia otros horizontes donde los cánones asiáticos se reflejan en los mundos y virtuosismos contemporáneos de aquí. Sin locuras, sin gestos estrafalarios, sin pedantería. Con la estética de un normal asiático de barrio, hay que probar el banchan, las croquetas de kimchi y de costilla de ternera, las gyozas (mandu) de cerdo, el tartare de atún con ajoblanco de lichi, el tartare de ternera con gochujang, el pollo frito de Kiwon, la tortilla de kimchi, el jachep (fideos de boniato con verduras y ternera), el canelón de carrillera de ternera a baja temperatura con crema de boniato y copete de setas o el hottok (panqueque coreano) relleno de cacahuete, panela y miel y refrescado con un helado de leche ahumada.

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Interior de Piropo.

Piropo

Topaci, 18

Un canto al glamour gastronómico olvidado.

Quim Marqués, con su muy reciente Piropo – nacido del éxito de la cocina tradicional catalana de su Santa Magdalena -, camina hacia mundos festivos, donde la memoria del glamour olvidado y la recuperación de sus recuerdos vintage convierten la cocina en una fiesta sin tiempo ni adjetivos.El Piropo es libertad, olvido de reglas y hasta un cierto punto de gamberrismo atemporal. Desde aperitivos vintage hasta las elaboraciones más kitsch. ¿Por qué no? Los dátiles con almendra y bacon, de glamouroso recuerdo, o la ilustrada ensalada Waldorf, son un redescubrimiento. Entre los inexcusables: el paté de campaña, el cóctel de gambas con su salsa rosa, el croque monsieur, el vitello tonnato, el bouef bourguignon, los quesos artesanos catalanes… Y los postres: las lionesas de levísima nata bañadas en chocolate o la etérea tarta de whisky (con chorro de whisky).

 

 

Shoronpo

Doctor Rizal, 20

Una ‘bomba de sabor’.

Keita Tanaka está tras el continuado éxito de este local favorito entre los muchos profesionales que trabajan en la zona, ya desde el primer Fan Shoronpo (cerrado en la pandemia) hasta el actual Shoronpo. En el centro del éxito, claro, el explosivo shoronpo (empanadilla al vapor rellena de carne y caldo de origen chino). Pero no es el único argumento culinario del  local. ‘Rompen’ ahí los ramen, las gyozas, el tantanmen, arroz, pollo frito y muy crujiente… Hay también shoronpos de luxe, con trufa o foie gras, y hasta de postre (chocolate).  

Rodaballo, Roig Robí
Rodaballo en Roig Robí.

Roig Robí

Séneca, 20

El encanto atemporal de la alta cocina catalana.

No ha pasado el tiempo en Roig Robí; o, mejor, ha pasado de la mejor manera. El restaurante luce como al principio, elegancia sobria, iluminación cuidada, los saloncitos discretos y, por supuesto, la recoleta terraza. Testigo y protagonista de los cromáticos años ochenta y noventa, cuando todo resonaba en la ciudad, hoy sigue prácticamente lleno a diario y con mesas brillando de conspicuo personajes de la cultura barcelonesa. Como siempre.

 

Y como siempre también, Joan Crosas. Temporada, alto producto, gestión directa con el mercado (con pescador propio incluido) y mucho cariño. Cocina catalana de relumbrón, de sabores límpidos y sugestivos, de contorni sencillos pero cronométricos, de pulcritud fina, en definitiva. Son impecables las anchoas en pan con tomate, la crema de calabaza con papada crujiente, las setas salteadas a pelo, los macarrones gratinados con setas de san Jorge y cerdo, el tartare de lubina y gambas, el rodaballo marcado en brasa, el clásico steak tartare con quenelle de mascarpone y mostaza antigua o el legendario babá al ron flambeado en directo.

Aleia
El refinado encanto de Aleia.

Aleia

Passeig de Gràcia, 132 (hotel Casa Fuster)

Una de las mejores cocina creativas de la ciudad con Rafa de Bedoya.

Uno de los grandes de Barcelona. Dirección del gran Paulo Airaudo, con el finísimo Rafa de Bedoya a los mandos. En 2025 consiguió la segunda estrella Michelin. 

 

En el seductor modernismo del hotel, un comedor elegante en la primera planta, discreto, con amplios y sinuosos ventanales a los “jardinets” de Gràcia. Rafa de Bedoya: Celler, Azurmendi, el Cenador de Amós, DStage, Lú Cocina y Alma… Sus querencias, el Jerez de la Frontera natal, Francia y una gran clase natural. Luz, swing y mucho sabor.

 

Para que te hagas una idea de por donde van los tiros. Cáliz de rábano sandía con parpatana de atún rojo y aliño de tomate; flan nipón de consomé ibérico como base de los rebozuelos, la anguila ahumada y el foie gras; salmonete soasado con huevas de salmón y gazpachuelo de anchoas y mejillones; cigala a la brasa acompañada de una beurre blanc de amontillado y aire de sus corales; fresas (compota y frescas) con caviar y nata quemada… Tip: pídete el fantástico negroni como aperitivo, que incorpora oloroso.

 

Antiquari Gastronòmic

Neptú, 4

Alta cocina creativa en un menú lleno de matices.

Discretamente emplazado en la calle Neptú, junto a una tranquila placita, el nuevo Antiquari Gastronòmic de Yordi Martínez propone sólo un menú-degustación de 14 pases. Un recorrido, salpicado de tradición, luces asiáticas, juegos dulce-salado y creatividad divertida. Entre sus platos, ostra a la brasa con escalivada, mahonesa de habanero y katsobushi, turrón de foie gras caramelizado con arenque ahumado y mahonesa de vainilla, cinnamon roll con interior de crema pastelera de jamón y glaseado con azúcar y jamón ibérico, parpatana de atún rojo en tartare con kimchi, merengue y mahonesa de finger lime, caviar, ajoblanco de coco y aceite de higuera, gamba en tartare y en un ravioli de la cabeza con cangrejo azul, bisque de las cabezas y miel y burbujas de leche de cabra o su célebre canelón de pato (magret y confit) con crema de patata, setas de temporada, foie gras y manzana, trufa negra y demi-glace de pato. Interesante aventura gastronómica.

Tangana
Fachada de Tangana.

Tangana

Riera Sant Miquel, 19

Barra (y mesas) de alto nivel y gran producto inspirada por Josep Maria Masó.

Dirigido por Josep Maria Masó y Àlex López, el éxito de Tangana -atmósfera fresca y dicharachera, tradición catalana refinada…- fue instantáneo. Barra en la gran cocina abierta (y mesas). Ahí se respira gastronomía, clase, producto extraordinario, sabor. Todo aparentemente informal, en un mercadeo culinario entre cocineros y comensales que no cesa. Gildas, ensaladilla, croquetas: de fricandó y de jamón, judías de Santa Pau con mini chipirones, atún rojo en escabeche, tortilla vaga de bacalao y alcachofas, mollejas y gambas, cabrito en salmorejo (inspirado en el célebre enfangat de Fermí Puig) con ravioli de civet de liebre… Y, aunque no esté en la carta, Masó hace de vez en cuando un gran flan que se comparte entre los clientes.

 

Macarrones del cardenal Santa Magdalena
Macarrones del cardenal en Santa Magdalena.

Santa Magdalena

Santa Magdalena, 6

Clásicos catalanes tradicionales con la maestría de Quim Marqués.

El ambiente no miente: público de todas las edades, gente mayoritariamente del barrio, aromas a guisos con certidumbre, una pizarra con vinos de Jerez en copa y una carta que exige contención al comensal. La propuesta de Quim Marqués es, como mencionaba más arriba, de memoria familiar.

 

Croqueta de “rostit”, los famosos buñuelos de bacalao, garbanzos con butifarra negra, chipironcitos y cebolla con alioli, ensaladilla con jamón ibérico, láminas de rubia gallega madurada, macarrones del cardenal, extraordinario fricandó, “escudella i carn d’olla”, flan, “pijama”…

Santa Magdalena, 6

Sartoria Panatieri
Sartoria Panatieri.

Sartoria Panatieri

Encarnació, 51

De las mejores pizzas del mundo.

Declarada Mejor Pizzería de Europa y segunda Mejor del Mundo, esta pequeña pizzería trabaja sólo con productores locales y materias primas e ingredientes absolutamente frescos y de alta calidad. Además de los entrantes (embutidos, burrata…), sus pizzas (en horno de leña, harina al molino de piedra y fermentación de 72 horas) son una pasada: desde la margherita hasta la de anchoas del Cantábrico, pasando por las de panceta, mozzarella, patata asada, yema de huevo y botarga de atún; quesos (Puig Pedròs, Gamoneu, Cabrales y mozzarella); butifarra, hojas de temporada, crema de Torta de la Serena y mozzarella; sobrasada, queso Mahón, hinojo silvestre, miel y mozzarella; crema de zanahoria asada, zanahoria en escabeche, ricota de cabra, mozzarella y chicharrones; o la de chorizo picante, tomate, mozzarella y orégano fresco. También a domicilio.

 

La Martina

Vilafranca, 21

Cocina catalana actualizada con chispas y rock.

Discretamente aposentado en una esquina del barcelonés barrio de Gràcia, este restaurante, dirigido por los jóvenes chefs Joan Duran y Àngel Moya, es abanderado de la cocina catalana actualizada sencilla, honesta, con garbo y a precios llevaderos. “Catalanidad” culinaria actualizada, buen nivel de producto, rock and roll en las elaboraciones y, todo ello, sin abandonar una franja de precios no lesivos (el menú del mediodía está en los 18 euros). Sencillez con honestidad y donaire, una concepción coquinaria que se inscribe en la “cocina de barrio”.

 

Croquetas de cocido, bikini de brioche a base de cabeza de lomo marinada con pepino, aguacate y rúcula, berenjena ahumada con gorgonzola y miso en tempura, alubias de Santa Pau con alcachofas y setas, calamar relleno de butifarra y napado en su tinta, con crema de manzana…

 

La Kabane

Cocina francesa (y desayunos) sin disimulos.

Boeuf bourguignon, parmentier de canard, tartiflette au reblochon, polée picarde, saucisses au lentils verts de Puy, quenelles façon lyonnaise… Y, por supuesto, fondue. Además terrinas, quesos, croque monsieur, vinos (también a copas), champagne, éclairs, macarons, croissants… Es la propuesta totalmente francesa -sin grandes alardes culinarios- de este restaurante que triunfa también por la mañana con sus desayunos, tanto dentro como en la terraza. Servicio todo el día.

Torrent de l’Olla, 176

 

Disbarat

Montseny, 14

Platos y platillos de la tradición catalana.

Cocina catalana tradicional sin disimulos en un espacio con mucho sabor y siempre lleno. En temporada, calçotada. Entre sus platos, el pan con tomate, las butifarras, los caracoles, trinxat, albóndigas con sepia, carnes a la brasa, conejo con alioli, pollo… 

 

Ós Panda

Verdi, 56

Chino especializado en Yunnan y el Sudeste asiático.

Sin ser para nada un gran restaurante, su carta, basada en la culinaria de Yunnan (cercana al Sudeste asiático), me fue recomendada por mi hijo, que vive en China desde hace muchos años. La especialidad: los fideos de arroz Mi Xian. También, claro, el pato Pekín, dim sum, rollitos, tofu, berenjenas a la china, cerdo thai… Precios suavísimos.

 

Mustà Shawarma

Mozart, 4

Especialidades sirias de trompo.

Shawarma de cordero, xixtawak de pollo, arayes de ternera, falafel, kefta, hummus, excelentes salsas… Este afamado restaurante está dirigido por el sirio Mustà, y, si no tienes en cuenta la cierta dejadez y oscuridad del lugar, te dará placer del bueno.

Bares
Choripa
Choripa.

Choripa

Choripán y pastrami de escándalo

En Travessera de Gràcia, a pocos metros del casi acabado Mercat de l’Abaceria, la peruana Lucía Aguilar (ex Enigma) y los argentinos Pablo Lagrange (ex Noma, Mugaritz o Tickets) y Ricardo Mateo (talentoso panadero) se han maravillado el Choripa, un bar-take away focalizado en el famoso chopiripán y otros bocatas, con muy especial énfasis en el de pastrami. Partiendo en exclusiva de un pequeño horno de brasas y con cada uno de los productos elaborados ‘maison’ (chorizo con duroc y toque ternera, equilibrado hasta la obsesión; chimichurri de epifánico frescor; pastrami angus de sicalíptica jugosidad y delicadeza -con mahonesa de wasabi, queso fundido y encurtidos-; salsas propias y, por supuesto, panes de alto nivel -francés, brioche…), el impacto sensorial es indelegable.

Un local muy cool y con una cocina de turbador hedonismo entre panes.

Travesera de Gràcia, 202

 

Bocanariz

240 vinos naturales (unos 30 a copas). Y cocina muy gourmet de carácter mediterráneo: atún rojo, anchoas premium, vieiras, roast beef, setas… Sandwiches high: pastrami, mortadela trufada, setas y taleggio… Y tablas de ibéricos y quesos.

Vallfogona, 12

 

Pamb
Pamb.

Pamb

Verdi,15

Todo artesano. Incluso ‘pequeño artesano’. En las bambalinas, un cocinero televisivo (Marc Ribas). Especialidad en bocadillos singulares por la exclusividad del relleno, todo de Catalunya. Así, el xolís, el jamón braseado, el york ‘Summum?… Distintivo el bocata de clotxa (de fricandó, de albóndigas, de pollo a la catalana…). También planchados, curiosos bocadillos con coca dulce y quesos catalanes de relumbrón. Si lo prefieres, te puedes llevar el material a casa. Los dulces, del gran Christian Escribà, y los cafés, excelentes.


Bar Casi

Massens, 74

Cerca del torbellino del Parc Güell, con una larga historia en el barrio, este restaurante de desayunos y menús está conociendo una nueva vida con los jóvenes (y aguerridos) hermanos Cañas, vecinos y amigos de la anterior propiedad. Su hit es el menú de mediodía, a 15,90 euros (platos de cuchara como garbanzos, fricandó, estofados, cap i pota, crema catalana etc.)

Muy potentes son sus desayunos de cuchara.

Hermós Bar de Peix (Mercat de la Llibertat)

Plaza de La Llibertat, 27

Producto del mismo mercado con intervención mínima

Es Alexis Peñalver, bien conocido por sus La Pubilla y Extra, quien factura, desde este puesto de mercado, pescados y mariscos de rampante frescura (son del mismo mercado) tocándolos tan sólo con una cocina mínima y una combinatoria sin artificios de tradición catalana. De sardinas a almejas, de fumets a guisos.


Oído

Providència, 41

Fantásticas tapas y platillos en un entorno ochentero

Muy cerca de la plaza del Nord, se oculta este bar (un cierto homenaje estético a los años ochenta) que, en el poco tiempo que lleva abierto, ya es culto para romanos y cartagineses: el Oído. Al mando, Pedro Baño y Francisco Benítez. En la mesa (una larga mesa), tapas y raciones elaboradas con mimo, jovialidad y savoir faire.

Boquerones marinados con vinagre de arroz y mirin, foie gras a la sal con higos y toque de PX, sobre focaccia, croqueta de ibérico con mahonesa de boletus; mejillones bouchot a la crema, pincho moruno de ternera con pico de gallo con piña, excelentes macarrones del cardenal (con fastuosa crema de queso, el cabecero de lomo y la butifarra en orgía desmelenada).

Tapeo

Topazi, 8

Fino taperío con la mano erudita de Daniel Rueda

Ex de Carles Abellán, Daniel Rueda, desde la cuidada manufactura de sus tapas, ha creado un pequeño eje que va desde El Born hasta Gràcia. Cuidadoso y fino, sus platillos están medidos y sin fisuras: el pan con tomate, la bomba, las bravas, las croquetas, esos munificentes canelones… Una atinada decisión es pasarse por su local de la calle Topazi, muy cerca de la plaza Diamant.

Bar Pietro

Travesera de Gràcia, 197

Cerveza bien tirada, buen rollo y tapas curradas

Aparentemente, uno de los muchos bares de Gracia que no te harían ni girar la cabeza. Pero aquí, en el Pietro, la parada —si se consigue codo en la barra (o en la calle), siempre llena de gente variopinta del barrio y jóvenes de ruidosa alegría— es una gran idea. Cerveza Estrella de Galicia de bodega (sin pasteurizar) excelentemente tirada desde los grandes bidones; vermut del de toda la vida con aceituna… Imprescindibles las olivas rellenas El Xillu; las bravas (cortadas en chips gruesos y muy crujientes, con mahonesa y pimentón), las anchoas con pan con tomate (aunque aquí la calidad no es alta); los boquerones; el bikini, los embutidos, las gildas… Precios moderadísimos y muy buena onda.

Quimet bar Gràcia
Quimet.

Bar Quimet

Vic, 23

La bodega soñada

Bodega mítica del barrio con todo el atrezzo ad hoc que puedas soñar (botas, neveras de masera, suelo hidráulico…). Vermut (lo que toca), vino y cerveza. Para acompañar, latería habitual (berberechos, mejillones, anchoas…), quesos, ensaladilla, habitas, carrillera…

Las Vermudas

Rubí, 32

Vermutería contemporánea

Vermutería contemporánea destacada del barrio. Muy buena carta de vermuts y también platillos para tapear. Tienen olivas ‘alla scolana’.

Casa López

Topazi, 11

Un bar de toda la vida con generosas tapas y raciones

Colas en la calle los fines de semana, menú diario (y potente) a 11 euros, fotos futboleras deslavadas por los años, televisión encendida, tragaperras… Es el panorama de este bar de barrio de ‘toda la vida’ (años 80) cuya barra y mesitas no conocen descanso. Vecinos, jóvenes, familias y venerables parejas vestidas ‘de domingo’ gozando de las cremosas croquetas de diversos sabores, de las bravas, de la bomba de pulpo, de la tempura de alcachofas, de los caracoles en salsa, de las gambas al ajillo… A pesar de que la calidad global no es extraordinaria, las raciones son opulentas, los precios incruentos y la atmósfera jovial.


Café Diamant

Astúries, 67 (plaza Diamant)

Para dilatarse con una cervecita en un delicioso rincón del barrio

Aunque nunca he comido ahí (tienen carta de tapas), es uno de mis sitios fetiche para tomar una cervecita al mediodía, en esa atmósfera entre literaria y nostálgica de la recoleta placita. Coincido aquí a menudo con Pius Alibek, copropietario del establecimiento, viejo amigo, filólogo, escritor y cocinero que tuvo afamado restaurante iraquí en el barrio.


Magatzem de ses illes

Francisco Giner, 50

Los sabores de las Baleares

Básicamente, sus patatas bravas con sobrasada. Comida balear: quesos, trampó, camaiot, botifarró…

Tiendas

Morreig

Verdi, 25

Helados y bollos de ‘reculto’

Verdaderamente ‘onomatopéyico’ el nombre de esta rompedora pastelería: (‘Morreo’, en castellano). No quiere evitar las sensaciones concupiscentes que dan sus piezas el pastelero francés Mathieu Atzenhoffer (lucen en su currículum las siglas MOF, máximo galardón gastronómico francés), el cual, junto a Alba Ruiz y Matt Valette ha conseguido que el culto a su establecimiento se torne avalancha.

Sus argumentos son las masas fermentadas, los helados (con el hit del ‘bocata caliente de helado’, tradición por cierto en Sicilia y Alicante), los croissants (con mantequilla francesa) y otras pastas virtuosas como el cannelé o el pain au chocolat, el deseado flan de vainilla y, por supuesto, todos los pasteles y tortas tradicionales del año, con elaboraciones premiadas.

Vale decir: exquisitez artesana ‘con lengua’.


Pescadería Pere Popets

Carolinas, 26

Un pescadero de confianza

Con una larga historia en manos de una familia (desde 1980), actualmente es uno de los trabajadores iniciales -Jonathan- quien dirige esta pescadería donde encontrar frescura, pescados salvajes, mariscos y atención personalizada con precios justos y buenos consejos. Al lado de la Casa Vicens de Gaudí.

Gal.la
Gal.la.

Gal.l

Colmado francés

Nueva tienda gourmet dedicada a Francia, con nuevos productos cada semana. Quesos, patés, rillettes, salsas, galletas de Bretaña, mermeladas, mieles… Disponen de cofres de regalo con selecciones de distintas especialidades.

Guías Caníbales: Gràcia, esencia de Barcelona 12


Pastisseria Montserrat

La historia dulce nos contempla

Establecimiento centenario, la historia se ha escrito en sus vitrinas con los sabores más dulces. Con un aire vintage envolvente, y mucha tradición en las elaboraciones, son fama sus diferentes croissants, sus ‘monas’, sus turrones, sus pasteles… Especial acento de la familia en el chocolate, seña de identidad del local.


Forn Mistral

Asturies, 35

La panadería de barrio con cola

Con una leyenda de éxito en Sant Antoni, esta versión de Gracia, en más pequeño, ofrece lo mismo: artesanía, ecología, horno de leña y versiones desde lo ‘normal’ a la larga fermentación. Las colas ya son parte del ‘atrezzo’ diario del barrio. También bollería.

Entre latas

Torrijos, 16

Paraíso conservero sin fin

Tienda singular dedicada a las latas y conservas (todas las imaginables de España, Francia y Portugal). Precios de todos los rangos. También vino (botellas y a granel), vermuts…

Baluard 2
Panadería Baluard.

Panadería Baluard

Torrent de l’Olla, 142

Alta panadería

Uno de los tops panaderos de Barcelona (origen en La Barceloneta), con limpio diseño, barra y, totalmente visto, el obrador. Venta de panes (un must el de aceituna kalamata, verdad de la buena, entre las más de 20 variedades) y degustación. Una verdadera boutique-joyería del pan. Dulcería fina.

Casa Portuguesa

Or, 8 (plaza Diamant)

Como en Portugal

Tienda y también degustación. Conservas, panes, quesos, embutidos, dulces… Y, por supuesto, los exquisitos ‘pasteis de nata’. Take away. Portugal a saco.

55 Aromas

Torrent de l’Olla, 164

Cuidadosa selección de vinos con precios ajustados

Pequeña pero matona tienda de vinos: 600 referencias. Atención cariñosa y personalizada, cuidando siempre los deseos del cliente. También privado para catas, cenas…

Gra de Gràcia

Puigmartí, 11

Volver al granel

Todo ecológico, de proximidad… y a granel. Especias para aburrir, hierbas, arroces, cereales, harinas, legumbres, pastas, granolas (gran variedad)…

Ego Galego

Goya, 20

Galicia en su plenitud gourmet

Lo mejor de Galicia: conservas, pulpo, panes, empanadas, carnes, embutidos, quesos…

Casa Italia

Travessera de Gràcia, 143

Caprichos italianos

Charcutería italiana de alto nivel. Tienen los embutidos de Negrini. Justo en frente, el supermercado también italiano y del mismo propietario, Market Casa Italia.

Wan Xin

Gran de Gràcia 241

China y Japón en estantes de diseño

Un supermercado chino bien diseñado, bien presentado, limpio estéticamente y con todo lo necesario para emular la gastronomía china y japonesa, desde cervezas hasta gyozas, mochis, licores, pastas, especias…

Manjares del mundo

Torrent de l’Olla, 146

La vuelta al mundo en 80 sabores

Supermercado planetario completísimo: Europa, América, Asia y África. Disponen de bodega y, como diferencial, de carnicería argentina (piezas de Girona, Galicia, Salamanca, Polonia, Uruguay y Argentina con cortes argentinos).

 

Kakigori

Plaza Vila de Gràcia, 3

Kitsch japonés

Dorayakis, kakigoris y onigiris con todos los acabados y colores. Atención a la vaporosa ‘cotton cheesecake’.

Tortillería La Antigua de México

Torrijos, 50

México de verdad

Maíz 100% mexicano, artesano, molido en piedra y nixtamalizado. Tortillas blancas, azules, amarillas, rojas, adobadas, mezcladas… También sirven tacos y algunas cosas más.

Churros Trébol

Còrsega, 341

Churrería muy pecaminosa

Veterana churrería que los fines de semana permanece abierta toda la noche por aquello de los after. Chocolate con churros, claro, pero también concesiones a la pachanguería con ‘especialidades’ como los churros rellenos de dulce de leche, de kínder bueno, de Nutella, de crema de pistacho, fresa… También xuixos.