No es Liz Cocktails una coctelería donde, simplemente, gastar el tiempo con buenos tragos clásicos o contemporáneos. No. Tai Barbin, paulista y explorador pertinaz del planeta (Australia, Reino Unido, Ibiza, España, Nueva York… ha dado cuatro vueltas al mundo), es, más que un bartender, un juglar que nos canta las sorprendentes alquimias que se pueden desvelar mezclando frutas, plantas, tinturas personales, alcoholes elitistas… y ensueños.
Con una sólida y viajada formación que lo ha llevado desde el mostrador del australiano Iain Griffiths, Mejor Bartender del Mundo por 50 Best Bars, hasta la mítica familia Calabrese en Londres, además de haber abierto varios exitosos bares, Barbin regresó a Brasil y revolucionó la mixología del país con diversos locales en Rio de Janeiro, llegando por fin a su Liz Cocktails, con el que ha conseguido, entre muchos otros premios, estar en varias ocasiones en el Top 10 de Tales of the Cocktails en New Orleans, ser declarado 50 Best Discovery tres años consecutivos, y alcanzar la posición 350 en el Top 500 Best Bars del mundo (el único brasileño de la lista).

Un largo trayecto tras la barra el de Tai, que lo ha llevado a definir una narrativa diferente y distintiva. Una forma literaria y fabulosa de mostrar el poder evocador de los botánicos cuando juegan al escondite con los alcoholes y la fantasía. En el imaginario —la carta, una por cada temporada— de Barbin, los cócteles pertenecen a lo holístico, forman parte de un universo que se debe caminar completo para entender el mensaje final, esa desconocida Kadath a la que aspira. Por ello, cada jornada del itinerario-degustación (un total de nueve combinaciones) se fundamenta en un producto, una exégesis singular, cuya intensidad va aumentando hasta cerrar el relato.
Los cócteles-degustación
Con el nombre de ‘O Diário de Liz, a Arte Secreta da Mix Botânica’, la recién estrenada carta, cuidosamente explicada en forma de cuentos líricos para sumar disfrute multisensorial al trago, propone visitar las florestas de Brasil con ecos del mundo entero.
La narración comienza con el ‘Açaí’, un combinado de partida, refrescante y también telúrico, con el famoso fruto amazónico, bourbon Maker’s Mark, camu-camu (exótica fruta de la Amazonia), vinagre de arroz y hoja de capuchina. “El açaí sabe a ese sueño que casi olvidamos, pero que insiste en volver”, explica Tai.
El segundo es el ‘Cupuazú’ (fruta amazónica de la familia del cacao, de parecido sabor, pero con más cantidad de pulpa). Con Havana Club de tres años, la ultrapremium tequila Patrón, abacaxí (piña) y lima. Sensaciones aterciopeladas.
Flor de sabugueiro (saúco). Incorpora además St Germain, la cachaça súper top Magnífico Bica do Alambique; ron blanco, Aperol, abacaxí, maracuyá, limón siciliano, yuzu, hinojo, té verde, suero de leche sin lactosa y bitter de mango. Un enloquecedor caleidoscopio de flores y cítricos.
Hibiscus. Con tequila Patrón, sake, vermut blanco, vermut seco, luxardo, naranjas amargas e hibisco. Intenso y floral.
Brioche. Uno de los más sorprendentes. Cachaça Magnífico extra Premium (en la que se infusiona el brioche) y pera. “Sentirse dentro de un abrazo jamás recibido; el brioche es el sol disfrazado de pan”, escribe Tai.
Damasco (albaricoque). Glenlivet Caribbean Reserve, brandy griego, Beefeater y damasco. Confortable delicadeza.
Endro (eneldo). Beefeater, Absolut, Lillet blanc, vermut seco, eneldo, semillas de mostaza, tomillo y clavo. “El eneldo es el eco de un jardín en medio de la nieve”, sueña Barbin.

Gergelim (sésamo). Glenlivet Founder Reserve, Amaro Averna, vermut rojo, arce, aceite de sésamo, tahini, la yu (aceite de chile japonés) y sal. Otras caras del sésamo.
Yuca. Tiquira (aguardiente de yuca fermentada y destilada de Maranhão; antiguamente los indígenas usaban su saliva previamente a la fermentación, para generar azúcares), Campari, abacaxí, limón de Tahití, coco, castaña de cajú, genciana y pixurí (especie de nuez moscada amazónica).
Más allá de este viaje, Tai crea también cartas de micro temporada (tres semanas de duración), ahora mismo, ‘Inviernos botánicos’, una inmersión en los amargos.
Para los cócteles clásicos, ofrece su tinturas a discreción para personalizarlos (por ejemplo, un dry martini con toque de mostaza).
Tiene además una pequeña carta con quesos artesanos de Entreserros, burrata de São Paulo, embutidos italianos, gyozas con mahonesa de siracha…
Y un último gesto personal: con la cuenta, regala a los clientes una postal del local que él mismo pone en el buzón anexo a la barra y que, cada semana, lleva a correos para su envío.
Liz Cocktails
Rua Dias Ferreira, 679ª
Rio de Janeiro (Leblon)
Tel. (21) 96721-6097