El Año Nuevo es la fiesta más importante de China. Se celebra coincidiendo con la segunda luna nueva desde el último solsticio de invierno. Y en este 2026, la fecha es el próximo 17 de febrero. Cada año chino está dedicado a alguno de los doce animales que conforman su zodiaco, en esta ocasión al Caballo de Fuego, que simboliza movimiento, libertad, acción, independencia y aventura, representando un período propicio para el crecimiento, la transformación y la toma de decisiones audaces. La festividad se celebra por todo lo alto en las comunidades chinas repartidas por el mundo. Por supuesto también en España. Entre eventos y festejos, la gastronomía tiene destacada presencia. Todos los restaurantes chinos ofrecen estos días platos y menús especiales. Probablemente sea Madrid donde esta celebración alcanza mayor nivel. Al fin y al cabo la capital tiene su propio Chinatown, el barrio de Usera, donde se concentra la mayor parte de la colonia china, con un amplio despliegue de tiendas y restaurantes. Hasta unos arcos al estilo de Nueva York o San Francisco les está montando el Ayuntamiento. Allí se desplegarán en los próximos días vistosos desfiles y otras muchas actividades.
Desde hace nueve años, coincidiendo con estas fiestas, en Madrid y en Palma de Mallorca se celebra China Taste, una cita gastronómica que, durante todo el mes de febrero, busca poner en valor la riqueza y diversidad de esa cocina. Veinticuatro de los mejores restaurantes chinos de la capital, más otros cuatro de Palma, ofrecen propuestas específicas para la ocasión, incorporando en ocasiones platos poco habituales. Desde el pionero Buda Feliz, abierto en 1974, hasta referentes como China Crown, El Bund, Soy Kitchen, Bao Li o Kokochin participan en esta iniciativa. Un buen momento para disfrutar de elaboraciones representativas como el pato Pekín, el cerdo dongpo, el hot pot de cordero o la amplísima variedad de dim sum. Todavía queda lejos la oferta de otros lugares del mundo, especialmente Estados Unidos (inolvidables los dim sum de Yank Sing, en San Francisco, o los de Shangai Café, en Nueva York), pero las distancias se van acortando. Aunque lo mejor sigue siendo ir a los orígenes. Los patos laqueados de los lujosos T’Ang Court o Man Wah de Hong Kong eclipsan a todos los probados. Y sin necesidad de lujo, simplemente visitar sitios como el popular Lao Zheng Xing de Shangai permite descubrir la extraordinaria riqueza de una cocina milenaria.