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Snacks

Maria Luisa Álvarez, directora de Fedespesca, “Con la cesta de la compra también votamos”

Mónica Ramírez
Mónica Ramírez 15/7/2020Comentarios

Javier Garat, secretario general de Cepesca; Maria Luisa Álvarez, directora de Fedespesca y Agnes Leewis, directora de la Oficina de Pesca de Holanda, comandados por Benjamín Lana, presidente de la división de Gastronomía de Vocento, abordan las soluciones para incentivar el consumo de pescado en una mesa redonda organizada por Encuentro de los Mares y patrocinada por la Junta de Andalucía.

Pese a que cada uno de los participantes en el debate ha desgranado la situación de la industria del pescado desde su posición y organizaciones, se han compartido puntos de vista sobre cómo incentivar el consumo de pescado. Entre ellos la necesidad de inversión privada y pública en campañas de comunicación, la introducción de medidas gubernamentales como la reducción del IVA -con ejemplos en otros países-; la solución a la falta de relevo generacional con la creación de una formación especializada, el fácil acceso del consumidor a la variedad y usos culinarios del pescado y la positiva repercusión de la ingesta de pescado en la salud.

Como avanzábamos, los participantes en esta mesa redonda han sido Javier Garat, secretario general de Cepesca; Maria Luisa Álvarez, directora de Fedespesca y Agnes Leewis, directora de la Oficina de Pesca de Holanda. El asesor culinario y chef especialista en túnidos y pescado azul, J. Carlos Clemente -previsto inicialmente en el programa del debate-, finalmente, no ha podido estar presente por problemas técnicos en Canarias, lugar desde el que se realizaba su conexión.

Lana iniciaba las presentaciones de los ponentes recordando las palabras de otro de ellos, el cardiólogo Guillermo Adama, cuya intervención anterior se centró en destacar los beneficios para la salud del consumo de pescado. Y no solo en relación a las enfermedades cardiovasculares sino también en la mejora de la función visual o la elasticidad de las articulaciones, el aumento de la tasa cognitiva o la disminución del deterioro de la piel. Pero eso no es todo, el cardiólogo apuntaba “nos hace más felices”.

A pesar de los múltiples beneficios, en los últimos años, el consumo de pescado ha descendido entre un 15 y un 20%. Maria Luisa Álvarez, directora de Fedespesca, tomaba en primer lugar la palabra para completar la información, “Actualmente tenemos registradas unas 10.000 pescaderías tradicionales en España, cuando hasta hace unos años éramos 15.000”. Las razones las exponía a continuación “la competencia con las grandes superficies -que tienen un mayor poder inversor-, la falta de relevo generacional y el cambio de hábitos en una población joven que se jacta de no saber ni cocinar ni comprar”. Pero, aunque el panorama no se presentaba halagüeño, Mª Luisa señaló que con la pandemia parecía que había habido un mayor apoyo al comercio local “en el que se apuesta por el producto fresco y la diversidad de especies” y que se habían introducido ciertas innovaciones, como las degustaciones en los puntos de venta -para que el cliente pueda probar y conocer el producto-. Aún así, lamentó la necesidad de más apoyos institucionales. “Todo el mundo dice que hay que comer más pescado porque es más saludable, pero se invierte poco. No es normal que el IVA de este producto sea el mismo que el de un refresco, se debería reducir el impuesto -al igual que en Reino Unido o Hungría- como producto básico que es”, afirmaba con rotundidad. Entre las soluciones también se consideraron las alianzas con los cocineros ya que al fin y al cabo “son un vínculo con el comensal”.

Por su lado, Javier Garat, secretario general de Cepesca, apuntaba como era de preocupante que un producto con una de las proteínas más saludables tuviera unas cifras tan poco alentadoras. “La acuicultura ha aumentado cifras de 2013 a 2019 pero el pescado salvaje ha descendido un 25%”, especificaba. Al igual que su compañera argumentó que estas cifras respondían a cambios en los hábitos de consumo en una sociedad con poco tiempo para comprar y cocinar. De hecho, aseguró “esta pandemia ha demostrado que, si estamos más tiempo en casa, tenemos más tiempo para estar en familia, cocinar y consumir más pescado”. Confesó que la desaparición del FROM había afectado al sector y esgrimió que “los mensajes apocalípticos sobre sostenibilidad” tampoco ayudaban al consumo. A modo de ejemplo, argumentó que la intervención de Enric Sala, en una de las ponencias de Encuentro de los Mares, había sido desafortunada y que el estudio sobre el que basó los resultados que mostró a la audiencia no eran rigurosos ya que “ellos mismos reconocen que tienen un margen de error enorme”. Para Garat, la información de la FAO es la válida.

A continuación, Garat ofreció varias medidas para ayudar a incentivar el consumo de pescado como buscar nuevos formatos y facilitarlos al consumidor, aumentar la promoción público-privada, garantizar la trazabilidad del barco a la mesa para ofrecer una información transparente al cliente y trabajar con científicos y gobiernos. En cuanto a los problemas relacionados con el anisakis o el mercurio, aseguró que se solucionaban siguiendo las recomendaciones de organismos oficiales. También habló de la polémica de los microplásticos, tema del que indicó que no había “evidencia científica de sus daños a la salud” y que si existían “están en el estómago del pescado y eso no se come”. Añadió que una plataforma donde todos los actores de la industria estuvieran en contacto (incluidos armadores) también ayudaría a aumentar el consumo de pescado, así como la reducción del IVA. “En Alemania lo han bajado al 5%, ¿por qué en España no lo equiparan a productos como el pan o la leche, alimentos básicos? Incrementar el pescado en nuestra dieta repercutiría en nuestra salud y por tanto, reduciría el gasto sanitario, una cosa por la otra”, aseveró.

Por su lado, Agnes Leewis, directora de la Oficina de Pesca de Holanda describió la situación de su país. “Las empresas del sector apoyaban la promoción del consumo con una pequeña contribución anual que era obligatoria. Era un porcentaje sobre sus beneficios. Desde 2014 esa tasa dejó de ser obligatoria y como consecuencia, se perdió el apoyo financiero y tuvimos que cerrar puertas”. Sin embargo, esto no la frenó “Me propuse volver a empezar, y por eso estoy aquí, por ahora solo hemos recibido un apoyo voluntario, así que tenemos un pequeño presupuesto de 50.000 euros anuales para labores de promoción”. En su intervención destacó que, aunque Holanda no era un gran consumidor de pescado como otros -de hecho, su cuota de consumo ha descendido de 100g a 80 g diarios debido al incremento de su precio-, su fortaleza residía en la exportación. Así lo resumía, “Las capturas han ido cambiando en los últimos años porque no hay relevo generacional, además está la energía eólica y el Brexit que no han contribuido positivamente a la flota holandesa. Todo ello ha provocado una subida de los precios. No obstante, esperamos tener éxito con el comercio. Tenemos tradición comercial y de todo nuestro volumen de pescado, el 85% va para la exportación”.

Dos de los aspectos a los que se acogen para albergar esperanzas de un mejor futuro pesquero es el de la concienciación, cada vez mayor, de la importancia de una buena alimentación y el de la mala situación por la que pasa la industria cárnica holandesa. “Es el momento de ofrecer el pescado como una alternativa sana”.  Sin embargo, existe otro handicap para que la población holandesa incluya el pescado en su dieta, la competencia horaria de las grandes superficies y supermercados. “Los trabajadores salen a las siete o las ocho, hora a la que las pescaderías tradicionales, pequeñas, están cerradas. Lo único que queda abierto son los supermercados donde la presencia de pescado fresco y de calidad es prácticamente nula. Todo se vende empaquetado. Sí que es cierto que, en estos últimos meses del año, estas pequeñas pescaderías han tenido un pequeño aumento de ventas. El cliente compraba más piezas enteras porque estaba más en casa, se ha puesto más atención a la alimentación y los restaurantes estaban cerrados”.

Javier toma el turno de palabra destacando la labor de Educa Sano, promovido por Armadores de Vigo. Esta iniciativa trata de introducir la nutrición en los planes de estudio de primaria y secundaria al igual que ocurre en Japón. También destaca la necesidad de que la normativa se aplique del mismo modo en todo el mundo y reivindica que hay que cuidar a los trabajadores del mar. “Hace días escuchamos la noticia de un barco chino en el que se habían muerto cuatro personas debido a las condiciones a las que estaban sometidas… las tiraron al mar… y este tipo de embarcaciones están compitiendo con nuestra flota y ese pescado está entrando en nuestro mercado. Y no debería permitirse”. Y puso otro ejemplo de mala gestión, “no puede ser lo que está ocurriendo en el Mar del Norte donde apenas quedan zonas para pescar entre la energía eólica o el petróleo”.

Benjamín Lana abordó el enfoque gastronómico y destacó la figura del cocinero como herramienta para prestigiar un producto. Álvarez, de Fedespesca, continuó en esa línea al explicar que, en su caso, se están creando una serie de pescaderías “gastronómicas” en las que se ofrecen degustaciones a la vez que el pescatero asesora y ofrece pautas culinarias. También destacó el acuerdo al que han llegado con la empresa Glovo. “Así ya no hay excusas”.

Por su lado, Leewis, de la Oficina de Pesca de Holanda apuntaba “las tendencias vegetarianas o veganas son un problema y hay que convencerles de que el pescado es una buena alternativa. Con el covid tenemos más argumentos porque el pescado es sano y nos ayudará a estar más fuertes en caso de contagio”. A lo que Lana añadió “y más sostenible porque ya son muchos los científicos que explican que no será posible alimentarnos solo con vegetales sin destrozar el planeta. Lo verde no es la única solución, hay que combinarlo con la azul.”

Maria Luisa Álvarez cerró el debate con una rotunda afirmación “Además de recordar que la cadena pesquera es única, hay que decir que con nuestra compra votamos cada día, no solo cada cuatro años en una urna. Lo que compramos marca un estilo de vida, nuestra salud y qué apoyamos”.

Lo tendremos en cuenta.


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