Josep Roca:“Las emociones interfieren en la calidad del vino”

Island Wines Summit reúne en Tenerife a 200 profesionales internacionales del vino en una cata de ocho vinos de islas del mundo dirigida por el sumiller de El Celler de Can Roca

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El sumiller Josep Roca (El Celler de Can Roca***, Girona), inauguró el Island Wines Summit Tenerife con una cata magistral en el Auditorio del Hotel Taoro (Puerto de la Cruz) ante más de 200 sumilleres, bodegueros y Masters of Wine de diferentes partes del mundo. El encuentro, organizado por Vocento Gastronomía, con el Cabildo de Tenerife y Turismo de Tenerife como promotores institucionales y la colaboración de Vinos de Tenerife, abrió el programa del congreso, que se desarrollará durante lunes y martes en distintos espacios de Tenerife.

Los ocho vinos isleños seleccionados por Josep Roca para la cata
Los ocho vinos isleños seleccionados por Josep Roca para la cata.

Con un tono pausado e íntimo, Josep Roca construyó una lección donde hasta los silencios formaron parte de un discurso en el que no faltaron citas literarias y referencias históricas. Roca, uno de los grandes referentes del vino en el mundo, inició su intervención con una reflexión poética y simbólica sobre el vino de islas. Defendió que “cada copa contiene una historia” y reivindicó las islas como espacios de concentración de conocimiento donde conviven tradición e innovación. “Las islas son luz, son faro y son oportunidad”, señaló, subrayando su papel histórico en las rutas marítimas y en el intercambio de variedades y culturas vitivinícolas. Y si hubo una frase que resume la hora y media de lección de Josep Roca fue su convicción de que “las emociones interfieren en la calidad del vino”.

 

El recorrido comenzó en la I’lle d’Yeu (Francia) con un Blanc du Caillou Chenin 2023 de Domaine de I’lle d’Yeu, un proyecto pionero en una isla sin tradición vitivinícola previa. La bodega está situada frente a la costa de Nantes, en Francia, un territorio donde nunca antes se había elaborado vino. Roca explicó que se trata de una iniciativa pionera: una primera añada plantada en 2023 sobre una parcela que había permanecido 12 años en barbacoa, con una producción muy limitada —600 botellas en la primera elaboración y 800 en la segunda—. Un vino nacido desde la experimentación y la recuperación de un paisaje insular. Roca destacó su origen experimental en una parcela en barbacoa durante más de una década y una viticultura sin tratamientos agresivos, donde el suelo granítico imprime una expresión fresca, directa y salina, con notas de hierbas, cítricos y fruta blanca.

 

El viaje continuó hacia Porto Santo (Madeira, Portugal) con el Proyecto Listrão biológico 2024 de Justino, un vino de producción extremadamente limitada nacido en suelos calcáreos en condiciones extremas. Roca subrayó su tensión y verticalidad, así como una textura fina y salina que refleja la dureza del entorno atlántico, donde la viña sobrevive en un paisaje árido y fragmentado. Roca destacó la singularidad de un viñedo situado en un entorno de apenas 6 kilómetros de arena y piedra caliza, con una producción muy limitada -alrededor de 700 botellas- y sin continuidad asegurada en próximas añadas. Un vino nacido en condiciones difíciles, con vides que sobreviven en una de las zonas más secas del Atlántico.

Un auditorio repleto de profesionales internacionales del vino siguió las jornadas con interés.
Un auditorio repleto de profesionales internacionales del vino siguió las jornadas con interés.

Desde allí, la cata se desplazó a las Azores (Isla de Pico, Portugal) con un Arinto dos Açores en crianza de solera Antonio Maçanita de Azores Wine Company. Un vino que se hace en Pico, una isla de apenas millas de años de formación geológica, donde la viticultura representa una de las grandes historias de adaptación del ser humano al territorio. El sumiller lo definió como una expresión de tiempo y territorio, donde la viticultura heroica entre muros de piedra volcánica y el océano genera un vino de gran profundidad, marcado por la energía del paisaje, la salinidad y una acidez precisa que combina emoción y estructura.

 

En Tinos (Grecia), Domaine de Kalathas 10+12 2022 mostró otra dimensión de la viticultura insular. Roca explicó su origen en una isla sometida a vientos intensos y sequías, con una variedad autóctona de fuerte identidad. El vino, elaborado de forma artesanal, refleja la dureza del territorio con una expresión salina, táctil y austera, donde la autenticidad del lugar se impone sobre cualquier búsqueda de homogeneidad. Está elaborado principalmente con una variedad local de Tinos, una uva rústica y resistente que Roca relacionó con la historia de la isla y con posibles influencias venecianas.

 

El recorrido regresó a España con el Vidonia 2016 de Suertes del Marqués (Tenerife), un vino que Roca ha conservado durante años como ejemplo de la importancia del tiempo en la evolución del vino. Lo situó dentro de la tradición histórica que se remonta siglos atrás, cuando los vinos de Tenerife eran reconocidos internacionalmente y exportados a mercados como el británico o el americano. Roca recordó cómo en el siglo XVII y XVIII estos vinos alcanzaron gran prestigio, siendo mencionados en registros históricos y cartas comerciales como un producto de referencia. Uno de los grandes blancos canarios, del que destacó su vínculo con los suelos volcánicos y la ceniza, así como su salinidad y capacidad para desarrollar complejidad y profundidad con la guarda.

 

Desde Mallorca, el Motor Gold 2014 de 4 Kilos Vinícola introdujo un lenguaje más experimental, donde arte y viticultura se entrelazan. Su origen está en un proyecto nacido en 2012 con apenas 66 botellas y que creció hasta unas 800 en 2014, conservadas por Roca como un archivo vivo del vino. Vinculado a creadores como Sergi Caballero, el proyecto une arte, pensamiento y viticultura. Elaborado con mínima intervención y afinado prolongado, Roca lo describió como un vino de gran complejidad aromática, con notas que evocan hidrocarburos nobles, fruta madura y flor blanca, reflejo de un paisaje mediterráneo tensionado entre tradición y contemporaneidad.

 

El salto geográfico llevó después a Inglaterra con el séptimo vino de la cata, un proyecto en el nordeste de la isla, una nueva zona vitivinícola que Josep Roca presentó como ejemplo de cómo el cambio climático y la innovación están transformando el mapa mundial del vino. Allí se hace el Sugrue Essex PN Crouch Valley 2022, un espumoso que Roca definió como un vino vibrante, de fruta roja ácida y marcada tensión, que refleja la emergencia de territorios antes impensables.

 

El cierre del recorrido tuvo lugar en Bozcaada (Turquía), un territorio casi desconocido, con Pasito 2015, un vino de una pequeña isla del Egeo que simboliza la resistencia cultural del vino en contextos de baja producción y fuerte identidad local. Roca destacó su intensidad, su perfil salino y especiado y su vínculo con una historia mediterránea donde el vino ha sobrevivido entre tradición, religión y restricciones culturales.

Juancho Asenjo, durante las jornadas.
Juancho Asenjo, durante las jornadas.

En su reflexión final, el sumiller reivindicó la sensibilidad como valor esencial del futuro y el vino como herramienta de conexión con la naturaleza. Subrayó la tierra como “madre y poesía viva” y defendió que el vino nace del diálogo entre paisaje, historia y emoción. Agradeció a Tenerife su acogida y destacó la energía volcánica de la isla como símbolo de creatividad, concluyendo que “sentir antes de razonar” es clave para comprender el vino y la experiencia humana.

 

Island Wines Summit, como encuentro destinado a profesionales del mundo del vino que aboga por la divulgación y mayor conocimiento de estos vinos singulares podrá seguirse por streaming desde la web del propio congreso: www.islandwinessummit.es.

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