Las inundaciones en Colombia amenazan con una crisis alimentaria y WCK se moviliza

Decenas de miles de hectáreas de frijol, maíz o soya destruidas y miles de cabezas de ganado ahogadas hacen temer una crisis alimentaria. La ONG World Central Kitchen del chef José Andrés ya está en la zona

Quizás solo el cambio de vegetación y la diferencia en las construcciones nos permiten entender que son dos lugares distintos. Distintos y con más de 10.000 kilómetros entre uno y otro. Hace unos días, las lluvias torrenciales inundaban varias zonas de Andalucía en España. Hoy, varios departamentos de Colombia (el más afectado de ellos, Córdoba), tienen a sus habitantes en una crisis humanitaria sin precedentes.

 

No importa la distancia. Tampoco si es el frío o el calor, la lluvia o la sequía la amenaza. En el sur del continente americano, están siendo el calor y el fuego los que nos recuerdan lo vulnerables que somos los seres humanos frente a la naturaleza. Así lo relataba Pamela Villagra en Comer mientras Chile arde hace apenas un par de semanas.

 

El río Sinú, uno de los más importantes y caudalosos de Colombia, se desbordó. Según el Centro Nacional de Memoria Histórica, “las intensas lluvias registradas en el norte del país, asociadas a un frente frío atípico, han generado una grave emergencia humanitaria en el departamento de Córdoba, donde el desbordamiento del río Sinú ha afectado a miles de familias, viviendas, cultivos, infraestructuras y ecosistemas”. La tragedia también ha tocado a poblaciones de los departamentos de Antioquia, Sucre y Bolívar.

 

Según reportes oficiales de la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres, solo en Córdoba, la emergencia ha dejado, al menos, 24 municipios afectados (de un total de 30), más de 156.000 personas damnificadas, 51.000 familias impactadas, 1.766 viviendas destruidas y más de 4.127 no habitables. Se reportan, además, miles de hectáreas de cultivos anegados, pérdidas en la producción agropecuaria, daños en vías, acueductos, centros educativos y de salud.

Fertilidad, desolación, solidaridad

Como si la tragedia humana no fuera ya mayúscula, el agua está sobre una de las tierras más fértiles del país, con extensos cultivos. La Federación Nacional de Cultivadores de Cereales, Leguminosas y Soya, Fenalce, registra 11.218 hectáreas impactadas por las lluvias, principalmente en plantaciones de fríjol, maíz y arveja. Arnulfo Trujillo, gerente general del gremio, advirtió sobre la amenaza para la competitividad del sector y el bienestar de cientos de productores que dependen de estas cosechas: “la comida de Colombia está en riesgo. Sin apoyo estatal, no hay garantías frente a las inclemencias climáticas”.

Una mujer y un niño caminan con agua hasta más arriba de las rodillas en el departamento colombiano de Córdoba
Hay más de un centenar de poblaciones inundadas en 24 municipios de Córdoba y Antioquia, y 263.623 cabezas de ganado bovino en riesgo. Foto: Caracol Radio.

Zona ganadera por excelencia, Fedegan reportó más de 3.500 cabezas de ganado muertas o desaparecidas. Así mismo reporta que “entre el norte de Urabá (Antioquia) y Córdoba hay 113 veredas (de 24 municipios) afectadas, 4.778 fincas están inundadas y hay 263.623 vacunos y bufalinos en riesgo”. Desde todas las regiones de Colombia, iniciativas públicas y privadas, la iglesia católica y ciudadanos organizados de manera espontánea han promovido una cadena solidaria para atender las necesidades de la población en los primeros días de la emergencia.

World Central Kitchen, en la zona

También han llegado apoyos desde el exterior, uno de los más destacados, el de la organización World Central Kitchen, liderada por el cocinero español José Andrés. En una alianza con la Fundación Gastronomía Social Colombia, la ONG internacional opera en el territorio, mientras la organización nacional se encarga de la administración de los recursos, el contacto con proveedores y tocar puertas a empresas y restaurantes para conseguir insumos y preparar los alimentos.

 

Cristina Botero, presidenta de Gastronomía Social Colombia, explica que World Central Kitchen opera de dos maneras: instalando sus propias cocinas o contratando restaurantes locales y ollas comunitarias. Para la atención en Córdoba optaron por la segunda opción, al encontrar unas comunidades organizadas y una gran disposición de los restaurantes locales para apoyar el proceso. Además de la entrega de alimentos, la organización aporta insumos, equipos y acompañamiento de cocineros.

Raciones de comida distribuidas por World Central Kitchen
Las raciones de comida que está distribuyendo WCK son elaboradas por restaurantes de la zona a los que se les paga para ayudar a mantener su economía.

Hasta el 12 de febrero la organización había entregado unas 50.000 raciones de comida, más de dos toneladas de alimentos y 32.000 litros de agua. La amplia experiencia de WCK tiene establecidos unos estándares bajo los cuales se deben preparar estas comidas, de manera que cumplan con unas cantidades determinadas de proteínas, vegetales y calorías totales. Además, el hecho de que las comidas sean adquiridas en restaurantes locales contribuye a la reactivación económica

 

Si bien existen albergues en distintas poblaciones en los cuales se concentran las ayudas, otra de las ventajas de la operación de World Central Kitchen es su capacidad logística para penetrar en el territorio. Lo anterior permite llegar a sitios remotos donde se encuentran ciudadanos aún más desprotegidos. La apuesta inicial era permanecer una semana en la zona pero, ante la dimensión de la tragedia, han decidido quedarse por tiempo indefinido, explicó Cristina Botero, quien también se encuentra en la zona apoyando la gestión de la ONG.

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