En España, la cocina no solo se saborea, sino se oye y se habla. Y no me refiero al murmullo de los fogones ni al estrépito de las sartenes, sino a un idioma paralelo, vigoroso y tremendamente estable, que emplean…
“Mi rey”, dice una y otra vez César Bergara, Pachy para sus conocidos, con una risa tan contagiosa como bonachona. Lo dice como saludo, pero también como muletilla que exhibe sus orígenes. Pachy nació en Corrientes, en ese litoral argentino…
Nicolás Zas es un cocinero de Uruguay con una curiosa historia con la cocina, con la que tuvo un flechazo en Canarias, pasando de ser quien repartía la pizza a quien la amasaba. Quizás esté en ese paso el motivo…
“El sector de la hostelería está viviendo el momento más difícil que recuerdo en 46 años de profesión. La inflación ha disparado los costes de la materia prima en casi un 40%. La jornada de ocho horas por fin ha…
En España, la cocina no solo se saborea, sino se oye y se habla. Y no me refiero al murmullo de los fogones ni al estrépito de las sartenes, sino a un idioma paralelo, vigoroso y tremendamente estable, que emplean…
En España, la cocina no solo se saborea, sino se oye y se habla. Y no me refiero al murmullo de los fogones ni al estrépito de las sartenes, sino a un idioma paralelo, vigoroso y tremendamente estable, que emplean…
“Mi rey”, dice una y otra vez César Bergara, Pachy para sus conocidos, con una risa tan contagiosa como bonachona. Lo dice como saludo, pero también como muletilla que exhibe sus orígenes. Pachy nació en Corrientes, en ese litoral argentino…
Nicolás Zas es un cocinero de Uruguay con una curiosa historia con la cocina, con la que tuvo un flechazo en Canarias, pasando de ser quien repartía la pizza a quien la amasaba. Quizás esté en ese paso el motivo…
“El sector de la hostelería está viviendo el momento más difícil que recuerdo en 46 años de profesión. La inflación ha disparado los costes de la materia prima en casi un 40%. La jornada de ocho horas por fin ha…
En España, la cocina no solo se saborea, sino se oye y se habla. Y no me refiero al murmullo de los fogones ni al estrépito de las sartenes, sino a un idioma paralelo, vigoroso y tremendamente estable, que emplean…