“En Filipinas, la cocina española es tendencia”

Hablamos con Silvia Torices, consejera comercial de la embajada de España en Filipinas, sobre las oportunidades que ofrece a las empresas agroalimentarias un país con lazos culturales y enamorado de la cocina española

Silvia Torices llegó a Manila en 2018 como representante de España en el Banco Asiático de Desarrollo, pero le fascinó el país y decidió quedarse. Hoy es consejera económica y comercial de la Embajada de España en Filipinas. Su trabajo es facilitar el aterrizaje de las empresas españolas interesadas en hacer negocios en una tierra formada por 7.641 islas; un tesoro de diversidad y un universo cultural y social de casi 120 millones de habitantes. Un país donde lo español forma parte de la cultura y se recibe con los brazos abiertos: “los filipinos están enamorados de la cocina española, y tratan de imitarla. Vamos a traerles los productos y los platos auténticos”.

 

“En Filipinas, la cocina española es tendencia” 0

 

—¿Qué le atrapó de Filipinas?

 

—En primer lugar, su idiosincrasia, de la que los españoles somos parte, porque Filipinas fue provincia de España (que no colonia), durante más de 300 años, y hay una sensibilidad muy fuerte a esa herencia. A los filipinos les gusta sentirse un poquito españoles, sentir esa particularidad que les confiere su cultura española, les gusta el vínculo con nosotros, y creo que a todos los niveles eso es una oportunidad. Filipinas es el país latino de Asia. Dentro de esa enorme distancia geográfica que hay este es el lugar donde España tiene una mayor influencia en un continente que nos resulta muy ajeno.

 

Manila es una mega-ciudad en plena transformación. Se ven grúas por todas partes.

 

—Filipinas es un mercado estratégico en su conjunto, pero Manila en particular, porque es una ciudad en constante construcción y en constante expansión. En realidad, lo que llamamos Metro Manila; la capital, no es una sola ciudad, sino el compendio de 16 ciudades con 25 millones de personas. El país tiene 120 millones de habitantes, y es una población muy, muy joven, con una media de edad de 26 años. Es la economía del sudeste asiático de más rápido crecimiento en los últimos veinte años. Eso se manifiesta clarísimamente en cómo ha crecido la renta media disponible, en cómo el país ha empezado a mirar hacia fuera e interesarse por lo que sucede en el exterior. Filipinas vive un auge del interés por el arte, por la cultura, por las experiencias. Es algo muy distintivo de aquí, posiblemente porque es un país muy joven con una juventud muy bien formada. Además, es un país angloparlante, lo cual es una gran ventaja en comparación con sus socios regionales. Aquí no hacen falta traductores para hacer negocios, y no hay ese choque cultural tan grande.

 

¿Todo ventajas?

 

—¡Es cierto! Especialmente en Manila, ese núcleo con un potencial de crecimiento tan grande que estamos viendo en ese tránsito tan rápido que están teniendo de un país de renta baja a un país de renta media-alta. Unir ese progreso económico con ese perfil poblacional tan joven, con esa apertura hacia la modernidad y hacia todo lo cultural y artístico, hace del país y de Manila en particular un mercado muy apetecible.

 

¿Para qué productos es especialmente propicio este mercado?

 

—Para casi cualquier ingrediente de la cocina española. En Filipinas, la cocina española es tendencia. Una tendencia muy fuerte. Está a la orden del día encontrar restaurantes españoles, recetas españolas, nombres españoles en la restauración, incluso cuando la mayoría de lo que ves sean imitaciones no muy logradas. Pero ese estar de moda, y ese vínculo tan presente con España, al final se traduce en una buena entrada para muchísimos productos.

 

¿Si hubiera que concretar?

 

—Resaltaría especialmente el queso manchego. El queso manchego es la delicatessen que no puede faltar en las mesas navideñas en Filipinas. Para ellos es el producto top que ponen en su mesa en ocasiones especiales. Y por supuestísimo, el porcino en cualquiera de sus expresiones. Este país es un país consumidor de cerdo en todas las recetas y presentaciones posibles. La facilidad de penetración de este producto es realmente muy potente. En el ámbito de las bebidas, hay mucha apreciación por los brandys y por los vinos más frescos y suaves. Los blancos, los espumosos y en general los vinos ligeros, tienen muchísima aceptación.

 

Ha hablado del brandy. Llama la atención el interés por los espirituosos en un contexto en que en la mayoría de países desciende el consumo de alcohol.

 

—Es una característica que nos beneficia, aunque en realidad tiene más que ver con la influencia china que con la española. El Jerez, los brandys, los espirituosos, tienen mucha aceptación porque incluso entre la gente joven, hay costumbre, hay uso y hay aceptación. Eso sí, como en tantas cosas, ahora se valora mucho la calidad.

 

—¿Qué puede representar como ayuda un evento como Spain Fusion?

 

—Yo creo que es fundamental porque partimos de un interés por lo español, pero el siguiente paso es el conocimiento, la comprensión de la diferencia que aporta la calidad, que aportan los matices, que aporta el origen, en un producto, sea el que sea. Vamos a explicar cuáles son las diferencias entre el jamón extremeño, el de Salamanca… Esa formación, esa comprensión del hecho diferencial entre variedades, necesita ser explicada para crear demanda de lo auténtico. Entonces, creo que lo que estos eventos aportan es ese punto extra de formación y comprensión cuando estamos hablando de la parte más premium de nuestra despensa. Filipinas es un mercado abierto a la calidad. Nos interesa explicar por qué un producto es diferente, por qué merece la pena ese incremento en el precio.

 

A España a veces le cuesta mirar afuera, y más a un sitio como Filipinas. ¿Qué puede aportar un evento como este para animar a las empresas españolas a venir aquí?

 

—El gran valor sería descubrir las oportunidades que ofrece este mercado. Filipinas es un mercado desaprovechado por los españoles. Tenemos muy buena entrada y hay margen para muchísimo más. Es importante que las empresas se animen, que se apoyen en el ámbito institucional, tanto en el público, que somos nosotros, como en los chefs y en las primeras figuras de la gastronomía que están hoy aquí abriendo camino y haciendo fuerza conjunta con nosotros. Tenemos por ejemplo a Chele González, un profesional reconocido en España y en Filipinas. Necesitamos más gente como él. Nuestro potencial socio filipino está convencido. Ya sabe que aquí gusta el producto español, que hay demanda y que hay mercado.

 

Spain Fusion y este tipo de actividades son un escaparate estupendo para mostrar al potencial partner filipino que hay apoyo institucional, que hay apoyo de los grandes nombres y que esa relación, que todavía no tenemos tan consolidada, se puede consolidar gracias a ese apoyo. Filipinas es un mercado con un potencial increíble a todos los niveles, pero en el caso de la gastronomía, es tal el entusiasmo, que se están montando restaurantes españoles de imitación, sin producto ni cocineros españoles. Traigamos la versión original; esa tendencia podemos cambiarla con eventos como este, que no solo impactan en el mercado de destino, sino que también tienen eco en España por su importancia. Es importante que las empresas que estén perdidas tengan esa referencia.