Fallece Benjamín Romeo, el bodeguero riojano que logró los 100 puntos Parker en dos cosechas consecutivas

El viticultor llevó a Rioja a sus cotas más altas de notoriedad a nivel mundial en los años 2004 y 2005 con su vino Contador

Alberto Gil

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Benjamín Romeo, bodeguero de San Vicente de la Sonsierra, que saltó a la fama mundial al conseguir cien puntos Parker en dos añadas consecutivas, la 2004 y la 2005 de su vino Contador, falleció este lunes a consecuencia de un cáncer.

 

Romeo comenzó a trabajar como enólogo en la Casa del Vino de Laguardia y, tras una etapa en Bodegas Artadi con Juan Carlos López de Lacalle, se hizo cargo de los viñedos de su padre y empezó a elaborar en una de las cuevas del Castillo de San Vicente.

 

En 1996 sacó la primera añada de vino La Cueva del Contador y tres años después embotelló la primera cosecha de su mítico Contador, con el que consiguió el reconocimiento mundial y aportó un espaldarazo fundamental a Rioja y a los nuevos vinos que, poniendo el foco en los viñedos más allá del tiempo de la crianza en madera, habían comenzado a elaborar un grupo de escogidos bodegueros y viticultores en los años 90.

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Benjamín Romeo en El Llano de la Madera, en 2024.

En el año 2008 inauguró las instalaciones de Bodega Contador, en su pueblo, que, diseñada por el prestigioso arquitecto Héctor Herrera, quedó integrada en el icónico paisaje de la zona.

Padre de Alma

Su último lanzamiento fue el vino Alma de Benjamín Romeo, que lleva el nombre de su hija y con el que abrió las puertas de la exclusiva Place de Burdeos reservada para vinos franceses y unos pocos elegidos del resto de mundo. Con Alma, con el que el viticultor quiso embotellar la esencia de su pueblo, San Vicente, un municipio dedicado en exclusiva al cultivo de la vid durante muchas generaciones y que por algo lleva el nombre del patrón de los viticultores de todo el mundo: «Quiero expresar el alma de este entorno, interpretando lo que ofrecen las parcelas de distintas zonas, con diferentes altitudes, suelos, microclimas y orientaciones y buscando el equilibrio acorde a las condiciones de cada año climático», detallaba con el lanzamiento del vino.

 

Romeo es el único viticultor español que ha conseguido hasta la fecha 100 puntos Parker en dos añadas consecutivas (Contador 2004 y 2005). «Pero Parker no compra el vino; las botellas las compran los clientes», aseguraba en una reciente entrevista con el periodista Julián Méndez (y amigo personal) en El Correo. «Puedo hacer un vino que puntuara más, sacaría vinos más amables y simples. Pero mi estilo son los vinos con potencia y elegancia; vinos que van a ser largos. El tiempo es el gran juez del vino. Y yo no voy a traicionar mi estilo por lograr puntos. Para hacer grandes vinos hay que ser libre», remarcaba.

 

«El mercado no es tonto; yo le tengo un gran respeto. Posicionarse cuesta mucho. Juré que nunca iba a fallar al comprador de Predicador, Qué Bonito, La Cueva o Contador. Lo cumplo y, cada añada, con un nivel más alto. Dentro de lo caro quiero ser el más asequible. Mi apuesta ha sido siempre mantener los precios y mejorar, cosecha a cosecha, la calidad. He trabajado mucho el mercado, hago decenas de miles de kilómetros todos los años presentando mis vinos por el mundo. Nunca he tenido miedo. Cuando daba mi vino a catar, decían que era extranjero. En todas mis botellas hay verdad».

 

Verdad, valentía y honestidad porque, si algo ha distinguido a Benjamín Romeo en el mundo del vino, es ser fiel a sus principios y defender sus ideas con pasión. Infatigable, deja un precioso proyecto en ejecución con el que llevaba trabajando muchos años para hacer frente al cambio climático: una plantación de 20 hectáreas de viñedo, El Llano de la Madera, en la falta de monte, entre Rivas de Tereso y Peciña y que sería probablemente el viñedo más alto de toda la Sonsierra, donde incluso tenía pensado construir una bodega.

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