El txoko de Alija en el Guggenheim
Las identidades gastronómicas son como las matrioskas rusas, unas caben dentro de otras. Podemos hablar de cocina española, de cocina vasca, de cocina vizcaína o de cocina bilbaína y así podríamos hacer infinitas bajadas diferentes según las provincias o las comunidades autónomas. Pero también podríamos subir y colocarnos por encima del país y hablar de cocina mediterránea e incluso de cocina europea, como realidad claramente diferenciada de la asiática, por ejemplo. El asunto identitario, como casi siempre, tiene mucha más miga de lo que parece.



