La gastronomía española desembarcó ayer en la costa oeste de Florida con toda su artillería: grandes chefs, vinos, embutidos, arroces, cocina de caza y algunos de los productos más reconocibles de la despensa nacional convertidos en carta de presentación cultural y comercial ante distribuidores, retailers, hosteleros y prensa especializada. No deja de haber algo simbólico que este desembarco ocurriera precisamente en Tampa, una ciudad moldeada también por los viajes y las mezclas culturales: primero bajo la huella española en Florida, y más tarde, con la llegada de inmigrantes cubanos, italianos y españoles que levantaron la industria tabaquera y dieron forma al carácter mestizo de Ybor City, uno de los barrios históricos más emblemáticos del sur de Estados Unidos.

En ese escenario de herencias compartidas, Spain Fusion The Premium Experience debutó en Tampa con lleno absoluto en el salón principal del lujoso hotel The Tampa Edition y una intensa jornada de ponencias, catas y degustaciones donde territorio, cultura y cocina se infiltraron entre copas de blancos y tintos españoles y cucharas que buscaban las elaboraciones de los chefs servidas en directo. Jornadas como esta demuestran hasta qué punto la gastronomía se ha convertido en una de las herramientas de proyección internacional más potentes de España. El encuentro, organizado por Vocento Gastronomía con el patrocinio de Foods & Wines from Spain-ICEX, reunió en el hotel The Tampa Edition a setenta invitados para conocer de primera mano algunos de los proyectos, productores y cocineros que apuntalan el posicionamiento premium de España en Estados Unidos.
“Quiero invitarles a nuestra mesa, pero también a nuestra manera de entender la vida a través de la mesa y de la comida”, explicó el director general de Desarrollo de Negocio Internacional de ICEX, Pablo Conde, durante la inauguración. Recordó cómo la cocina española ha construido una influencia global apoyándose en nombres icónicos como Ferran Adrià, ciudades como San Sebastián —con la mayor concentración de estrellas Michelin por habitante— y una escena gastronómica que suma ya más de 300 estrellas Michelin. “¿Cómo lo hemos hecho? A través del producto: del aceite de oliva virgen extra, del jamón ibérico, de las conservas, de los vinos y de una despensa extraordinaria”, afirmó.

Por su parte, Luis Martí, director de Marketing & Desarrollo de Negocio de Vocento Gastronomía, señaló que “Spain Fusion The Premium Experiece eleva la gastronomía y los productos españoles hasta el lugar que de verdad les corresponde en la escena internacional, siempre a través del talento y de la enorme calidad de nuestra oferta. A través de un singular viaje de ida a nuestra gastronomía, del que no se quiere luego volver. A través de un encuentro único con la realidad culinaria de un país que peca de humilde cuando tiene tanto y tan bueno que ofrecer. Es un evento de reconocimiento, refuerzo y prestigio que se merece la gastronomía española”.
Desde el Ayuntamiento de Tampa Bay, Geri López, delegado de Desarrollo y Oportunidad Oportunidades Económicas, agradeció que la ciudad hubiera sido elegida para acoger el evento y recordó el carácter “profundamente mestizo y comercial de Tampa”. “Los españoles, cubanos, italianos y muchas otras comunidades ayudaron a crear esta diversidad cultural que define quiénes somos hoy”, señaló. Una reflexión muy alineada con el espíritu del encuentro: utilizar la gastronomía como espacio de intercambio económico y cultural capaz de tender puentes entre territorios aparentemente lejanos.

La sesión de ponencias comenzó con el cocinero catalán Paco Pérez, que llevó hasta Florida la memoria del Mediterráneo y de la cocina catalana. El chef de Miramar** (Llançà, Girona), Enoteca Paco Pérez** (Barcelona, España) y Arco by Paco Pérez* (Gdansk, Polonia) recordó cómo el restaurante familiar, nacido hace cinco generaciones como un pequeño chiringuito frente al mar, terminó convirtiéndose en uno de los grandes destinos gastronómicos de la costa mediterránea. Su intervención giró en torno al concepto de “territorio y transferencia”, explorando cómo las recetas tradicionales evolucionan y viajan entre culturas. Destacó el romesco como hilo conductor entre Cataluña, Canarias, Cuba y Florida. Pérez explicó cómo el uso de cítricos frente al vinagre transformó la receta del viejo continente en el mojo cubano y cómo esas migraciones culinarias siguen vivas hoy en su cocina. Mostró también algunas de las elaboraciones más representativas de su universo creativo: una tartaleta de crema de calçots con romesco de tinta y caldo de calamar coronada con caviar; un atún marcado suavemente a la brasa y pincelado con garum elaborado durante tres meses; y distintas reflexiones sobre el aprovechamiento integral y la acumulación de sabores mediante técnicas heredadas de los fermentados, el miso o las salsas mediterráneas. Su discurso defendió una idea constante durante toda la jornada: la modernidad no consiste en romper con la tradición, sino en hacerla evolucionar.
Catas de vinos
El Master of Wine Fernando Mora dirigió después una de las catas más celebradas del día, dedicada a los vinos blancos españoles y a la diversidad de paisajes que expresan. Desde una txakolina vasca hasta los vinos volcánicos de Canarias, Mora propuso un viaje enológico por la España atlántica, mediterránea y continental. Durante la sesión explicó cómo el vino español vive uno de los momentos más interesantes de su historia gracias a pequeños productores que están recuperando viñedos antiguos, variedades autóctonas y elaboraciones tradicionales menos intervencionistas. Los asistentes pudieron recorrer los perfiles minerales y salinos de Galicia (Gran Mein Branco 2022) y País Vasco (Zudugarai 2022), la complejidad histórica de Andalucía (3 Miradas, Vino de Pueblo 2022), la frescura de Rueda (Ossian 2021) o la singularidad de los modelos del Bierzo (Tormenta 2021). Mora insistió en que el vino debe entenderse como una expresión cultural del paisaje y defendió la autenticidad como gran valor diferencial frente a modelos más industrializados. “En España no copiamos, tenemos raíces profundas y estamos preparados para enseñar al mundo nuestras uvas y nuestra forma de elaborar”, concluyó.

La segunda cata, dedicada a los tintos españoles, fue otro paseo por cinco grandes regiones vitivinícolas para mostrar cómo el paisaje, el clima y los suelos definen la personalidad de cada vino y de sus variedades autóctonas. Comenzó en Tenerife, donde explicó la singularidad de los suelos volcánicos, los vientos alisios y sistemas tradicionales como el cordón trenzado, responsables de vinos atlánticos, salinos y minerales elaborados con variedades locales. Continuó en Galicia, (O Esteiro tinto 2021, Bodegas Albamar) destacando la influencia oceánica y el clima húmedo en tintos ligeros y frescos, especialmente de mencía, con notas de fresa, hierbas y humo. Después pasó a la Sierra de Gredos (30.000 maravedíes 2022, Bodega Maravedíes), donde reivindicó la nueva garnacha de altura cultivada sobre granito, mucho más floral, especiada y elegante, y la Meseta (Las Jaras 2019, Fuentes del Silencio). Más tarde analizó la tempranillo en Ribera del Duero (Dominio de Atauta 2020), mostrando cómo la altitud y el clima continental generan vinos más tensos, profundos y estructurados, con aromas de fruta negra y pimienta. Finalmente cerró en Rioja Alta (Roda reserva 2021), repasando el estilo clásico riojano basado en ensamblajes de tempranillo, garnacha, graciano y mazuelo, envejecidos en barrica para aportar complejidad, especias y elegancia. A lo largo de toda la cata defendió la diversidad del vino español y el valor de recuperar viñedos viejos, prácticas tradicionales y expresiones auténticas del terroir.
Perdiz, liebre y jabalí
La cocina de Iván Cerdeño (Rest. Iván Cerdeño**, Toledo) llevó el relato hacia Castilla-La Mancha, el monte y la memoria rural. Su intervención fue una reivindicación contemporánea de la cocina cinegética y de las recetas heredadas de madres y abuelas interpretadas desde la alta cocina.
Arrancó con un snack inspirado en el asadillo manchego y continuó con una de las elaboraciones más celebradas de la jornada: una sardina marinada rellena de perdiz inspirada en antiguas recetas recogidas en el Libro de guisados de Ruperto de Nola. Cinco siglos después de aquellos textos fundacionales de la cocina española, Cerdeño recupera el viejo diálogo entre mar y montaña al convertir la sardina en compañera de la perdiz manchega. El resultado fue un plato profundamente contemporáneo construido sobre una idea antiquísima: conectar costa y meseta, memoria y vanguardia.
A ello sumó un despliegue de cocina de caza donde aparecieron el jabalí, el morteruelo, el baghrir árabe (pan esponjoso de sémola de trigo) y una poderosa liebre a la royal reinterpretada con foie, Armagnac y fondos oscuros de enorme profundidad. Su cocina, basada exclusivamente en carnes salvajes, defendió el respeto absoluto por el territorio, el aprovechamiento integral y el tiempo como ingrediente culinario. Escabeches, vinagres, guisos largos y salsas profundas dibujaron un discurso donde la tradición manchega dialogaba constantemente con la herencia árabe, la cocina medieval y la sensibilidad contemporánea.

La jornada prosiguió con la intervención de Enrique Valero (CEO de Abadía Retuerta Sardón de Cuero, Valladolid), que reivindicó el papel de la cocina española como una de las grandes revoluciones culturales y sociales del país en las últimas décadas. Recordó el impacto internacional de cocineros como Ferran Adrià, Arzak, Berasategui, Ángel León, los hermanos Roca o Andoni Aduriz, aunque insistió en que el éxito español no puede entenderse únicamente desde la innovación técnica.
Habló del paisaje, de las amas de casa que tras la posguerra construyeron una cocina de aprovechamiento convertida hoy en patrimonio gastronómico y del valor emocional de compartir mesa. “Comer y beber en España no es solo alimentarse”, resumió, “es una manera de convivir, celebrar y relacionarse”. Una idea que terminó funcionando también como síntesis del encuentro: la gastronomía como herramienta de identidad cultural, diplomacia y proyección internacional.
Cocinar sensaciones
La ponencia de Paco Roncero (Rest. Paco Roncero**, Madrid) giró en torno a la creatividad, la emoción y la reinterpretación de la cocina madrileña. Explicó cómo busca romper las reglas tradicionales de la restauración creando experiencias inmersivas donde espacio, tecnología y cocina se mezclan para provocar nuevas sensaciones. Contó que aprendió modelado e impresión 3D para desarrollar ideas de manera inmediata en su restaurante y defendió que la innovación nace de la curiosidad constante y de mirar “más allá de lo evidente”. Presentó varias tapas reinterpretadas: una gamba al ajillo convertida en tartaleta crujiente con crema de chalota y jugo de ajo; unos salmonetes a la madrileña servidos sobre crujiente de patata; una falsa granizada salada de bacalao que jugaba con la sorpresa visual de un postre; y un salpicón de gambas y quisquillas transformado en un caldo intenso y elegante.
Toda la demostración estuvo atravesada por una misma idea: recuperar la memoria gastronómica de los bares de Madrid desde una mirada técnica, emocional y profundamente creativa, defendiendo que lo esencial de la cocina muchas veces no es lo que se ve, sino aquello que consigue emocionar y despertar recuerdos.
Cocina abierta al mestizaje
La ponencia de Carolina Álvarez (Rest. Flores Raras**. Valencia) giró en torno a la conexión entre México y Valencia a través de la cocina, la emoción y la tradición. Explicó cómo su llegada a España y su experiencia en restaurantes valencianos con estrellas Michelin le permitieron expresar sus raíces mexicanas desde una mirada mediterránea, “manteniendo siempre el alma de la cocina casera”. Defendió una gastronomía basada en el producto fresco, el mercado y la memoria familiar, mezclando técnicas contemporáneas con recetas populares como la paella, los arroces, el cocido o la horchata. También habló del valor emocional de los platos, de la importancia de contar historias a través de la comida y de cómo la diversidad cultural de su equipo aporta nuevas perspectivas creativas. Entre los platos que elaboró en directo destacaron versiones personales de arroces valencianos, croquetas inspiradas en sabores mexicanos, versiones de la horchata y platos donde fusiona ingredientes y técnicas de ambos países. En definitiva, presentó una cocina abierta al mestizaje en la que tradición, identidad y emoción conviven con innovación y sensibilidad contemporánea.

Una mesa redonda sobre las nuevas tendencias de la gastronomía española con la participación de todos los ponentes en esta edición de Spain Fusion The Premium Experience en Tampa Bay, puso el broche final a una jornada que terminó de confirmar el momento de proyección internacional que vive la cocina española.
El encuentro incluyó además una reunión entre los chefs invitados y una veintena de representantes de Restaurants from Spain en Florida antes de que, ya por la noche, la Oficina Comercial de España en Tampa ofreciera una cena ejecutada por Paco Pérez, Iván Cerdeño, Paco Roncero y Carolina Álvarez para cuarenta invitados, donde los chefs trasladaron al plato muchas de las ideas desarrolladas durante la jornada: el valor del producto, el respeto por el origen y una cocina capaz de reinterpretar la tradición sin perder profundidad ni sabor.
