Arraval, cocina catalana libre y de barrio

En los bajos del pequeño hotel Casa Teva, el restaurante Arraval, liderado por Alex López, Marcos Valyi y Jordi Carbonell, adapta recetas catalanas al Raval de antes y de ahora

Iker Morán

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Arraval
Dirección:Marquès de Barberà, 22, Ciutat Vella, 08001 Barcelona
Cerrado:domingo, lunes y mediodías excepto sábado
Reservas: 936 55 84 94
Tipo de cocina:Cocina catalana actual
Destacamos:La capacidad de revisitar la tradición con una mirada amplia de barrio
Precio medio:60 euros

¿Qué hace un restaurante como tú en un barrio como este? Arraval sirve en bandeja la pregunta graciosa de turno. El Raval, barrio popular e históricamente de acogida, siempre ha sido complejo. Lo sigue siendo, más allá de los titulares alarmistas de turno que sólo se acuerdan de él para lo malo. Así que la apertura de un proyecto como Arraval es, sin duda, una gran noticia para el barrio, para la ciudad y para los amantes de una cocina tan rica como interesante.

 

Como todas, la cocina catalana es muy dada a los debates y también a mirarse el ombligo más allá de lo saludable. Se habla mucho, por ejemplo, del retroceso de la cocina tradicional catalana en Barcelona, pese a que muchas aperturas —no sólo esta— apuntan en esa dirección. Hace no tanto la polémica era otra: dilucidar si el gazpacho podía o no considerarse ya cocina catalana.

Arraval, Barcelona
Arraval, Barcelona

Asuntos, sin duda, interesantes y más en un barrio como este. ¿Cuántos años hacen falta para las especias que conforman el massala, el pancit filipino o un curry puedan considerarse también parte del recetario propio que, venido de fuera, es ya una pieza del día a día de la ciudad para muchos de sus habitantes? Preguntas en voz alta que seguro se han formulado también a la hora de confeccionar la breve carta de Arraval, donde samosas y masalas conviven con escudella o cordero a la catalana.

 

Ubicado en los bajos del pequeño hotel Casa Teva, Arraval, el proyecto nace del equipo de Alkostat del Mar, el restaurante de Begur liderado por Alex López, Marcos Valyi y Jordi Carbonell. Tres jóvenes cocineros que tras el éxito veraniego en la Costa Brava han apostado ahora por la ciudad.

 

Abierto sólo por las noches, el espacio es bonito y acogedor. Convertido en una de las aperturas del momento en Barcelona, lo habitual es encontrarlo lleno. Todo el mundo que ha ido habla maravillas de su propuesta, que a partir de la tradición catalana adapta las recetas con guiños al Raval de antes y de ahora. Así que nos sentamos en la mesa con las expectativas por todo lo alto.

 

La carta es breve, pero de esas en las que todo suena muy apetecible. Empezando por el ya famoso bikini de sopa de cebolla que preparan aquí o la escudella que reinventan en forma de un sabroso caldo, mientras que las carnes conforman un paté en croûte. Diferente y rico, lo mejor que se puede decir de los platos de una casa como esta.

La escudella de Arraval
La escudella de Arraval, con un paté en croûte de sus carnes.

El juego ravalero luce en platos como la samosa de cordero a la catalana, fusión de barrio con el punto justo de picante y unas especias que se llevan muy bien con la carne. O el cap i pota masala, un genial y atrevido juego en el que, nos cuentan en cocina, las especias pueden jugar en tu contra si se cambia algo y el resultado, como el que probamos, se va un poco al dulce y hace que el plato pierda la potencia esperada.

Arraval, macarrones
Macarrones tipo cardenal.

Combinaciones aparentemente exóticas, pero tan locales ya en este barrio como los macarrones tipo cardenal Macarrones tipo cardenal, en Arraval Macarrones tipo cardenal —aunque sin usar ese nombre ni pretender hacer la receta canónica— que se sirven con una mezcla de carnes tan sabrosa que a ratos uno se olvida de la pasta que debería ser protagonista.

 

La pizza frita con huevo y erizo es un bocado resultón que es imposible que defraude: una masa crujiente, el sabor potente del erizo, la cremosidad del huevo… Éxito seguro. Y aunque en horario de noche puede desentonar un poco, es difícil resistirse a unos garbanzos con gambas y níscalos con un escabeche muy suave.

Arraval, garbanzos con setas y gambas
Garbanzos con níscalos y gambas.

Este juego entre lo tradicional, lo local y lo adoptado se mantiene también a la hora de los postres. El arroz con leche con sumac y kumquat confitado es, además de original, un interesante viaje desde Barcelona a Asturias, con paradas en oriente medio. La textura es perfecta, el zumaque en vez de la canela una idea interesante, y sólo echamos de menos un punto más de acidez en el conjunto.

Arraval, arroz con leche
Arroz con leche con zumaque y kumquat confitado.

“Nos hemos tomado una licencia con esto”, advierte divertido Álvaro Mokobodzki antes de servir un baklava de llardons. Otro juego que sale bien y que más allá del interesante relato de barrio que sirve de hilo conductor cumple con lo más importante: está rico.

 

También los vinos que va proponiendo Mokobodzki, al frente de la pequeña sala. Trabaja con una carta breve en la que se ve una firme apuesta por vinos artesanos y pequeños productores. Lo mejor, ponerse en sus manos y preguntar si tiene alguna botella interesante abierta, porque es muy posible que así sea.

 

Expectativas más que cumplidas y la certeza de que estamos ante una de esas pequeñas grandes aperturas que dibujan ahora mismo un gran panorama gastronómico en Barcelona. También en el Raval.

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