fbpx
Revista Gastronómica Digital
image

Síguenos en:

  • facebook
  • twitter
  • youtube
  • googleplus

Opinión

Hostal La Gavina, festival gastronómico de lujo en un entorno privilegiado

Mónica Ramírez
Mónica Ramírez 19/7/2019Comentarios

Un año más el histórico Hostal La Gavina***** GL, en S’Agaró (Girona), organizó su Festival Gastronómico Candlelight. En esta ocasión, Romain Fornell, asesor gastronómico del hotel desde 2015, invitó a Nandu Jubany junto a David Romero, del equipo del Majestic, para diseñar este exclusivo menú degustación anual. Aprovechamos la visita para conocer los últimos cambios en el establecimiento hotelero.

Desde hace tres años, dos más desde la incorporación de Romain Fornell como asesor gastronómico del Hostal La Gavina, el chef invita a otros cocineros para elaborar un menú degustación que se sirve exclusivamente una noche al año en el precioso Candlelight.

El primer año fueron los franceses Michel Sarran, dos estrellas Michelin de su restaurante homónimo en Toulouse, y Bernard Bach, del, también dos estrellas Michelin, Le Puits Saint-Jacques en Pujaudran. El siguiente –el 2018- fue Albert Adrià y este 2019 han sido Nandu Jubany y David Romero los que acompañaron a Fornell en esta gesta culinaria.

El ágape, equilibrado, sabroso y exacto en su cantidad y sus pases, estuvo compuesto por cuatro aperitivos, cuatro principales y dos postres que se sirvieron en el coqueto patio interior del Candlelight. Un espacio íntimo, rodeado de árboles y aderezado con música de piano en directo. Un lugar como pocos para disfrutar de las noches veraniegas y la alta cocina.

Patio interior del Candlelight

Patio interior del Candlelight

Los platos que se sirvieron fueron tartar de espárrago blanco, gamba blanca y caviar; atún rojo de l’Ametlla de Mar, berenjena asada al horno de brasa; croqueta de gambas de la Barceloneta y bearnesa con hojitas de perejil para abrir boca. Platos principales: tomate rosa del Maresme, sopa de cereza de Lleida (Jubany), cangrejo real confitado, beurre blanc y velo al estragón (Fornell), mar y montaña con pollo ecológico de corral Torre d’Erbull y bogavante del Mediterráneo (Jubany), pieza de buey crujiente al sarmiento de viña, reducción de vino del Priorat y patatas soufflés (Fornell). Como postre, fresón del Maresme, tomate de Can Met y helado de yogur y viaje al Caribe a través de la degustación de guanaja en su 30 aniversario.

Mención aparte merece la puesta en escena: una preciosa vajilla francesa con motivos florales y pájaros –inspirada en los cuadros de Grau Sala que visten las paredes del interior de Candleligth– y cuencos, blanco y plata, de inspiración marina para el pan y el aceite. Exquisitez, clase y distinción en la mesa, en los asistentes, en el entorno y, por supuesto, en nuestros acompañantes de mantel.

Huelga decir que los vinos que acompañaron el menú estuvieron a la altura del evento. A excepción del champagne Ruinart, servido con los aperitivos, el resto de referencias fueron catalanas, concretamente de las denominaciones Empordà, Priorat y Alella. Y a su vez, todos menos de uno –el de Alella- compartían variedad (garnacha) y  filosofía vinícola. Acompañaron al menú: Amic Rosat 2018 Mas Gil; Cau d’en Genís, Cuvée Majestic 2018 Alta Alella, Sense Pressa 2017 Mas Geli, Coma Vella 2014 Mas d’en Gil y Airam Espelt Viticultors.

Un lujo de noche.

Y la Taverna del Mar

Romain Fornell es el asesor gastronómico de todos los espacios del Hostal La Gavina (La Terraza, Garbí, El Barco, Candlelight y La Taverna del Mar) y Lluís Planes el chef de este último establecimiento.

Inaugurado en 1936 como merendero, junto a las populares casetas de baño de S’Agaró –caracterizadas por sus vistosos colores-, el restaurante ofrece una carta que hace honor a su ubicación, a pocos metros del mar. Nos explican que el pescado salvaje, los mariscos y los arroces son las propuestas más demandadas. En nuestro caso, comimos ostras –francesas, que son más suaves que las gallegas-, navajas, chipirones en su tinta y tres platos que recomendamos vivamente: gambas de Palamós servidas en sal, tartar de tomate y arroz del senyoret con carpaccio de gamba (el carpaccio otorga al arroz una textura y sabor singular, sello Lluís Planes).

Hablábamos de su localización, razón por la que se haya considerado por autóctonos y foráneos lugar de peregrinación culinaria, así que de Perogrullo es mencionar sus fantásticas vistas.

Hay que destacar que en 2014 la familia Ensesa, propietarios del Hostal, recuperaron la explotación del restaurante y recientemente han renovado la concesión del local, así que podremos disfrutar de La Taverna del Mar unos cuantos años más.

El hotel, señorío y elegancia en un entorno inigualable

Cada año el Hostal La Gavina invierte en la remodelación de sus instalaciones durante los meses que permanece cerrado, aproximadamente cinco meses al año, desde noviembre hasta abril. Estos cinco últimos años la inversión ha ascendido a más de cinco millones de euros que se han repartido, además de en salvaguardar la clásica elegancia de sus habitaciones, en sus espacios gastronómicos, su piscina con agua de mar, el spa y las salas de tratamiento (hace dos semanas inauguraron tres cabinas nuevas con vistas al mar en las que poder disfrutar desde masajes hasta manicuras/pedicuras con cosmética de alto nivel –Valmont- y esmaltes de calidad –Opi-). Subrayar que el spa goza –al igual que las tres cabinas recién estrenadas- de luz natural y vistas a la costa, la arboleda y el mar.

Cada espacio gastronómico está pensado para un momento del día. La Terraza hace poco cambió su propuesta y ha dado protagonismo a las hamburguesas, los sándwiches y las tapas para que todo aquel que busque un momento de sosiego, pueda escapar del calor veraniego bajo la sombra de la arboleda (también es agradable disfrutar de este espacio, tras la cena, con una copa y el cielo estrellado como espectáculo). El Barco comparte carta con La Terraza y dispone de bar –cuya decoración replica un camarote- lo que lo convierte, además, en el lugar ideal para tomar un cóctel. Garbí es el área que se sitúa junto a la piscina, con vistas a la bahía de Sant Pol. Su carta ofrece platos ligeros, con carnes, pescados y arroces, al cobijo de una pérgola que resguarda del sol. Junto al Garbí se encuentra el Blue Bar donde se sirven zumos naturales y smoothies. En el Villa d’Este se sirven los desayunos que pueden tomarse tanto en su interior, que goza de luz natural, como en su terraza. El Candlelight es el restaurante donde la alta cocina se alía con el refinamiento y la elegancia. Y además de su sala cuenta con un precioso patio interior. Y finalmente, La Taverna del Mar, perteneciente también al Hostal pero situado fuera del edificio hotelero.

Es importante mencionar que aunque cada espacio guarda su personalidad –marcada por su uso- el sello Ensesa está presente en su decoración: buen gusto y clase.

Al margen de todo ello, añadir que el hotel cuenta con pistas de tenis y paddle.

Una mirada al pasado

Los inicios de este hotel se explican gracias al buen juicio del hijo de Josep Ensesa i Gubert, Josep Ensesa i Pujades, quien convenció a su padre para que comprara los actuales terrenos que ahora ocupa el establecimiento. Tras las primeras reticencias del patriarca, que calificó la sugerencia del hijo como una ‘locura’ (por la época era un territorio “sin valor”) accedió. Poco imaginaba que años después la belleza de este salvaje paisaje cautivaría a muchos autóctonos y lo convertiría en el prestigioso enclave que es actualmente.

El 2 de enero de 1932 Josep Ensesa i Pujades inauguraba el Hostal La Gavina con 11 habitaciones. El proyecto que fue, inicialmente, una casa familiar de veraneo donde se fueron construyendo habitaciones para albergar a familiares y amigos, acabó convirtiéndose en uno de los hoteles históricos de la zona. Actualmente cuenta con 74 habitaciones y cuatro plantas.

Cada rincón de este emblemático edificio guarda el sabor de la elegancia, la distinción y la exclusividad de antaño gracias a las posteriores generaciones que han sabido adaptarlo a los nuevos gustos y tiempos sin perder personalidad y esencia. A su encanto ayuda el enclave privilegiado en el que se encuentra. No hay que olvidar que S’Agaro es de las pocas poblaciones de la Costa Brava que ha conseguido mantenerse al margen de la cultura del ladrillo y ha logrado preservar la belleza de su paisaje.

Para los amantes de las anécdotas, recordar que las camas del Hostal La Gavina han velado por el descanso de personajes como Sean Connery, Jack Nicholson o Robert de Niro. Sus instalaciones han sido protagonistas del rodaje de películas con artistas como Ava Gardner, Elisabeth Taylor o Orson Welles. Sin hablar de políticos e intelectuales. En nuestras filas, también existen nombres reconocidos que han visitado estos lares como Salvador Dalí, Josep Pla, Plácido Domingo, Josep Carreras o Camilo José Cela. ¿Y quién no recuerda la serie de humor Tres Estrelles del Tricicle a finales de los ochenta para TV3? Fue rodada aquí. Y para los más jóvenes, otro mito que ha paseado palmito por su hall: Lady Gaga.


Comentarios