Gutinho Bernardes, el alcalde que soñó hacer de Areal la Capital de la Uva de Brasil

Areal es un municipio del estado de Río de Janeiro sin historia vitivinícola, pero con un joven regidor capaz de unir a sus 11.982 habitantes y a algunos inversores en torno a un sueño

Mariana Martínez

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Saltó a nuestro bus sin aviso en medio de un camino de una sola vía; justo cuando los primeros viñedos se avistaban en las laderas. Venía en son de paz. Se presentó como Gutinho Bernardes, alcalde de Areal (en la imagen de cabecera) y anunció que nos acompañaría durante los dos días de recorrido por las bodegas y viñedos de la llamada Serra Fluminense; a casi dos horas la ciudad de Río de Janeiro. Acto seguido, comenzó a hablar sobre la primera bodega a la que estábamos por llegar: Vinícola Arouca, propiedad del ingeniero nuclear Mauricio Arouca y una de las pioneras de lo que comienza a conocerse como la región vitivinícola de Río de Janeiro.

 

Con una calidez honesta, Gutinho nos dio nombres, anécdotas y cifras. Quienes lo escuchábamos, llegados de México, Londres, Argentina, Italia y Chile, pensamos que algo se había perdido en la traducción. ¿Era realmente el alcalde?

 

Para sorpresa de todos —y sin ánimo de ofender a los políticos tradicionales— Gutinho cumplió lo prometido. Se quedó después de la informal bienvenida y no dejó de presentar protagonistas, fuera el publicista y promotor Roberto Medina, artífice del famoso festival Rock in Río y actualmente volcado junto a su mujer, Mariana Medina, en la puesta en marcha de la lujosa bodega Somnium; o Vitoria, la joven cocinera del hotel y centro de eventos Vale dos Desejos.

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El popular promotor musical Roberto Medina, fundador de Rock in Río, es uno de los inversores que han apostado por estar en el proyecto.

Al alcalde lo acompañaba un equipo de jóvenes funcionarios presto a resolver dudas y aportar datos. Gutinho, de 36 años, se compara a sí mismo y a su equipo con los miembros de una startup tecnológica: «jóvenes, entusiastas y con una estrategia para atraer inversionistas y desarrollo» a un municipio que raya los 12.000 habitantes.

 

Areal no posee tradición vitivinícola. Antes del vino, cuya producción hace posible el sistema de doble poda que engaña la planta para producir uvas en su estación más fresca y seca, aquí se produjo café, y luego se pasó a la cría de ganado y al negocio de las lecherías. La audacia de Bernardes no consiste en administrar una reputación, sino en construirla.

 

José Augusto Bernardes Lima (Gutinho) nació en 1990, estudió biología y se define como «ambientalista», porque llegó a la política defendiendo la mata atlántica. Su reelección como alcalde en 2024 le ha brindado la oportunidad de seguir adelante con los planes que implementó en su primer mandato.

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El equipo de servicio en Hacienda Sao Joao Do Penedo. El proyecto de la Capital de la Uva de Brasil está permitiendo que muchos habitantes puedan quedarse a trabajar en la zona.

Cuenta que, durante generaciones, los jóvenes hubieron de marcharse de Areal para estudiar o encontrar empleo. El vino surgió como el eje de un sistema que podía reunir agricultura, hotelería, gastronomía, construcción, capacitación y servicios. La panacea del anhelado desarrollo.

 

En 2021, una ley del estado de Río de Janeiro declaró oficialmente Areal como Cidade da Uva. El Plan Municipal de Turismo de 2022 contabilizaba más de 100.000 plantas, una cifra que no deja de crecer: en 2019, antes de la pandemia, había en toda la región de Río de Janeiro solo dos bodegas. Hoy suman unas 50, hay más de 24 proyectos en la municipalidad dedicados al tema: haciendas de la época colonial que pasaron por el ciclo del café y la caña de azúcar y que hoy producen uvas para vino y jugos.

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Hacienda cafetera Sao Joao do Penedo, hoy hospedaje enoturístico.

“Con la búsqueda de nuevas inversiones”, explica Gutinho, “queremos posicionarnos además como la Ciudad de las Naciones, donde podemos homenajear a regiones y también la gastronomía y la arquitectura”. La primera de estas villas dedicadas a países ya es una realidad. Una aldea de estilo toscano llamada Borgo del Vino, con hotel de lujo, salas de cata subterráneas, capilla para ceremonias y un restaurante de alta gastronomía con sommeliers locales. Cómo no, el restaurante sirve sus propios vinos, de la bodega Familia Eloy. En carpeta están las villas de Francia, Portugal, Uruguay, Argentina y Chile.

 

En Vinícola Arouca el relato comienza en el viñedo; donde descubrimos que los tucanes y zorros salvajes obligan a cubrir las vides con mallas en época de vendimia, justo ahora, entre julio y agosto. En Vinícola TerraBenta, propiedad de la pareja de médicos amantes de la cultura del vino Antônio Manso y Márcia Marinho, dimensionamos la construcción de su impresionante centro de degustación integrado a la bodega, con la mejor vista a toda la sierra.

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Atardecer en vinicola TerraBenta, en plena construcción como el concepto Ciudad de la Uva.

Vale dos Desejos nos mostró la dimensión social del plan. Ideraldo Machado, presidente de la asociación AVIVA, y su mujer, crearon el lugar hace 27 años para pasar los fines de semana; algo muy común entre cariocas en busca de silencio y temperaturas más bajas. Hoy reciben celebraciones y visitantes de Río, São Paulo y el extranjero. Habitaciones, restaurante, cava y viñedo convirtieron la propiedad familiar en una fuente de trabajo y encuentro en este impresionante paisaje de altura que rodea los 600 metros sobre el nivel del mar.

 

Roberto Medina y su esposa Mariana, por su parte, proyectan en su Vinícola Somnium experiencias para grupos pequeños con vinos finos bajo la asesoría enológica del reconocido chileno Rodrigo Laytte; además de una quesería propia, música y cabalgatas. Medina confiesa que se metió en este proyecto sin saber de vinos, como antes, no sabía de música, pero conserva la misma intuición: crear razones para reunir a las personas y confiar en un plan de comunicaciones para que lleguen.

 

Mientras, la municipalidad forma a sus habitantes como fuerza de trabajo y crea una comuna más habitable. Un centro de formación reúne a seis instituciones y ofrece capacitación en cocina, servicio de sala y sommelier, además de estudios de turismo con la Universidad del Estado de Río de Janeiro. La recuperación de propiedades del municipio en desuso, como antiguas estaciones ferroviarias convertidas en espacios comunitarios o en salas de cine gratuitas, forman parte de la misma idea. No se trata solamente de atraer turistas, sino de construir orgullo local. “Existe todo un trabajo de profesionalización de la mano de obra, de urbanización de la ciudad, de movilidad, de preparación y de infraestructura para recibir este turismo”, señala el alcalde de Areal.

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Los jóvenes viñedos contrastan con la mata atlántica, la vegetación originaria de la serra Fluminense.

Su plan también contempla “incorporar al pequeño agricultor tradicional que producía aquí sus tomates y otros cultivos con subsidios de nuestro gobierno, para plantar la vid y poder participar también en este proceso”. La intención es que el nuevo relato no borre la agricultura existente, sino que le abra otra posibilidad de ingresos. Por ejemplo, que los productos y sabores locales se reflejen en una cocina con identidad, como ya la ofrece el chef Barão en la ex Hacienda cafetea São João Do Penedo; donde, como era de esperarse, tienen sus propios viñedos y vinos.

 

Gutinho habla de “hacer crecer el municipio y desarrollarlo de manera sostenible, para que podamos tener unidades de conservación, preservando nuestra vegetación, flora y fauna, que constituyen nuestro mayor patrimonio”. Nos lo dice porque observé el contraste entre las zonas boscosas y las laderas todavía marcadas por la deforestación producto de la agricultura y ganadería de décadas pasadas. Explica entonces de la creación de viveros para reforestar y de un cuerpo de bomberos del municipio, indispensable en esta época de sequía.

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El hotel de la aldea toscana levantada en Borgo del Vino.

La magnitud de algunas inversiones parece arriesgada en un contexto de caída mundial del consumo de vino. Pero, como señaló el presidente de Vinos de Portugal, Frederico Falcão, “mientras el consumo mundial retrocede, dijo, Brasil va contracorriente y no deja de crecer. Tampoco deja crecer el enoturismo dentro del país”. Además hay varias cartas bajo la manga para la región a medio plazo, como un nuevo túnel que los acercará a Río de Janeiro en 20 minutos y un espectacular teleférico sobre la sierra.

 

También queda por esperar la calidad de los vinos, con la uva blanca sauvignon blanc como favorita y las tintas marselán, cabernet sauvignon y franc, syrah y touriga nacional. Vinos todavía nacidos de viñedos jóvenes y con guarda en barricas nuevas (mala combinación, hay que decir).

Por insignificante que parezca, entre tantos logros hay uno que gustan destacar Gutinho y equipo: la señal de la carretera ya no dice solo “Salida 39” sino “Salida Capital de la Uva”. El reto ahora es que quien lea estas líneas llegue hasta allá de visita.

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