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Revista Gastronómica Digital
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Destinos

Una mesa para cada destino

Belén Parra
Belén Parra 9/12/2019Comentarios

Mientras hay quien prepara su mesa para Navidad, hay quien busca mesa por Navidad. A veces, incluso lejos de casa. Pongamos pues tierra de por medio para recomendar un solo restaurante por destino, en base a los más concurridos en Fiestas tan señaladas.

 

PARÍS · Tras el cierre de mi admirado Saturne, el que fuera su chef, Sven Chartier, promete con volver a la capital francesa. Mientras llega, disfrutemos del Maison Sota. Abierto en septiembre de este año, sirve al japonés Atsumi Sota para desarrollar con mayor libertad su particular cocina de temporada. Esa misma que quiso implementar en el Clow Bar, donde hizo popular el pato pithivier, y que en su nueva Casa desarrolla de manera aún más radical. Porque no se casa con ninguna cocina en particular y coquetea a la vez con todas. Con producto fresquísimo, influencias de sus más recientes viajes por todo el mundo y su indefectible trazo de autor.

Maison Sota. 3 Rue Saint-Hubert.

 

LONDRES · El Ikoyi de Jeremy Chan se me antoja una de las irrupciones más singulares e interesantes de la siempre efervescente capital británica. En la órbita de esa neococina londinense que también representa el súper recomendable Nest, Ikoyi explora sabores atípicos en coloristas presentaciones que apelan igualmente a las raíces africanas de un chef que también ha vivido en España. Un restaurante fuera de lo común que se aplica en la diferenciación del resto, incluso a través de sus maridajes. Jeremy Chan estará por cierto en Madrid Fusión dando a conocer un culinario que refleja brillantemente la nitidez de sus ideas.

Ikoyi. 1 St James’s Market.

La sala de Ikoyi con Jeremy Chan al fondo ©John Carey

La sala de Ikoyi con Jeremy Chan al fondo ©John Carey

BRUSELAS · Desde la capital de Europa, vale la pena coger el primer tren a Gante para sentarse a la barra de Chambre Séparée. El restaurante recrea las inquietudes y creencias coquinarias de un Kobe Desramaults en estado de gracia. Aún más intimista que antaño, aviva cada noche las brasas con las que en ocasiones apenas acaricia el producto expuesto al calor del fuego directo. Fondos y salsas en los que querrías mojar el pan de De Superette, fermentos con historia, caviar de tanto en tanto y orgullo flamenco en prácticamente todos los platos. Cocina con chispa y sin pirotecnia en veladas que en apenas un año dejarán de tener lugar en el mismo lado.

Chambre Séparée. Keizer Karelstraat 1. Gante

La barra frente a la cocina abierta en Chambre Séparée

La barra frente a la cocina abierta en Chambre Séparée

MILÁN · Lido 84. Otra escapada necesaria, ya sea desde Milán, Venecia o Verona, para disfrutar de una finezza culinaria superlativa a orillas del lago de Garda. Los hermanos Riccardo y Giancarlo Camanini procuran una experiencia que estriba en los detalles; desde la carta para el tacto hasta el desfile de postres para la emoción contenida. No resulta fácil manejar la tradición y alabarla con creatividad, sin caer en la vulgaridad o el exceso. Tampoco en la lágrima. La cocina del Lido 84 supone una vuelta maestra a esa Italia vera que aún tanto cuesta contraponer a la vanguardia.

Lido 84. Corso Zanardelli, 196. Gardone Riviera

Risotto de frutos rojos y ajo negro fermentado ©Lido84

Risotto de frutos rojos y ajo negro fermentado ©Lido84

 

LISBOA · La capital lusa está ahora mismo que se sale. La irrupción del Prado de António Galapito, discípulo de Nuno Mendes; el Sála con barra de Joao Sá, la entrañable Taberna do Calhau de Leopoldo Garcia y el Rossio con el que Joao Rodrigues diversifica su poderío gastro salpican la ciudad de sugerentes reclamos. El primero de los citados propone un listado escueto de enunciados casi por palabras con el máximo sabor como denominador común de todos los platos. Aires de bullicioso bistró francés para un portugués que ahonda en la cocina de mercado bien entendida; sin extravangancias ni florituras.

Prado. Travessa das Pedras Negras, 2.

 

NUEVA YORK · A menos de una hora en tren de la Gran Manzana está el Blue Hill Farm al que el propio chef Dan Barber insta a desplazarse cuando uno visita el Blue Hill de la calle Washington. Un enclave majestuosamente rural en el que todavía se entiende mejor su apuesta por una alimentación corresponsable y comprometida con el pequeño productor, la producción artesana y el desperdicio cero. Da gusto recorrer sus pasos a lo largo de todo el complejo gastronómico, cafetería incluida, para dar cuenta del poder de sus convicciones sobre el plato. Naturaleza viva y muerta en menús que agitan conciencias y generan el cambio necesario para cuidar también del planeta.

Blue Hill Farm at Stone Barns. 630 Bedford Rd. Tarrytown.

Remolacha a la llama en Blue Hill Farm ©AndreBaranowski

Remolacha a la llama en Blue Hill Farm ©AndreBaranowski

TOKIO · El Inua del alemán Thomas Frebel, anteriormente responsable del I+D en Noma, continúa en esa línea ascendente que en ocasiones implica también recibir un reconocimiento tras otro. Es el caso de este restaurante tokiota de clara inspiración nórdica y fine-dining de estilo escandinavo, pero genuinamente oriental. Una alternativa panorámica que está por encima de otras propuestas al uso en una ciudad donde, sea dicho de paso, se hace muy difícil comer mal en ningún lado. Con una envidiable despensa de proximidad en manos de un nutrido equipo multicultural, Frebel propone dos menús por temporada en los que vierte su progresivo acercamiento a un Japón que ya ha hecho suyo.

Inua. 2-13-12 Fujimi, Chiyoda-ku.

Una de las últimas propuestas de ©Inua_Tokio

Una de las últimas propuestas de ©Inua_Tokio


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