Castaña, la vieja dama de otoño
El aroma de las castañas llega antes que el invierno, se cuela por las calles y abre, de pronto, una puerta que creíamos cerrada. Al otro lado están la infancia y sus inviernos, los puestos humeantes de las esquinas, los dedos entumecidos alrededor de un cucurucho de papel. También un bosque: húmedo, secreto, lleno de hojas que crujen bajo los pasos y de frutos que parecen haber caído allí para que alguien los encuentre.

