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Snacks

Maro Azul, el mexicano que huye del “mexicanismo”

Mónica Ramírez
Mónica Ramírez 9/3/2020Comentarios

Cuando el mexicano Juan Carlos Tielve visitó Barcelona en unas de sus vacaciones, se enamoró de la ciudad  y pensó que sería el lugar idóneo para abrir un restaurante. De hecho, su idea inicial era construir, junto a un socio, un hotel en Mallorca pero el proyecto no cuajó, así que, tras su viaje a Catalunya, decidió reconceptualizar el plan y trasladarlo a la Ciudad Condal. Así nació Maro Azul hace unos tres meses.

Apostaron por un proyecto más pequeño, así que tras los primeros obstáculos con la búsqueda de local y su gestión, abrieron finalmente un restaurante mexicano en Barcelona: Maro Azul. “Buscamos descubrir al comensal la cocina de mar mexicana, muy poco explotada aquí. Nos basamos en el recetario de mi país y lo adaptamos al producto local”, explica Juan Carlos.

El restaurante huye de la decoración típica que se asocia a un restaurante mexicano “quería salir de Frida Kahlo, de los manteles multicolor, del fucsia, de las imágenes religiosas… y así ha sido, es un espacio decorado en blanco con tonos tierras, arena… es luminoso, cálido y a mí personalmente, me trae la imagen de la playa…” afirma Juan Carlos.

David Jiménez, ex Mextizo, asesora en el tema culinario y entre el personal de sala podemos reconocer alguna que otra cara que ya servía en ese restaurante.

Junto a Juan Carlos Tielve existen dos socios más: Pere Llauradó, propietario de uno de los primeros locales vegetarianos de Barcelona, y Miguel García.

¿Qué pedir?

En nuestro caso degustamos: el ceviche de corvina, el aguachile verde de camarón (es uno de lo platos típicos de la costa occidental mexicana, no tan conocido como el ceviche con el que comparte frescura y el toque ácido y ligeramente picante); el rollito de txangurro (el que más nos convenció junto con la tosta de atún con puerro y mahonesa de chipotle) y el taco de pescado estilo ensenada.

Para acompañar, aquellos que no deseen tomar alcohol pueden optar por una de sus aguas: las tienen de tamarindo, maracuyá, hibiscus y horchata de arroz.

A mediodía cuentan con un menú de 15 euros con postre, bebida y café.

Lunes cerrado; domingo, martes y miércoles de 13:00 a 16:00; jueves, viernes y sábado, de 13:00 a 23:00. Ojo, de 16:00 a 19:30 carta reducida.

Con tres meses de andadura todavía es pronto para hablar de futuro en una plaza tan competitiva como Barcelona donde se abren y cierran locales a velocidad de vértigo. A su favor tienen la ubicación (Roger de Flor, 218); la calidez y luminosidad del local (donde además no se apelotonan las mesas con lo que no te hacen partícipe de conversaciones ajenas) y una propuesta diferente a lo que el imaginario común tiene de cocina mexicana. Veremos la evolución.


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