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Actualidad

Unidas se lucha mejor

Pilar Salas
Pilar Salas 8/3/2019Comentarios

Una ocupación tradicionalmente en manos de mujeres que ha pasado al estrellato en manos de hombres necesitaba una reacción en favor de la igualdad y la visibilidad que se reivindica unida a través de asociaciones y plataformas que defienden los intereses femeninos del sector, además de estar comprometidos con la sostenibilidad, la salud y otras cuestiones que, a través de la alimentación, son prioridades actuales.

Lo que comenzó en octubre de 2018 como una comida de amigas fue tomando forma hasta su presentación oficial como asociación (MEG).

Lo que comenzó en octubre de 2018 como una comida de amigas fue tomando forma hasta su presentación oficial como asociación (MEG).

En España está dando sus primeros pasos Mujeres en Gastronomía (MEG), que engloba a cocineras, jefas de sala, sumilleres, bodegueras, pasteleras, productoras, artesanas y científicas dispuestas a “cocinar un cambio” para que se ponga en valor el talento femenino en un sector dominado por los hombres, al menos en el espacio público. Eliminar obstáculos que frenan la igualdad como horarios que dificultan la conciliación -como ya ha hecho El Celler de Can Roca (***) con su revolución humanitaria- y ayudar a generar modelos de éxito que se conviertan en referentes para las siguientes generaciones son algunos de sus objetivos. 

También romper estereotipos, identificar situaciones de desigualdad y divulgar el trabajo de todas las gastrónomas a través de una base de datos que no sólo sirva a los medios de comunicación a la hora de publicar contenidos equilibrados en cuanto al género de las fuentes, sino también a quienes conforman jurados de concursos, showcookings y otros eventos en los que la presencia femenina brilla por su ausencia o es anecdótica.

Desde MEG aclaran que no tratan de “luchar contra los hombres como personas, sino contra una situación social injusta en la que los derechos de la mujer se menoscaban constantemente” por lo que buscan “la complicidad de todos los hombres” que crean en su proyecto igualitario. Para empezar, les piden que rehusen participar en actos en los que no estén representadas. Lo que comenzó en octubre de 2018 como una comida de amigas reunidas por María José San Román en su alicantino Monastrell (*) fue tomando forma en sucesivos y más concurridos encuentros en Valencia, Barcelona y Girona hasta su presentación oficial como asociación en Madrid el pasado enero.

Su directiva, a la espera de la junta general extraordinaria prevista este mes y que tiene a San Román al frente, habla por sí sola de la capacidad femenina: María Solivellas (Ca Na Toneta, Mallorca), Mari Carmen Vélez (La Sirena, Petrer), Iolanda Bustos (La Caléndula, Regencós), Celia Jiménez Caballero (del restaurante que lleva su nombre en Córdoba), la sumiller Silvia García, Begoña Rodrigo (La Salita, Valencia), Lucía Freitas (A Tafona, Santiago de Compostela), Aizpea Ohiander (Xarma, San Sebastián), Annette Abstoss (Abstoss World Gastronomy), María José  Martínez (Valencia) y la escritora y cocinera Rosa Tovar

Eventos como Gastronomía es Femenino, que en abril celebrará su tercera edición centrada en un estudio a fondo de la representación femenina en el sector para proponer ideas de mejora, o el I Festival Gastronómico MAMA, que en agosto rendirá homenaje a la Premio Nacional de Gastronomía Marisa Sánchez (Echaurren) y a “la cocina tradicional de nuestras madres”, son muestras de que la cocina realizada por mujeres, bien en línea vanguardista o tradicional, merece nuestra atención. 

Con el lema “Empoderar a las mujeres es un pilar para un mundo mejor” e impulsada por la periodista gastronómica María Canabal, Parabere es una  plataforma internacional independiente que toma el nombre de la autora de “La cocina completa” para ejercer de altavoz de la opinión y experiencias femeninas sobre los principales problemas alimentarios y mucho más. 

Desde 2015 se celebra Parabere Forum, un evento anual que reúne a líderes de opinión en el campo de la gastronomía, la alimentación y la nutrición con el objetivo de crear una red mundial para fortalecer la influencia de las mujeres en el sector alimentario y promover la diversidad en la gastronomía. Cuestiones como la sostenibilidad o el emprendimiento han centrado este foro, que este año se ha celebrado en Oslo.

Se ha creado también una base de datos con más de 5.000 cocineras, sumilleres, productoras, científicas y otras profesionales del sector que tiene la misma finalidad que la que persigue MEG. “En los últimos cinco años hemos enviado a cientos de mujeres de nuestra red a eventos culinarios, concursos, mesas redondas, congresos, universidades y fundaciones de todo el mundo”, dice María Canabal.

Su última aportación ha sido la creación de una aplicación, Parabere Gourmet City Guide, que muestra negocios relacionados con la comida y la bebida regentados por mujeres en 40 países. “Muchas de ellas han estado al frente de las principales tendencias gastronómicas, como food trucks, restaurantes veganos, panaderías artesanales y la nueva generación de formato casual”, indican desde la plataforma. 

Han impulsado además The Parabere Care Award, que reconoce apuestas por la conciliación y que este año ha recaído en Alice Waters, cocinera que abrió en 1971 Chez Panisse en Berkeley (San Francisco), impulsora de la cocina con ingredientes californianos y responsable de enseñar a los niños a comer bien a través de un proyecto escolar que se ha replicado en multitud de centros educativos.  

Parabere Forum

Parabere Forum

En 1993, Barbara Tropp y Joyce Golstend se propusieron cambiar las reglas del sector desde una óptica feminista y lograr el merecido reconocimiento para sus compañeras. Con el apoyo de otras seis crearon en San Francisco Women Chefs & Restaurateurs, que hoy suma cerca de 2.000 miembros de todas las disciplinas gastronómicas. Tropp murió de cáncer de ovarios en 2001, pero dejó un legado de liderazgo femenino que sigue en activo y creciendo. Además de organizar actos para ponerlas bajo el foco, celebran un foro anual que gira por Estados Unidos en el que comparten experiencias y camaradería. 

En Francia, donde en los años 70 se negaba a las mujeres pertenecer a la asociación Maîtres Cuisiniers, han proliferado movimientos como Les Amis d’Eugénie Brazier (en honor de la primera mujer en conseguir tres estrellas Michelin), que favorece el talento femenino a través de becas en escuelas de hostelería o Elles sont food! que desde 2017 agrupa talento de mujeres en todas las disciplinas gastronómicas para empoderarlas y aprender de las experiencias y dificultades compartidas. 

Otra iniciativa interesante en el país fronterizo es el mapa digital de la Francia Gastronómica Femenina impulsado por la escritora culinaria Estérelle Payany y la autora del documental “À la recherche des femmes chefs”, Vérane Freidiani, quienes ofrecen un recorrido digital para recalar en los restaurantes regentados por cocineras en su país.

Fue Julia Campbell la que en 2016 impulsó en Australia Women in Hospitality, con los mismos objetivos de sus predecesoras, al igual que hizo en Croacia la cocinera Maja Mackovic con Womens Chef League, una plataforma para “luchar por la igualdad de género y contribuir a una mejor posición de la mujer en la gastronomía”. Los idiomas son distintos, los objetivos comunes: apoyarse mutuamente para que las mujeres suban a la palestra y sean un trampolín para futura líderes de la gastronomía en todo su ámbito.


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