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On the Rocks

Destilería Reino de Castilla

Mónica Ramírez
Mónica Ramírez 1/10/2019Comentarios

Una de las ventajas de visitar rincones nuevos de nuestro país es el descubrimiento de proyectos interesantes que, de otra manera, sería difícil de conocer. Es el caso de nuestra última escapada a Burgos donde los destilados de Reino de Castilla, único productor de la zona que prepara sus propios alcoholes, nos sorprendió.

En un sector en auge y donde la competencia es férrea, en ocasiones, distinguir proyectos honestos donde la profesionalidad impera, es una ardua tarea. El pequeño productor, el apasionado por lo que hace y con ganas de ejecutar su trabajo bajo estrictos parámetros de calidad no lo tiene fácil para sobrevivir. Por lo que descubrirlos se ha convertido en una obligación. Y darlos a conocer también.

Es el caso de la destilería Reino de Castilla, único productor de Burgos que prepara sus propios alcoholes prescindiendo de químicos, con azúcar. Por el momento en su portafolio cuentan con licores de hierbas del Páramo (con hierbas de la zona), manzana o cereza y aguardientes de manzana y cereza. También elaboran ginebra (producciones limitadas de unas 1.500 botellas).

Reino de Castilla hace dos años que abrió puertas en Poza de la Sal (Burgos), en el Valle de las Caderechas (comarca de La Bureba) donde la calidad de la cereza y la manzana reineta es muy alabada. Previamente a inaugurar negocio, la destilería estuvo varios meses inmersa en un proceso de i+D para obtener el mejor rendimiento de las frutas. En el caso de la manzana consiguieron buenos resultados cuando mejoraron su proceso de fermentación. En el de la cereza estudiaron la manera de conservarla el mayor tiempo posible en sus mejores condiciones organolépticas ya que su ciclo es muy corto. Ambos retos, y otros, conseguidos, se pusieron manos a la obra.

En Reino de Castilla el volumen alcohólico de sus elaboraciones alcanza el 85% pero se rebaja hasta el 40%, que es el porcentaje apto para la comercialización. Para conseguirlo se añade un agua específica que traen de Lleida. Para ellos, el tipo de agua que emplean es clave para obtener el resultado que buscan, así que, tras varias pruebas con otras de diversos tipos y procedencias, decidieron utilizar siempre la actual.

Gracias a la calidad del alcohol de base, se absorben todas las propiedades y aromas del producto (que habitualmente macera durante unos diez días en frío). Razón por la que sus licores y aguardientes son tan singulares.

El sistema se replica en todos sus destilados. En cuanto a su ginebra nos recomienda tomarla con tónica y algún cítrico. Nada más. Y explican “si en la ginebra te ponen cardamomo, enebro… es que carece de ello y han de añadirlo”. Mensaje captado.

Para Reino de Castilla un buen destilado no debe llenar toda la copa porque, con poco, sus aromas ya se aprecian. El precio, como en todo, suele ser uno de los indicadores que nos marcarán la calidad del producto “solo poner en marcha el alambique tiene un coste de seis euros por litro, imagínate qué tipo de destilado es uno que en el supermercado encuentras por 5 euros. Yo no lo recomendaría”.

En cuanto al futuro, están estudiando diferentes plantas para ver qué rendimiento, características, calidades y resultados pueden obtenerse.  Las que consigan sus estándares de calidad pasarán al catálogo de la destilería, las que no, las desestimarán. Un proyecto que tienen en mente y en el que están trabajando es un tipo de licor de whisky –estilo Bailey’s- pero con crema de soja en lugar de leche.

Hasta el momento su capacidad de producción impide una extensa distribución de sus productos por todo el país. Así que, de momento y salvo excepciones, sus destilados van a  hostelería. Algunos restaurantes como el estrella Michelin Trigo o el conocido Cobo lo tienen en carta. Y nos consta que otros establecimientos laureados están en negociación.


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