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El Encuentro de los Mares encabeza la lucha contra la alga invasora que se apodera del litoral andaluz

Redacción
Redacción 6/7/2021Comentarios

El director científico del Encuentro de los Mares, Carlos Duarte, alertaba a principios de año sobre una alga que estaba invadiendo el litoral andaluz, un alga muy perjudicial pero cuyo conocimiento era muy bajo. Puso en alerta a científicos y en contacto a cocineros para encontrar soluciones, para trabajar en su lucha, “porque de eso se trata el congreso, de co-crear un futuro distinto”. El resultado de aquellos contactos ha salido hoy a la luz en la segunda jornada del Encuentro.

Fernando G. Brun José Lucas Pérez Lloréns, catedráticos ambos en la Universidad de Cádiz, y el cocinero David Chamorro han ilustrado este martes sobre la Rugulopteryx Okamurae, “la alga con la invasión más rápida y negativa que hayamos visto”. Conocida como “roña” entre los pescadores, ya ha ocupado el litoral marítimo andaluz, y “dentro de poco ocupará gran parte del Mediterráneo”, explicaban. Una alga invasora, cuya alta tasa de crecimiento, facilidad de dispersión e inexistencia de depredadores la hacen “muy peligrosa”, habiéndose convertido ya en predominante en la zona reduciendo su diversidad. “Un peligro que pone en jaque la sostenibilidad ambiental, económica y social”, sentenciaban. El Encuentro de los Mares alertaba.

La Rugulopteryx Okamurae es una alga nativa del Pacífico entre Japón y Corea que llegó a Europa en 2002 con las aguas de lastre de los barcos. Fue en Francia donde primero se descubrió aunque sin carácter invasor, carácter que sí ha tenido su presencia en el Estrecho, donde llegó en 2016 para acabar ocupando, a día de hoy, prácticamente el 100% de su fondo marino. “Las invasiones no son nuevas en el Estrecho pero el ecosistema se debilita con cada invasión. Además, no hemos tenido ninguna tan invasiva como ésta”, explicaba Lloréns.

“No se sabe por qué tienen esa capacidad invasiva y destruyen todo lo que encuentran a su paso”, evidenciaba Brun. Es así, pormenorizaban, por su capacidad citotóxica, lo que hace que pueda matar a otras especies en menos de 24 horas”. Un problema medioambiental que se convierte en económico, por ejemplo, por los recursos necesarios para retirar las algas de playas y costas o el perjuicio para el turismo, por ejemplo.

¿Qué podemos hacer?

“Concienciar”. Lloréns y Brun alertaban. “No podemos hacer mucho. No tenemos capacidad técnica ni económica”. No obstante, sí aconsejaban “que se habla de ella, que la gente la conozca para evitar que llegue a otras zonas. Si no alertamos, puede convertirse en hegemónica en el Mediterráneo. Se debe formar a los técnicos encargados de vigilarla y a las personas que viven cerca del mar para que sepan reconocerla”, aconsejaban.

Además del monitorizaje y del programa de sensibilización que el Encuentro de los Mares ha iniciado, los contactos iniciados hace meses se encaminaban a luchar contra la plaga dando valor económico a la especie”, explicaba David Chamorro, el que fuera responsable de I+D en Aponiente con Ángel León. Ya la tiene en farmacológica (por su capacidad citotóxica) y también se usa como combustible. Usarla como ingrediente gastronómico era el capote que había lanzado el Encuentro a los cocineros y que Chamorro había recogido.

Lo había hecho desde su Food Idea Lab (el centro de creatividad gastronómica que Chamorro ha impulsado desde finales del año pasado), y este martes presentaba las aplicaciones desarrolladas a partir de la alga, sobre todo “teniendo en cuenta sus sabores marinos, primero, y amargos y picantes después. Parece que es una alga que no quiere ser comida”, explicaba. Igualmente, ha trabajado con ella principalmente por su capacidad picante (“poco encontrada en el mar”) elaborando una sriracha y un tabasco de nombre “Tabanco” en homenaje a las típicas tabernas jerezanas. Chamorro también las ha deshidratado y hechas en polvo, y hasta ha elaborado una angostura (“Algae Hot Bitter”), un destilado alcohólico (“Agua de lastre”), una soda y un rebujito. “Son productos que pueden servir a la industria gastronómica, pero sobre todo son productos que colaborarán seguro para evidenciar un problema grave. Es nuestro granito de arena en su lucha”. Su conocimiento, el del Encuentro de los Mares.

Jornada de acuicultura y mar gaditano

Aunque centrada en la alga invasora, la jornada del martes del Encuentro de los Mares ha tratado de acuicultura con la visita al Centro Tecnológico de la Acuicultura de Andalucía (CTAQUA), referente en el crecimiento del sector acuícola, y al CPIF Marítimo Zaporito, centro educativo dedicado al sector marítimo y pesquero y en el que se imparten dos ciclos de acuicultura. La jornada finalizaba a mediodía con una comida en el restaurante Cataria de Sancti Petri, la embajada andaluza del referenciado restaurante Elkano* de Aitor Arregi en Getaria. El vasco, presente en el ágape, ha dado la bienvenida al congreso explicando qué es Cataria, “nada más que el desembarco de la parrilla en otras latitudes”. Concretamente la 36º 6º, “latitud con más riqueza y variedad que la 43º 2º”, la propia de Getaria. “Así que, pongas lo que pongas en el fuego estará bueno”. Hace años que Arregi se ganó a su clientela gaditana.

Ángel León, Premio Sartún 2021

El premio con el que la organización del Encuentro de los Mares reconoce el trabajo de una persona, colectivo u organización en defensa de los mares, el Premio Sartún -mascota oficial del congreso con nombre híbrido entre sardina y atún-, se queda este año en Andalucía. Concretamente en El Puerto de Santa María, base de operaciones de Ángel León. El llamado “chef del mar” ha sido condecorado por su trabajo en favor del mar, y recogía el galardón en la noche del lunes de las manos de Elías Bendodo, consejero de presidencia de la Junta de Andalucía quien puso de relieve la labor del cocinero como representante de la comunidad. La entrega del premio se celebró en un acto que tuvo lugar en las Bodegas Osborne y que culminó con una cena a 8 manos con cocineros representantes de los cuatro puntos cardinales de la península, Pepe Solla, Albert Raurich, Isaac Loya y JuanLu Fernández. Una rosa de los vientos gastronómica.


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