Cinco claves para entender el presente y el futuro del vino español

Apellidos con historia, tierras que respiran o botellas sin alcohol marcan una edición de la Barcelona Wine Week que vuelve a batir récords

Las cifras de la Barcelona Wine Week marean más que el vino: 26.000 visitantes, 1.350 bodegas, 90 denominaciones de origen o sellos de calidad y cerca de un millar de compradores extranjeros. En un momento de incertidumbre comercial y contracción del consumo, el vino español saca pecho en la feria más importante del ramo. En esta edición, que ha puesto el acento en el factor humano, estas son algunas de las tendencias que marcan el hoy y mañana del vino: cómo se hace, cómo se bebe y cómo se cuenta.

1. Con la nariz en el suelo

Primero fueron las crianzas; el tiempo en barrica determinaba la calidad del vino. Después fue la uva, con un trabajo ímprobo de recuperación de variedades autóctonas minoritarias, aprendimos entonces lo que era la torrontés o la garnacha tintorera. Ahora la atención de los expertos está puesta en el suelo y se tienden a explicar los vinos en función de la tierra donde crecen las cepas. Prepárense para escuchar a los sumilleres divagar sobre la mineralidad que aporta un suelo calcáreo, la opulencia y redondez de un suelo arcilloso, o sobre por qué la pizarra confiere a la copa tensión y verticalidad. La tendencia entronca con la apuesta decidida por los vinos de pago y con la revalorización de los vinos de pueblo, sin olvidar que lo que acaba en la copa siempre es el resultado es una suma de factores: clima, orientación, edad de la viña y la mano de quien firma el vino.

2. Herederos que van por libre

Apellidos como Eguren, Gramona, Pariente o López de la Calle pesan mucho en el mundo del vino, pero no tanto como para aplastar la personalidad de los nombres que los llevan. Esta edición de la Barcelona Wine Week ha estado dedicada al factor humano, y en ella han tenido un claro protagonismo las grandes sagas familiares. “Hemos recibido una herencia fantástica, difícil de superar”, reconocía Roc Gramona. Quizá por eso la sexta generación al frente de la historia casa del Penedés decidió emprender un proyecto paralelo, LÉnclós de Peralba, más libre y personal, sin comprometer la identidad centenaria de la etiqueta familiar. Un camino parecido al que han seguido Ramón Roqueta, Eduardo Eguren y Willy Pérez, que participaron en una cata sobre ese delicado equilibrio entre el legado familiar y la identidad propia. “Vaya vinillos que te estás cascando”, contaba Eguren que le dijo su padre cuando empezó con Cuentaviñas.

3. El oráculo digital

Si somos capaces de pedirle a la inteligencia artificial un diagnóstico médico o consejo emocional, ¿cómo no iban a aprovechar sus posibilidades en el mundo del vino? En la Barcelona Wine Week se habló de cómo se usa la IA tanto en el viñedo como en la bodega. Contaba Carlos Tarragona, de Espectral Geo, que hoy pueden prever enfermedades y calcular impactos con hasta doce días de antelación, apoyándose en los datos de los ocho años anteriores; un pequeño oráculo digital que proporciona cierto margen de maniobra en una época de clima imprevisible. También es capaz de atender reservas y consultas 24 horas al día, como hace en Pradorey, incluso de cerrar tratos con clientes u organizar la visita de un turista con necesidades especiales. Pero todos coincidían en un punto esencial: la IA nunca funciona sola. Requiere un humano que la supervise, que decida qué información alimentar, cómo gestionarla y qué margen de decisión dejarle. Eso sí, adaptarse no es una opción, sino una necesidad: “No hacerlo sería como si en el 2000 hubiéramos renunciado a tener página web para quedarnos en las páginas amarillas”.

4. El vino abstemio

Sin emborracharse, sin dar positivo en un control y sin resaca al día siguiente. El vino sin alcohol ha dejado de ser una promesa o un tímido prototipo para convertirse en una línea de negocio que crece a pasos agigantados en muchas bodegas. La Barcelona Wine Week incluyó una cata titulada ‘No/Low, high level: vinos sin alcohol que ya no son un plan B’, para explorar lo que se está haciendo en la categoría de vinos total o parcialmente desalcoholizados. Gigantes como Freixenet, Peñascal o Málaga Virgen se han lanzado a versiones 0,0% de sus clásicos, buscando mantener aromas y personalidad. Una forma de adaptarse a un cambio en los hábitos de consumo de jóvenes que apuestan por un estilo de vida más saludable.

5. Quién da la nota

Los bodegueros se siguen cuadrando ante la presencia de Jancis Robinson, la crítica de vinos más influyente del mundo, que pasó por la Barcelona Wine Week para conducir junto a Ferran Centelles una cata sobre vinos que han marcado tendencia en los últimos años. Aunque su capacidad para elevar una etiqueta con una puntuación alta sigue vigente, las formas de llegar a un vino están cambiando. Junto a las guías clásicas y los críticos de renombre, surgen hoy recomendaciones tanto o más influyentes, a través de blogs o redes sociales. De ello hablaron Amaia Soto, Carlos González y Santi Rivas en una charla sobre cómo ha evolucionado la prescripción. Porque recomendar con criterio sigue siendo muy valioso en un sector tan atomizado como el del vino. “No basta con decir ‘este vino es bueno’”, decía Rivas; hay que saber contar su historia, transmitir el paisaje o las manos que lo hacen.