Andorra Taste constata que la cocina de alta montaña puede convertir sus límites en una forma de excelencia

Cocineros de varios países montañosos demuestran en Andorra Taste la universalidad de la cultura de montaña, que se enfrenta a los mismos retos pero también a interesantes oportunidades.

7Caníbales

|

Andorra Taste, haciendo honor a su filosofía de cocina de alta montaña, ha subido a 2.000 metros de altura para realizar la última de sus jornadas profesionales. Con las magníficas vistas sobre el valle de la Massana que se disfrutan desde el Coll de la Botella, ponentes y congresistas han profundizado en la relación entre gastronomía, identidad y territorio. La quinta edición de Andorra Taste ha dejado tras de sí interesantes reflexiones como los límites de la tradición, cuándo se puede considerar que un plato se convierte en tradicional, la interacción entre tradición y modernidad reinterpretando los platos de montaña para adaptarlos a los gustos y tendencias actuales, o la necesaria complicidad entre productores y chefs para conseguir productos diferentes sin perder su esencia local.

De producto se ha hablado también durante la clausura de este encuentro internacional en la que Benjamín Lana, director de Vocento Gastronomía, decía que esta edición de Andorra Taste ha demostrado que “el conocimiento de las personas mayores sobre técnicas y recetas, o el del agricultor que sabe lo que necesita la tierra,  pasan incluso por encima del producto porque un producto sin conocimiento es simplemente una materia prima”. Y es que, tal como se ha demostrado estos días, es importante saber sacar el máximo provecho de la despensa de montaña, que en ocasiones puede ser limitada o escasa, como bien apuntaban los chefs asistentes. En definitiva, saber cocinar también consiste en aceptar lo que no se tiene.

 

Andorra Taste constata que la cocina de alta montaña puede convertir sus límites en una forma de excelencia 0

Con la visión de chefs como Emmanuel Renaut (Flocons de Sel***), Vivien Durand (Le Prince Noir*), Julian Stieger (Rote Wand Chef’s Table**), Iris Jordán (Ansils*), Iván Cerdeño (Ivan Cerdeño**), Javier Torres (Cocina Hermanos Torres***) o el italiano Riccardo Gaspari (SanBrite*) y su cocina regenerativa, entre otros, Andorra Taste ha dibujado en su quinta edición un futuro de la cocina de alta montaña en el que el compromiso con el territorio y la autenticidad de la propuesta son las claves para su éxito. Una supervivencia de este tipo de cocina que es imprescindible porque tal como recordaba Betim Budzaku, CEO de Andorra Turisme, “la gastronomía es, sin duda, un elemento diferenciador”. Diferenciador pero no divisorio. Lo han hecho patente los chefs venidos de los Alpes, Pirineos o los Andes que compartiendo experiencias  y conocimientos evidenciaban “la universalidad de la cultura de la montaña”.

Han confirmado todas estas premisas los ponentes que han sido protagonistas de la sesión matinal de Andorra Taste en el Coll de la Botella. El chef francés Dennys Teixeira, a cargo de La Coopérative* en Domaine Riberach (Bélesta), explicaba precisamente que antes de empezar este proyecto el primer paso fue “estudiar y familiarizarme con los productos de la zona”, ya que éstos son las herramientas que permiten al cocinero interpretar el territorio. Teixeira, de ascendencia española, señalaba también la importancia de establecer vínculos con los productores porque “trabajando juntos tenemos más posibilidades de sobrevivir: nuestro proyecto gastronómico pero también muchos oficios y actividades de la zona que se encuentran en retroceso”.

Con Oriol Balaguer, maestro chocolatero y pastelero con tienda en varios enclaves (entre ellos, también Andorra), Andorra Taste ha explorado también el lado más dulce de la montaña. El chocolatero catalán ha ilustrado cómo la pastelería ofrece también múltiples posibilidades de recrear el entorno, no sólo con sus productos (miel, frutos…) sino también porque las elaboraciones pasteleras son un interesante vehículo creativo de recrear el entorno. Como tendencia, y en línea con esa voluntad que también muestran los cocineros de montaña de adaptar sus propuestas a las tendencias y gustos actuales, Balaguer recordaba que la pastelería actual ofrece “opciones saludables que, además, resultan mucho más interesantes a nivel organoléptico”.

 

Andorra Taste constata que la cocina de alta montaña puede convertir sus límites en una forma de excelencia 1

Cuando el clima obliga a subir

“Oiremos hablar cada vez más de vinos de altura”, aseguraba la sumiller francesa afincada en Girona Audrey Doré, quien hace años trabaja codo con codo con los hermanos Roca y que es la directora y jefa de sumilleres del proyecto Vii de la familia Roca. Doré iniciaba así su explicación sobre los vinos de altura en la cata que tradicionalmente cierra las jornadas profesionales de Andorra Taste. 

 

Andorra Taste constata que la cocina de alta montaña puede convertir sus límites en una forma de excelencia 2

Audrey Doré ha puesto el foco durante su intervención en el impacto que el cambio climático está teniendo en los viñedos a nivel de mar o a baja altura y aconsejaba a los países montañosos estar atentos porque “con este cambio les llega una gran oportunidad”. Con sequías recurrentes y altas tempaturas en el Mediterráneo el futuro de muchos de sus viñedos está en cuestión y las viñas cada vez suben más y más: “con tanto calor la viña se espera y eso no interesa porque o llegamos demasiado pronto o tarde a la vendimia. En altura la amplitud térmica es más marcada y ayuda a controlar mejor el ritmo de la viña”.

En la cata que la sumiller francesa ha preparado para Andorra Taste destacaban precisamente algunos vinos de bodegas que ya han entendido la necesidad del cambio e iniciaron proyectos en altura en zonas como Talarn (Lleida), la Sierra de Gredos o la misma Andorra, que tiene viñas situadas por encima de los 1.000 metros.

Abre Andorra Taste Popular

Concluidas las jornadas profesionales de Andorra Taste da inicio hoy la parte popular de este evento que, edición tras edición, ha recibido una gran acogida. Es por ello que, siguiendo la estela de la edición pasada en la que se aumentó el número inicial de participantes, este 2026 también se vuelve a ampliar la oferta gastronómica y el número de degustaciones ofertadas sube a 24. Ubicada en el parque del Prat del Roure (Escaldes-Engordany), la feria ha dado inicio el mediodía de hoy viernes 18 de septiembre y mantendrá sus puertas abiertas hasta el domingo 20. Los amantes de la buena gastronomía tendrán la oportunidad de acercarse a este espacio al aire libre en pleno corazón de Andorra en un amplio horario, desde las 12h del mediodía hasta las once de la noche, exceptuando el domingo en que Andorra Taste Popular cerrará a las 20h. Los que lo hagan podrán disfrutar de una variada oferta de restauración andorrana en la que los chefs de restaurantes del territorio, y también alguna pastelería, han preparado sus tapas y platillos especialmente para la ocasión.