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La entrevista

Entrevista a Manuel Barange: “uno de cada cuatro puestos de trabajo en el sector alimentario está en riesgo como consecuencia de la pandemia”

Mónica Ramírez
Mónica Ramírez 12/7/2020Comentarios

Manuel Barange es científico especializado en la industria pesquera que trabaja para descubrir y restaurar el impacto del cambio climático en los ecosistemas marinos, sus recursos y sus implicaciones para la humanidad. Actualmente, su misión la realiza desde el cargo de director de la Política de Pesca y Acuicultura y División de Recursos de la FAO.  Acaba de publicar el informe Sofia 2020, uno de los más esperados sobre el estado mundial de la pesca y la acuicultura.

La publicación, bianual, del Informe Sofia y sus resultados es uno de los más esperados del sector porque ayuda a “proporcionar a los responsables de las políticas, a la sociedad civil y a aquellos cuyos medios de subsistencia dependen de este sector un panorama general, objetivo y completo de la pesca de captura y la acuicultura, así como de las correspondientes cuestiones normativas”.

Manuel Barange ha trabajado en destacadas instituciones del mundo académico de la pesca, como son el Laboratorio Marino de Plymouth (Reino Unido), el Instituto de Investigación de Pesca Marítima en Ciudad del Cabo (África del Sur) o el Consejo Internacional por la Exploración del Mar (ICES). Asimismo, Manuel Barange es profesor honorario de la Universidad de Exeter (Reino Unido) y en 2010 fue galardonado con la medalla Roger Revelle de la UNESCO-COI por sus logros y contribuciones a las ciencias del mar. Actualmente es director de la Política de Pesca y Acuicultura y División de Recursos de la FAO. Su relevancia es tal que incluso uno de sus colegas, el investigador E.Macpherson, bautizó una nueva especie de langostino de los canales de Nueva Caledonia con su nombre: Munida Barangei.

Estará presente en el evento Encuentro de los Mares donde nos hablará de los resultados del Informe Sofia 2020. Hablamos con él para que nos avance los detalles de su investigación.

¿Cómo ha sido el impacto del Covid-19 en el panorama socieconómico de la pesca y la acuicultura?

El impacto ha sido y continúa siendo, en algunos países, muy considerable. Hay que darse cuenta de que la pesca y la acuicultura dependen mucho del sector de servicios alimentarios, restaurantes, hoteles, etc., que en muchos lugares han cesado de operar. La caída de la demanda ha causado una caída de los precios, con lo que los pescadores, que de por sí han tenido que ajustar su trabajo para proteger su salud y mantener distancia física, se han encontrado con una pérdida adicional.

El sector de procesamiento de los productos también se ha visto afectado, tanto por la caída de demanda como por la dificultad de operar de forma que proteja su salud. Combinado con el cierre o casi-cierre de mercados, aeropuertos y puertos, el sector se ha derrumbado en muchos lugares. En el Mediterráneo, por ejemplo, hubo un momento cuando el 90% de la flota no faenaba.

 

¿Se han generado algunas iniciativas para paliar estas consecuencias?

Sí, por supuesto, medidas que son diferentes en cada país y que tienen diferente origen. Algunos países han desarrollado medidas de apoyo: cubriendo parte de los salarios de aquellos con contratos formales (que no son la mayoría en el sector pesquero, especialmente en países en vías de desarrollo), posponiendo pagos por licencias, reduciendo impuestos temporalmente, etc.

En la mayoría de los casos las medidas son generales para todo el sector alimentario, porque hay que reactivar urgentemente las cadenas de suministro de alimentos. La FAO trabaja, sobre todo, con el banco mundial para apoyar medidas específicas para el sector. Hay que darse cuenta de que se estima que uno de cada cuatro puestos de trabajo en el sector alimentario está en riesgo como consecuencia de la pandemia, y que podemos retroceder 10 años en la lucha contra el hambre.

Hay que reactivar las cadenas de valor urgentemente, pues la mayoría de los pescadores no tienen la capacidad económica para aguantar este temporal sin apoyo.

Y… nuestros mares, ¿en qué estado se encuentran actualmente?

Bueno, esta es una pregunta tan amplia ¡que no me atrevo a responder! Desde luego está en mucho mejor estado que los ecosistemas terrestres, pero no es cuestión de comparar, ¿verdad?

Digamos que estamos en un periodo donde la atención política, económica, ecológica y social se ha enfocado hacia los océanos, y todos tenemos una opinión en función de nuestro punto de vista. Políticamente ha adquirido un nuevo interés, por la dicotomía entre los conceptos de la libertad de acceso a los mares y la necesidad de proteger los bienes comunes de los océanos. Económicamente se ve como una oportunidad de desarrollo, ecológicamente como un riesgo a su integridad y belleza, y socialmente hay una concienciación enorme, en parte porque el océano es visualmente incomparable.

Como oficial de Naciones Unidas mi obligación, como alguien dijo, es hacer posible la esperanza en lugar de hacer convincente la desesperación. Yo veo retos, oportunidades y trabajo paso a paso para que las expectativas de unos y los miedos de otros acaben convergiendo.

 

¿Es posible la gestión sostenible de los recursos pesqueros?

El informe de SOFIA y las décadas de trabajo de la FAO y de muchos otros son muy claras: la gestión sostenible de los recursos pesqueros es posible. Medidas de gestión basadas en evidencia científica contrastada, con instituciones efectivas y con apoyo político funcionan. En FAO hablamos de que la gestión es la mejor conservación. Porque en primer lugar medidas adecuadas de gestión son también medidas de conservación: el cierre de zonas o de épocas de pesca, las tallas mínimas, la limitación de ciertas artes, etc., son todo medidas para conservar. Y segundo porque en lugares donde la gestión falla, porque no hay voluntad política, o instituciones efectivas, cualquier medida puramente de conservación es difícil que prospere, por las mismas razones. De hecho, las medidas de gestión pueden ser un gran acicate para la conservación a largo plazo, sobre todo si las comunidades afectadas son parte de la solución, y no un “espectador inocente”, que solo recibe las consecuencias negativas de las decisiones de otros.

¿Qué tipo de políticas se están llevando a cabo en Europa para que la pesca y la acuicultura sean sostenibles? ¿y para conservar la salud de nuestros mares? 

La Unión Europea gestiona los recursos marinos aplicando la política pesquera común. En los últimos 10-15 años la aplicación de esta política ha sido muy efectiva para cambiar una situación que pre-2000 era muy negativa.

Actualmente la mayoría de las especies pesqueras en Europa son explotadas sosteniblemente, pero aún hay mucho margen de mejora. La excepción es el Mediterráneo, que según SOFIA es aún la zona del mundo con un índice más bajo de sostenibilidad (<40%).

Organizaciones Europeas y el Consejo General de la Pesca del Mediterráneo (GFCM en sus siglas en ingles) están trabajando mucho para revertir esta tendencia, pero tenemos que darnos cuenta de que el Mediterráneo tiene 21 estados ribereños con niveles muy diferentes de pobreza, desigualdad, inestabilidad política y conflictos. La falta de paz, el hambre y la pobreza no son buenos aliados de la sostenibilidad.

Y añadiré dos cosas: primero, que la política ambiental de la Unión Europea es una de las más ambiciosas con respecto a los mares y océanos, pero al contrario que la política pesquera, su implementación es aún incipiente. Segundo, que no hemos hablado del cambio climático, que va a añadir un riesgo en la gestión de los recursos. No solo porque algunos recursos van a reducir su productividad como consecuencia, sino también porque otros van a aumentar su productividad, y en muchos casos no tenemos medidas de gestión sostenible para estas especies “nuevas”. La sostenibilidad es como un maratón sin final: la lucha es constante, a veces más exitosa y otras menos.

Su próxima intervención en el evento Encuentro de los Mares se centrará en el informe SOFIA 2020, que acaba de publicar. ¿Podría avanzarnos algún dato?

Le daré tres titulares: el primero, que el volumen de pesca y acuicultura en el 2018 (el último año que se refleja en SOFIA) ha sido un récord absoluto en la historia del sector y, como consecuencia, ahora cada uno de nosotros consumimos 20.5 kg de pescado al año, más del doble de lo que consumíamos, por cabeza, en los años 60. Segundo, que en los lugares donde los recursos son gestionados de forma intensiva, con el apoyo de la ciencia, de instituciones de gestión, control y vigilancia, de una industria responsable, los recursos son cada vez más sostenibles y crecen en volumen. Sin embargo, en lugares donde esto no es así los recursos están deteriorándose, y como consecuencia no producen la alimentación y los sustentos que podrían asegurar. El tercero es que la consecuencia de esto, el 34% de los recursos pesqueros (en número) están sobreexplotados, pero que en volumen pesquero el 79% del pescado que llega al mercado viene de recursos que son explotados sosteniblemente.

¿Cuáles son las principales especies producidas en la acuicultura mundial? ¿el mar será la despensa del futuro?

La acuicultura ha sido la industria alimentaria que ha crecido más rápidamente en las últimas décadas, y tiene mucho margen de crecimiento, sobre todo en África. El sector ha crecido un 5.3% por año desde el cambio de siglo, aunque este porcentaje se va reduciendo a medida que el volumen total crece. Treinta y nueve países, que acumulan más del 50% de la población mundial, producen ya mas acuicultura que pesca, aunque ningún país europeo está en esta lista. El desarrollo de la acuicultura en Europa es muy limitado, por razones complejas de opinión social, voluntad política y conflicto entre sectores.

¿Cuáles son las especies más cultivadas? Varias especies de carpas y tilapia son las especies que producimos más, pero son de agua dulce. La acuicultura marina tiene un volumen de unos 31 millones de toneladas por año, generando casi 110 ,000 millones de dólares. La mayoría son moluscos (mejillones, ostras), salmones y crustáceos (gambas). Aunque en el mundo cultivamos más de 600 tipos de especies acuáticas, la producción está muy concentrada en un número reducido de especies.

Hay una pregunta en el aire que es muy legítima: ¿de dónde va a venir el alimento que necesitamos para alimentar a 10.000 millones de personas? El océano tiene que ser parte de la respuesta. Ocupa 2/3 partes del planeta y produce una cantidad muy reducida de alimento. Pero si queremos aumentar el volumen de producción debemos tener en cuanta la sostenibilidad.

 

Por sus respuestas, entonces, se deduce que la acuicultura podría contribuir a dar solución a la pobreza y alimentación de una población cada vez más numerosa…

Por supuesto. Es un área de gran innovación y desarrollo, y el 90% de la producción es en Asia, así que tiene una gran capacidad de trasladar prácticas efectivas a lugares donde el hambre y la malnutrición acosan a la población. Desarrollar la acuicultura es una obligación si queremos alimentar al planeta de forma sostenible.

¿Cuáles son las cifras actuales de consumo de productos marinos en Europa? ¿Cuáles son las tendencias de consumo?

Todos los continentes consumen más pescado ahora que en los años 60, por ejemplo, incluyendo Europa, pero el consumo europeo por cabeza ha sufrido un pequeño retroceso en los últimos 4-5 años, así como en América del Norte, mientras que en otros continentes ha seguido aumentando. Es difícil leer mucho sobre este dato sin comentar las tendencias en alternativas proteínicas, sobre todo carne. Pero a nivel global esperamos que el consumo por cabeza siga aumentando para llegar a 21,5 kg por año en el 2030, un kilo más que actualmente, a pesar del aumento poblacional. De hecho, el consumo de pescado ha crecido muy por encima del crecimiento poblacional en décadas recientes, pero el consumo de carne también sigue tendencias similares.

 

¿Qué porcentaje de población actual depende de la pesca? ¿ha cambiado mucho en los últimos años? 

Nuestra estima es que 60 millones de personas se dedican al sector primario de la pesca y la acuicultura, algo más de 20 millones en acuicultura. Pero si consideramos el sector secundario (procesamiento, mercado, etc.) esta figura se multiplica fácilmente por 2 o 3, pero el número exacto es difícil porque las estadísticas nacionales no separan datos de procesamiento alimentario entre sectores.

En general decimos que el 10% de la población humana depende de la pesca, y esto incluye las familias de aquellos para los cuales la pesca es el método de sustento familiar.

 

Como cierre, ¿le gustaría destacar algo más? 

Dos. La primera, que debemos poner mas énfasis en la sostenibilidad social del sector. Es un sector donde el trabajo es durísimo, los beneficios muy limitados, que no atraen a la juventud y donde no ponemos suficiente esfuerzo en valorar el papel de la mujer en el sector ahora, y como motor de transformación en un futuro. No todo es economía y medio ambiente. La segunda, que no hay alternativa a la sostenibilidad. Quiero decir que por difícil que parezca la sostenibilidad es nuestro Santo Grial: un camino de espinas sin final, donde el proceso y los mecanismos deben seguir pautas claras: reforzando la ciencia, aceptando que hay visiones diferentes sobre lo que es y no es sostenible, respetando instituciones y procesos que han sido demostradamente eficaces.


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