A finales de septiembre, presentábamos en 7 Caníbales las ocho ensaladillas que, en su condición de ganadoras de las ocho ediciones celebradas hasta la fecha, iban a competir en San Sebastián Gastronómika 2026 por el título de “Vencedora de vencedoras” en el Campeonato Nacional de Ensaladilla Rusa. Y terminábamos esa presentación señalando lo siguiente: ”Que gane la mejor… O la que más guste al jurado. Este año lo van a tener difícil, pero seguro que van a disfrutar”. Un apunte que no podía ser más premonitorio.
Porque el jurado -integrado por los cocineros Martín Berasategui y Gastón Acurio, los periodistas gastronómicos José Carlos Capel, Carlos Maribona, Julia Pérez y el Master of Wine Fernando Mora– y los 50 afortunados que asistieron al evento como público y jurado popular disfrutaron muchísimo, lo tuvieron muy difícil y eligieron la que más le gustó que, al mismo tiempo, era, en opinión de la inmensa mayoría, la mejor: la ensaladilla de Tragatá, el bar de tapas de Benito Gómez en Ronda y Málaga donde ejerce como jefe de cocina Daniel Moreno Zarzavilla y que había triunfado en la edición de 2021.
“No me lo creo porque sé la repercusión que tuvo la primera vez y se viene otra vez. Nos va a ayudar a dar conocer el Tragatá de Málaga. No me lo esperaba, las he probado todas y estaban buenísimas”, señala un medio emocionado medio incrédulo Moreno mientras por videollamada un risueño Benito Gómez le espeta “¡Eres un crack!”.

A pesar de participar en octavo y último lugar, que habitualmente suele ser un hándicap, la ensaladilla rondeña, con ventresca, huevo, piparra, judías verdes muy picaditas y una mayonesa sutil y elegante (con un toquecito de leche), se impuso a las de Tapas 24 (Barcelona, ganador en 2018), El Candado Golf (Málaga, 2019), Chinchín Puerto (La Caleta de Vélez, 2020), Castro Gaiteru (Llanes, 2022), La Viña de Henao (Bilbao, 2023), Pampín Bar (Santiago de Compostela, 2024) y Elkano Txiki (Getaria, 2025). Y confirmó la especialísima conexión de la provincia de Málaga con la ensaladilla en general y con este concurso en particular: cuatro triunfos en nueve años.
“Este concurso tiene un morbo especial, porque en años anteriores aquí han fracasado algunas de las mejores ensaladillas de España”, afirmaba José Carlos Capel, para poner en valor a las finalistas. Gastón Acurio, que no se prodiga en este tipo de eventos, se mostraba incondicional de este plato, “uno de los estandartes de la cocina española”. Por su parte, Berasategui señaló que es un plato de preparación compleja, porque en una cocina “sólo hay cuatro cosas fáciles: comer, beber, hablar y engordar”.

Una de las cosas más llamativas del concurso es la enésima demostración de la increíble e infinita versatilidad de la ensaladilla: lo único que tenían en común las ocho era el nombre y que llevan patata y mayonesa (y en esto ni siquiera había unanimidad, porque algunas eran caseras y otras, industriales). Por lo demás, absolutamente diferente en texturas, sabores y hasta colores, y cada una un reflejo bastante fidedigno de su región de procedencia.
Siete de ellas llevaban ventresca de bonito o atún y una (Chinchín Puerto), gambas. El huevo duro, los encurtidos (piparras, mayormente) y la zanahoria, como el Guadiana, en unas sí y en otra no. Un par (Chinchín Puerto y La Viña de Henao) cometen el anatema de incluir cebolla… y salen airosas. Y, en el colmo de la disrupción, El Candado añade unas hojitas de lechuga.
Vale mucho la pena ir a probar cualquiera de las finalistas si se está por los alrededores. Y, desde hoy, Tragatá, vencedora de vencedoras, se ha hecho merecedora de la excursión a Ronda… que tiene premio doble, porque además de una ensaladilla excepcional se puede disfrutar de uno de los pueblos más bonitos del mundo. O a Málaga, donde ejerce actualmente como jefe de cocina Daniel Moreno.
